lunes 28 de febrero de 2011

Marzo, la fiesta de la Naturaleza

En Aínsa celebraban la “Fiesta del Árbol y del Pájaro”. (Foto: C. García)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

"Marzo marcero,
que faiga güen sol
y caiga un aguacero...".

Para los romanos era el primer mes del año. En este mes los efectos climatológicos se observan en las expresiones de las gentes; así, suele decirse que empieza a "marcear" cuando corren vientos revueltos. Es un mes desconcertante, como se refleja en el siguiente refrán:

"Marzo marcero;
por la mañana cara de perro,
y por la tarde guapo mancebo".

Las siembras ya se han efectuado casi en su totalidad durante el mes de febrero, excepto la avena en Matidero y otros lugares; como señalan Arazo y Cañas (1), que recogen el dicho popular:

"La avena de febrero
llena el granero,
pero no en Matidero".


Las marzas

En este lugar en febrero todavía quedaba bastante nieve en los campos. Era la época en la que los labradores se dedicaban al duro trabajo de cavar las viñas. Ahora éstas ya escasean.

Según cuenta Antonio Beltrán, en Ansó hacían en el río una de las tres coladas anuales, utilizando ceniza por lejía; la anterior había sido en adviento, preparando la ropa para Navidad.

Arnal Cavero narra que en la montaña, en torno a Alquézar, "marzo es el mes de las novenas: la de San Miguel, la de San Antonio, la de San José y la de San Francisco Javier" (2).

El primer viernes de marzo se decía que el diablo celebraba su santo o su cumpleaños. En Huesca este día hacían la procesión del Vía-Crucis, partiendo de la iglesia parroquial de San Pedro el Viejo, con el Nazareno, hasta la ermita de Salas.

.Alquézar (Foto: C. García)

También había alguna feria. En 1932 se crea una nueva feria de ganados de todas clases en Barbastro, para los días 20, 21 y 22 de marzo. Próxima en fechas, en Sariñena se celebraba la feria de caballerías del domingo de Ramos.

La Cuaresma

El entierro de la Sardina (Goya)
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Terminado el tiempo de Carnaval, llega la Cuaresma. Son cuarenta días de ayunos y penitencias, marcados por la Iglesia. Su celebración es variable en función de la Semana Santa. Se inicia el Miércoles de Ceniza y finaliza el Domingo de Ramos, aunque los días de austeridad se prolongan hasta el Viernes Santo. En los primeros siglos se colocó el tiempo de Cuaresma desde un domingo hasta el Viernes Santo, pero luego se adelantó al miércoles para no considerar los domingos, días en que la Iglesia no concebía el ayuno.

Esta fiesta surgía, por imperativo eclesiástico, para una mejor preparación de la Pascua. El número de cuarenta se estableció en función de ser un "número" muy utilizado en el Antiguo y Nuevo Testamento. Cuarenta fueron los días que Jesús permaneció en el desierto antes de comenzar sus tres años de al denominada "vida pública".

Doña Cuaresma es uno de los personajes simbólicos que figura en el Libro del Buen Amor, del Arcipreste de Hita. Es la contraposición a Don Carnal, cada uno con sus tiempos de reinado.
La Cuaresma está situada entre la fiesta del Carnaval de tipo pagano y la fiesta de la Pascua, la celebración más importante del mundo cristiano.

La Pascua es la fiesta central de todo el ciclo: Carnaval-Cuaresma-Semana Santa-Pascua-Ascensión-Pentecostés-Corpus. La Pascua es la fiesta de la Resurrección de Cristo, situada al comienzo de la primavera, mientras la Navidad es la fiesta del Nacimiento, situada al inicio del invierno.

La Cuaresma se representaba en forma de vieja con siete piernas, que significaban las siete semanas que duraba la misma. Los niños cuando volvían el domingo de misa cortaban un pie. Venía a ser un calendario de estos días, con siete arenques que colgaban de él, símbolos de la prohibición de comer carnes.

En estos días no se permitían las representaciones teatrales, no se podía cazar y normalmente tampoco se abrían los cines. El tiempo resultaba más largo, de ahí el dicho "esto es más largo que la Cuaresma".

El ayuno era especialmente riguroso y sólo se evadían de él los enfermos o aquéllos que adquirían la "bula" para comer carne.

En alguna ocasión las normas cuaresmales quedaban transgredidas. Así el día del Miércoles de Ceniza se enterraba la sardina y a pesar de ser día de ayuno y abstinencia, no siempre era respetado. El Domingo de "Piñata" era el primer domingo de la Cuaresma y en esa jornada se continuaba con los bailes, disfraces y comilonas.

La "Vieja Remolona"
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Alcubierre (Foto: C. García)
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En algunos de nuestros pueblos aún pervive el "viejo remolón" o "la vieja remolona", que suele celebrarse el tercer miércoles de Cuaresma. Según Manuel Benito "sirve para recordar a la naturaleza la victoria de la naciente primavera, simbolizada aquí por los niños, que son los que desarrollan la fiesta, sobre el viejo y remolón invierno que no quiere acabar de irse y que se ve pergeñado por un muñeco semejante al de carnaval" (3).

En Alcubierre los niños de la escuela salen en cuadrilla, durante toda la mañana, a pedir por las casas, con una escoba cubierta con un pañuelo negro, a la que llaman "vieja remolona". En cada casa van cantando:

"La vieja remolona
no quiere comer pan,
sólo chocolate
y chulla si le dan.
Los chicos de lo escuela,
todos suplicamos,
que cuando cante el gallo
nos den lo que pidamos.
Quiquiriquííí".
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Torres de Montes (Foto: C. García)

En Torres de Montes los niños construyen un muñeco o "pelele", con el que también recorrerán las casas.

La fiesta del "viejo remolón" enlaza con la de "serrar la vella" que existe en Cataluña. El cuarto miércoles de Cuaresma los chiquillos salen en grupos de cuatro o cinco con una sierra una cesta y un palo grueso que fingen serrar en cada puerta, cantando una copla. Recogen huevos, butifarra, frutos secos, etcétera, y al finalizar celebran una merienda. Quizá sea una forma de expresar que la Cuaresma es muy larga y hay cierta alegría por haber llegado a la mitad de la misma.

Antaño la Cuaresma venía cargada de prohibiciones de todo tipo y abundancia de ayunos, abstinencias y sermones. Algunos ayuntamientos, como el de Huesca, pagaban al predicador o "cuaresmero", que predicaría en la iglesia o catedral.

En Huesca, según ha estudiado José Antonio Llanas Almudébar hasta "los burdeles de la ciudad permanecían solitarios y las barraganas en la miseria más atroz, pues los doscientos azotes y otras penas al arbitrio de los señores jurados no dejaban de ser un freno total al ímpetu de los jóvenes galanteadores" (4). Esto lo expresa el escritor oscense a raíz de un pregón de 1621, que consta en el Archivo Municipal.

Algo parecido debía ocurrir en otras ciudades españolas. Baste decir que en Salamanca, tras las ordenanzas dadas por Felipe II, que obligaban a que la Casa de Mancebía salmantina fuese desalojada en Cuaresma, el denominado "lunes de aguas", tras la Pascua, los salmantinos traían de nuevo con barcas por el río Tormes a aquellas mujeres, cuyo oficio o beneficio era revisado por el denominado "padre Putas". Aún aparece la figura de un muñeco en esa jornada, al que los niños denominan ahora "padre Lucas".

La Fiesta del Árbol

"El que plantó un árbol antes de morir no ha vivido inútilmente"

(Dante)

En los años veinte, fundamentalmente durante el mes de marzo, se extendió por Aragón la celebración de una simpática fiesta, denominada "Fiesta del Árbol", para rendir "culto" al árbol. Los niños eran los principales protagonistas; se desarrollaba de forma similar en todos los lugares: el día señalado, los niños de las escuelas y el vecindario en general se reunían en la plaza o junto a la Casa Consistorial, esperando el repique de campanas que anunciaba la salida de la comitiva hacia el lugar donde iba a tener lugar la plantación de árboles; allí, el cura párroco los bendecía, las autoridades leían discursos, destacando el amor a los árboles, señalando el benéfico influjo de los árboles en el régimen de lluvias, en la regulación de la temperatura, como previsión de inundaciones, etcétera. Los niños leían poesías alusivas y, después, el Ayuntamiento les ofrecía una merienda.

Con el deseo de inculcar en los niños el respeto al arbolado y estimularles para fomentar esta fiesta, una vez llegados a mayores, se daba cumplimiento al Real Decreto de 5 de enero de 1915.

En 1921 se celebró por primera vez esta fiesta en Laperdiguera; la música de cuerda realizó un pasacalle el día señalado (14 de marzo) y, media hora después, un volteo de campanas concentraba a toda la población en la escuela del pueblo, marchando la comitiva en dirección a la iglesia para participar en la misa. Durante el trayecto los niños y niñas, acompañados del maestro y al son de la música cantaban los himnos de "Los exploradores" y el de "La bandera". A las tres de la tarde un nuevo volteo de campanas anunciaba la salida de los niños de la escuela, con su arbolito al hombro, y las niñas, llevando en la cabeza un bonito estandarte, al lugar de la plantación; los niños depositaron los árboles en los hoyos que sus padres habían hecho por la mañana. A continuación varios niños y niñas, el maestro, el alcalde y el cura hicieron discursos resaltando los beneficios del árbol. Los niños fueron obsequiados con una merienda y, por la noche, salió la ronda de los mozos con el cantador Antonio Bareche.

La Paúl (Foto: C. García)
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En La Paúl, tras el repique de campanas partían desde la plaza de la Justicia, con la bandera de los colores nacionales, dirigiéndose al lugar de la plantación (en 1926 junto al río Gállego, en el punto denominado "Monreal de medio", y el cura bendijo 300 álamos y chopos que con anterioridad había plantado el guarda municipal); tampoco faltaron discursos alusivos, merienda para los niños y cantos de himnos al árbol.

En Aínsa se denominaba "Fiesta del Árbol y del Pájaro". Comenzaba la víspera con un recorrido por las calles cantando himnos, acompañados por la orquesta, que dirigía el violinista de la localidad Pedro Lacambra y en la que se distinguía el notable guitarrista Miguel Monclús, de Morillo de Tou. Todos los balcones lucían hermosos tapices, gallardetes y banderitas españolas; en la plaza se elevaba un vistoso arco de triunfo y en las carreteras colocaban ornatos caprichosos. Los árboles se plantaban en diferentes puntos de la villa, siendo antes bendecidos por el párroco y, como de costumbre, no faltaban los discursos y el banquete.

En Canfranc recordaban las palabras de Costa "España en una nación que, entre otros, padece el mal de piedra", aludiendo a los numerosos calveros. La plantación en 1926 se efectuó en el paseo del río.

Una nutrida rondalla amenizaba el acto en Villanúa. La comitiva se congregaba en la plaza Mayor para escuchar las poesías que recitaban los niños y los himnos, una "Salve al Árbol" y el "Himno al Árbol", original de los oscenses Manuel Montorio y Manuel Banzo Echenique. En 1926 la plantación se efectuó en la partida llamada "La Paúl", colocando 125 chopos canadienses, procedentes del vivero de San Rafael que la Sexta División Hidrológico-Forestal tenía instalado en este término.

En Agüero, después de la plantación (en 1926, en las márgenes de la carretera) la comitiva acudía al lugar denominado "La cochera" donde los niños entonaban cantos alusivos, acompañados por los músicos Manuel Santamaría, Liborio Núñez y Alfredo Curto, y discursos. En febrero de 1926 el Ayuntamiento plantó 12.000 pinos en las proximidades del pueblo.
En la villa de Aragüés del Puerto los niños se dirigían en formación, encabezada por banderas nacionales, cantado composiciones dedicadas al Árbol y a la Patria, al sitio de la plantación (en la "Fuente-nueva" se plantaron en 1927 numerosos tilos).

Los niños de Peñalba acudían a "La Rebalsa", lugar de la plantación en 1926, entonando himnos al árbol y a la bandera. Tras los discursos se repartía entre los niños la tradicional merienda consistente en salchichón, una naranja y el correspondiente panecillo.
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Salas Altas (Foto: C. García)
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Salas Altas celebró en 1920 esta fiesta por primera vez, plantando árboles en la ermita de la Candelaria y en la plaza Mayor. Pomar de Cinca, en 1922. Angüés, Castejón del Puente, Fonz y Javierrelatre la celebraron por primera vez en 1926; en Angüés, en el término "El Rasal", y en Castejón se plantaron cientos de púas de álamo a orillas del Cinca.

En Binaced los niños llevaban su azada al hombro y las niñas unos cántaros con los que se regaban los árboles; todos ostentaban banderitas con los colores nacionales.

Ontiñena (Foto: C. García)
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Otros lugares que demostraron su "culto y patriótico" proceder fueron: La Almunia de San Juan, Alquézar, Arasanz de Benasque, Asín, Bielsa, Bolea, Fiscal (en 1920, en la ribera del río Ara), Huesca (los niños de todos los colegios acudían al cerro de San Jorge o, como en 1920 y en 1922, al camino de Salas, llamado de las Cruces), Javierregay, Peralta de la Sal (en 1926 en los lados de la carretera a la entrada y salida de la villa), Ontiñena (en 1926, en el lugar denominado "Pozo"), Esplús (en 1925, por el camino de Binaced, en el altozano donde está situada la ermita de San Roque), Sariñena, Valfarta, Velilla de Cinca...

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. ARAZO, A. y CAÑAS, C.: "Matidero, en la cabecera del Alcanadre", en Cuadernos Altoaragoneses. 29 de abril de 1990.
  2. ARNAL CAVERO, P.: Aragón en alto. Zaragoza, p. 144.
  3. BENITO MOLINER, M: "El ciclo carnavalesco en el Pirineo Central" en Anales del Museo del Pueblo Español. Tomo III. 1990., p. 119 y 12O.
  4. LLANAS ALMUDÉBAR, J.A.: "Glosa número 138: De cuando el Ayuntamiento se metía Cuaresmero" en Folletón Altoaragón. Fascículo 93. Seis de marzo de 1983, p. 9.

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Fiestas y tradiciones, ¡disfrútalas!

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viernes 18 de febrero de 2011

Carnaval (1)

Tranga de Bielsa, en el Carnaval más ancestral de Aragón (Foto: J. A. Adell)

EL CICLO FESTIVO ANUALEN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Estamos en tiempo de Carnaval. Puede parecer un tópico decir que los tiempos han cambiado, pero la realidad es que en aquellas poblaciones donde se ha recuperado el Carnaval, éste no tiene nada que ver con los de antaño y en las que se ha mantenido, aún en periodo franquista, se han producido ciertos cambios.

Los días del Carnaval son el domingo, lunes y martes, es decir los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza. Sin embargo se pueden señalar otros días como comienzo de Carnaval ("jueves graso", San Antón. etcétera):"Para San Antón, Carnestolendas son".

Sus orígenes hay que situarlos en las fiestas romanas de la Saturnalia, Matronalia y Lupercalia, según el antropólogo Caro Baroja, aunque con pervivencias de otras culturas prerromanas. Bakhtine pone en un tronco común diversas fiestas (del asno, de los locos...) y también en Carnaval, que expresan una alteración del orden establecido, del mundo al revés.

Combate entre el Carnaval y la Cuaresma (Pieter Bruegel o Bruegel el Viejo, 1559)
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En la Edad Media encontramos las luchas de Don Carnal y Doña Cuaresma, cuando la Iglesia ha asimilado el festejo colocándolo antes del periodo cuaresmal, que será periodo de ayunos y austeridades, frente al Carnaval, periodo de excesos y comilonas.

Entre los distintos significados del Carnaval hay que destacar los siguientes:
  • a) Paso de la muerte (invierno) a la vida (primavera).
  • b) Comienzo del ciclo productor de la naturaleza.
  • c) Fenómeno de inversión del tiempo, que además lleva su esquema en otras fiestas.
  • d) Fiesta de las fiestas.
  • e) Cambio de papeles o roles sociales.
  • f) Crítica del poder establecido o de las costumbres imperantes.
  • g) Ensalzamiento de grupos o sectores sociales oprimidos.
Su expansión geográfica corresponde fundamentalmente a la cultura occidental o de pueblos que fueron colonizados por éstos. Mundialmente conocidos son los Carnavales de Río de Janeiro, Buenos Aires o Trinidad, en Hispanoamérica, o los de Venecia, Colonia o Niza, en Europa.

En España, prácticamente en todas las comunidades autónomas han quedado poblaciones que durante el franquismo mantuvieron las celebraciones a pesar de las prohibiciones. Los más conocidos, en la faceta turística son los de Tenerife y Cádiz. Otros de enorme valor ritual son los de Laza, en Galicia; los de Tolosa, en el País Vasco; los de Lanz, en Navarra; los de Ciudad Rodrigo, La Bañeza y Cebreros en la comunidad castellano-leonesa; los de Miguelturra, en la comunidad castellano-manchega; los de Bélgida, en Valencia; los de Villanueva de la Vera o Badajoz en Extremadura, y los de Villanova y la Geltrú, Sitges y Solsona en la vecina Cataluña.

El carnaval aragonés

Carnaval de Zaragoza 2008 (Foto: C. García)

En Aragón debemos distinguir entre los carnavales urbanos y rurales. Entre los urbanos los de Zaragoza vienen marcados por las figuras del Carnestolendas y el Rey de Gallos. Las comidas campestres, las novilladas y bailes de disfraces son los actos más destacados. Hay que recordar la "cincomarzada" como fiesta eminentemente carnavalesca, aunque normalmente situada en tiempos de Cuaresma.

Dentro de la provincia zaragozana hay que destacar los Carnavales de Épila, donde hay concurso de murgas y las mascarutas recorren las calles, siendo encerrado el alcalde en su casa durante esas jornadas.

En la provincia turolense hay que mencionar algunas peculiaridades de Aliaga (se arroja agua con jeringas), Cella (se mantean peleles), Mirambel (con la "botarga") y Más de las Matas (con su "mochiganga").

De la provincia de Huesca trataremos a continuación, no sin antes mencionar el excelente trabajo de Manuel Benito Moliner. El ciclo carnavalesco en el Pirineo Central en el que dice que "el Carnaval propiamente dicho es el ritual central y principal de un ciclo que persigue la fecundación de la tierra y de cuanto de ella depende. Este ritual no comienza y acaba en sí mismo, sino que dada la importancia de los fines que pretende, ha de ser precedido de otros que creen las condiciones más favorables posibles para que el Carnaval se produzca" (1). Por esa razón en muchas de las fiestas que encontramos en el Alto Aragón hallaremos ingredientes del Carnaval.

Josefina Roma, en este sentido, habla también de la traslación de los rasgos del Carnaval a otras fiestas: "Por otra parte, al ser Carnaval, el espejo en el que se miran las demás fiestas, ha llegado a entenderse su ceremonial como el de la fiesta en general, y no es extraño que las fiestas tengan en parte alguno de sus caracteres, que a la gente que lo celebre le parezcan simplemente indicativos de fiesta" (2). José C. Lisón opina que "la fiesta carnavalesca ha sido muy similar en su desarrollo en toda la provincia y, aunque se dan muchas variantes entre pueblos, todas ellas coinciden en su desarrollo general" (3). La verdad es que habría que matizar que existen diferencias agudas entre el Carnaval de la montaña y el del llano, así como entre el urbano y el rural.

Algunas características del carnaval aragonés
  • A) Inversión de caracteres o del rol social establecido.
Los disfraces en los que los hombres se colocan prendas de mujeres o viceversa abundan en todas las poblaciones. Por otro lado hay que considerar otras fiestas próximas a las del Carnaval en que los protagonistas son los sectores que en el resto del año no asumen un papel dominante. Así ocurre con las fiestas de los niños (San Nicolás o Vieja Remolona), mujeres (Santa Águeda o Santa Apolonia), animales domésticos (San Antón), etcétera.
  • B) Cambio de personalidad.
El disfraz permite adoptar una personalidad y hasta realizar actuaciones que de otra manera podrían provocar rechazo. En el Pirineo aragonés encontramos los interesantes personajes belsetanos de "las trangas, las madamas, el amontato, los galuchos, las garretas, los onsos"; en Ansó existían "o Toledo, o Sembradó, las Mortallas". Algunos disfraces tan costosos como el vestido de cáscaras de caracol vacías cosidas a la tela de Baraguás y otras poblaciones pirenaicas han pasado a mejor vida.
  • C) El peirote o pelele.
Se construye en la víspera con ropas viejas, en las que se introduce paja o papeles. Se le denomina con diversos nombres; el más conocido es el de "carnaval, pelele o peirote". Sin embargo en nuestra provincia encontramos otros nombres particulares: "tío Sopes", en Albelda; "el diputado Gutiérrez", en Estada; "Juan Gerunio", en Eriste; "O Pedro", en Panticosa; "el Prin", en Colungo; "los ninots", en Fraga, o "Cupido" en Buera. Acompaña a las rondas y otros actos. En la ronda va a lomos de un mulo. Es destruido el último día con juicio popular: en la hoguera, en el agua, con disparos, etcétera. Símbolos del mal y de las impurezas que hay que destruir.
  • D) La gastronomía.
No se concebiría un Carnaval sin opíparas comilonas. Normalmente los mozos recogían por las casas longanizas, tortetas, morcillas y otros productos de la matacía; judías, patatas, huevos, carne, tortas, chocolate, etcétera.

En estas celebraciones normalmente sólo participaban los mozos, aunque también las había sólo de hombres y en otros casos era el pueblo entero. Por supuesto también se bebía mucho: vino, licores, etcétera.
  • E) Las bromas.
Los días previos, en algunos pueblos de la montaña, ya entran disfrazados por las casas; así, en Bielsa los "galuchos" ya merodean por los hogares desde la fiesta de San Antón.
En los días de Carnaval se cambiaban objetos de lugar, se realizaban "mascaradas" de ceniza, agua, harina o azulete (Campo), se perseguía a las mozas y niños (trangas) y hasta se iba a incordiar a los pueblos próximos.
  • F) Traslado a otras fiestas.

Otras celebraciones festivas, como hemos aludido anteriormente, conservan el carácter del Carnaval. Es más, ante la prohibición de la fiesta comenzaron a ganar importancia otros festejos que habían recogido diversos ingredientes de ésta. Así ocurre con la fiesta de los quintos. En las poblaciones de Tamarite, Altorricón o Albelda, la fiesta de los quintos supone casi una semana entera de holganza de sus participantes, en las que realizan rondas por el pueblo y por las torres para pedir viandas; participan todos los días en cenas y recenas; gastan bromas y procuran que la quinta de aquel año haga algo sonado.

También algunas otras celebraciones de la provincia de Huesca conservan ese carácter del Carnaval. Es el caso de la fiesta de la "Vieja Remolona" de Torres de Montes o de Alcubierre, en la que también hay ronda y quema o destrucción de remolón, a pesar de que su fiesta se produce en plena Cuaresma.

Pervivencias y novedades

Carnaval de Bielsa 2008 (Foto: Francisco Calvo Sánchez)

Para estudiar un Carnaval tradicional, quizá no nos quede más remedio que saborear los festejos de los lugares donde éstos no han tenido la interrupción impuesta tras la Guerra Civil. Destacaremos el de Bielsa con sus personajes y su ritual de hondo significado, los del valle de Gistaín (Plan, San Juan y Gistaín), o los de Campo.

En los últimos años diversas poblaciones los han recuperado, aunque la celebración es totalmente distinta. Citaremos Almudévar, Ayerbe o Torrente de Cinca. Hasta han aparecido carnavales itinerantes, tal es el caso del de La Fueva o el del Vero. Entre los Carnavales urbanos merecen destacarse los de Fraga, Huesca, Monzón y Sabiñánigo, sin menosprecio de los de otras ciudades. Por otro lado, pocos son los colegios donde no organizan "Carnavales escolares".
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CITAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. BENITO, M.: "El ciclo carnavalesco en el Pirineo Central" en Anales del Museo del Pueblo Español. 1990, tomo III, p. 108.
  2. ROMA, J.: Aragón y el Carnaval. Zaragoza, Ed. Guara, 1984, pp. 91 y 92.
  3. LISON, J.C.: Cultura e identidad en la provincia de Huesca (Una perspectiva desde la Antropología Social). Zaragoza. CAI, 1986, p. 178.
Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón. Domingo 21 de febrero de 1993
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Carnaval (2)

Carnaval de Bielsa (Foto: J. A. Adell)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

En nuestros días la celebración carnavalesca no guarda el rigor temporal de otros tiempos. El Miércoles de Ceniza ponía el punto final a los carnavales con el entierro de la sardina. En algunos lugares el primer domingo de Cuaresma, conocido como domingo de Piñata, se podía considerar como continuación del Carnaval.

El Pirineo tenía su Carnaval muy diferente al del llano y con rituales más ancestrales, como veremos a continuación.

Valles de Ansó y Echo

Con la Guerra Civil se perdió el Carnaval ansotano. Se iniciaba el denominado Domingo de Carnaval y se prolongaba hasta el Miércoles de Ceniza. El primer acto era la ronda de Carnaval. Los mozos disfrazados recorrían las casas con espedos y cestas (repliega). Recogían magras, tocino, huevos..., además de las típicas tortas de chichones elaboradas para estos días. La ronda la realizaban los quintos, acompañados del acordeonista de Biniés, y con todo lo recogido se organizaban meriendas durante todos los días del Carnaval.

Entre las máscaras o disfraces típicos, también de otros lugares pirenaicos, estaban "o Toledo", especie de toro con cuernos que perseguía a todo el mundo y, especialmente, a las mozas; "o Sembrado", dos hombres portando un "chubo" (yugo), otro sujetando los aperos y un cuarto sembrando ceniza y echándola a todo el que se ponía a su alcance y "as Mortallas", que salían de noche e iban vestidas con una sábana blanca y tocando una esquileta para asustar a la gente. Otros disfraces eran el "Onso", a base de pieles de animales y con la cara mascarada; el "Marica", un hombre disfrazado de mujer o viceversa, y los pastores.

En Echo el Carnaval igualaba a las fiestas patronales. En los cuatro días de duración había esquiladas con disfraces y cornetas, cenas, recenas y bailes. En Urdués recorrían las calles con un saco de ceniza, disfrazados y con esquillas, haciendo huir a la gente. En Siresa llevaban gruesos cencerros y "o Sembrado" echaba ceniza.

Cerca de este valle, en Aragüés del Puerto los jóvenes también sacaban esquilas y cencerros y recorrían los pueblos próximos. En la actualidad los mozos de Aragüés van a dar cencerradas a Jasa.

En esta última población, en el "entierro de la sardina", se organizaba una procesión hasta las afueras del pueblo, se abría un agujero y allí se enterraba la sardina, a la que previamente pegaban un tiro. Las migas y la carne a la pastora, o a la brasa, eran los menús habituales de estos días.

Canal de Berdún

En Berdún se disfrazaban y portaban esquilas produciendo un sonido atronador. Los disfrazados recibían el nombre de "zarrapastrosos".

En Bailo se recogían, por las casas de la población y por las pardinas hoy abandonadas, "chullas", que se clavaban en los espedos, y toda clase de embutidos con los cuales se organizaría una suculenta merienda.

El Viejo Aragón

El Martes de Carnaval, según narra Violant i Simorra, confeccionaban "una especie de gigante llamado peirote, que era paseado por el pueblo en los brazos de las mozas". Uno de los disfraces típicos de esta población y otras próximas era cubrir un vestido con cáscaras de caracol vacías, cosidas a la tela.

Las fiestas de Carnaval eran tan animadas como las patronales. Se pasaban varios días de jolgorio, disfrazándose, organizando bailes y meriendas con las viandas que se recogían por las casas. En Botaya, solían ser las chicas las que se disfrazaban con gabanes y faldas viejas y también preparaban sartenadas de patatas fritas con huevos revueltos después del baile.
En Castiello de Jaca se utilizaban en los disfraces los trajes antiguos de las abuelas. En Aratores el entierro de la sardina recorría las calles del pueblo con el "pelele" como protagonista.
En Villanúa, en el entierro de la sardina, se gastaban numerosas bromas. En una ocasión uno disfrazado se colocó una morcilla de sangre en el cuello y la cortó con un cuchillo haciendo creer que se había cortado el cuello y que le brotaba mucha sangre.

En Canfranc este peirote o pelele recibía el nombre de "Perico", siendo quemado el martes en una vacía.

El Carnaval jacetano tenía un carácter más urbano. En la actualidad se ha recuperado, con pasacalles, fiesta infantil, desfile de carrozas y entierro de la sardina. Hay que considerar especialmente los Carnavales que se organizan en las estaciones de esquí próximas.

.El Serrablo

En el año 1985 Sabiñánigo recuperó sus Carnavales, que tienen además de su vertiente festiva su vertiente cultural, con conferencias, talleres de mascaras, exposiciones, etcétera. El personaje significativo de esta fiesta es el "rey Burlas", que participa en el desfile y al final, tras el juicio, se ejecuta la sentencia.

Estos días se degustaban los típicos crespillos y se bebía quemadillo. Se organizaban bailes de disfraces y el domingo el "baile de Piñata", en el que se subastaba una magnífica "toya".

En Acumuer construían un peirote que era paseado por las calles sobre un "esturrazo" arrastrado por bueyes. Al final era fusilado. También se metía dentro del pelele un odre lleno de leche, le colocaban una rama de sauco hueca y, al apretarlo, sacaba el líquido con el que manchaban a la gente.

En Borrés se le paseaba en un burro y al final era quemado. En Larrés el muñeco también era llevado en la ronda.

En Escartín se reunían por separado mozos y mozas. Luego se juntaban todos con la cara tapada y se efectuaba la ronda, recogiendo viandas para acabar con una colación.

En Biescas se realizaban críticas sobre cuestiones de la vida local. En Aso de Sobremonte se mascaraban y se comían los crespillos, postre típico de estas jornadas.

En Panticosa, al igual que en Biescas, se ha recuperado la fiesta de Carnaval. El pelele quemado por los panticutos sería "o Pedro de Carnaval", que era llevado a hombros por las calles, le cantaban y le daban de beber, portando un boto en la tripa que cambiaban cuando se llenaba de vino. Fue en la década de los cuarenta cuando los mozos construyeron el último "o Pedro de Carnaval", al que pegaban cinco tiros y quemaban el último día.

Valles de Bielsa y Chistau

Es donde encontramos los Carnavales más enraizados de la provincia, que no se dejaron de celebrar ni a pesar de las prohibiciones del franquismo.

Carnaval de Bielsa 2008 (Foto: Francisco Calvo Sánchez)
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En Bielsa las "trangas" van a buscar acompañados de la música a las "madamas". En el baile de la plaza aparecen numerosos personajes: "garretas", "amontato", "onso"...

Las "trangas" persiguen a los niños, golpean el suelo, levantan las faldas a las mozas, etcétera. En la plaza se invita a torta y melocotón con vino. El último día se quema "el Carnaval", que ha estado colgado en la fachada de la Casa Consistorial.

Los Carnavales de Gistaín, Plan y San Juan de Plan se alternan, en la actualidad, en diferentes domingos para posibilitar mayor participación e incluso mayor aliciente para los visitantes.
En San Juan de Plan se prepara el "muyén" o peirote por parte de los mayordomos, colgándose esa noche en el balcón del Ayuntamiento. A mediodía del sábado se descuelga y se monta en una burra, a la que revisten. Se inicia la ronda por las calles del pueblo, comiendo y bebiendo en todas las casas y recogiendo viandas en cestas que luego consumirán en diferentes meriendas y cenas. Una vez finaliza la ronda, los cinco mayordomos pasan a buscar a las cinco "madamas" y se organiza un pasacalles, al que seguirá el baile. El último día se quema el "muyén".

El Carnaval de Gistaín fue descrito por Violant i Simorra expresando que los jóvenes se disfrazaban de "muyens" y "madamas": ellas de mamarrachos y ellos con las galas y cintas mejores que encontraron. En el baile con un pañuelo se golpeaba al bailador o bailadora y, tras algunas piezas, se descubría la cara. El Domingo de Piñata el peirote, que había presidido la mayor parte de los actos, era colgado en algún alero del tejado. Tras una preparada discusión se le pegaban dos tiros y se quemaba.

En Plan, al amanecer del Domingo de Piñata, se ordeñaban las vacas para la cena de esa noche.

. Carnavales itinerantes

En el municipio de La Fueva se desarrolla desde el año 1984 el Carnaval itinerante. Todo se reduce a una jornada, en la que no se para ni un minuto. A las diez de la mañana la comitiva, formada por numerosos coches y personas disfrazadas, parte de Tierrantona. Se recorren diecisiete poblaciones con orquestina. Se recoge longaniza, patatas, huevos y se finaliza por la noche con una cena en Tierrantona, seguida de verbena popular.

Se come al mediodía en Buetas, se toma el postre en Solipueyo y el café y la copa en Rañín. Se merienda en Fosado. Además, al salir se ha dado chocolate en Tierrantona. Otras paradas son en Troncedo (tapas). Formigales (postres), Palo (sardinada), El Humo (chiretas), Morillo (vermouth), La Cabezonada (postres), Samper (pastas y almendrados), Charo (ponche), etcétera.

Antaño los "carazons" eran el nombre que recibían los mozos disfrazados que recorrían las aldeas de Toledo de la Nata cantando y gastando bromas.

En El Pueyo de Aragüás dos hombres y dos mujeres disfrazados recorrían las calles, siendo agasajados con diversos manjares que recogían en una cesta. A pesar de las prohibiciones de los años del franquismo también se siguieron celebrando los Carnavales de Los Molinos, Oncins, El Plano, La Muela y San Victorián. El Martes de Carnaval se contrataba a un afamado rondador y los mozos recorrían con él las aldeas, siendo invitados en todas ellas. Al final de la tarde se juntaban en una, para consumir las numerosas colaciones que habían preparado las dueñas y participar en el baile.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón. Domingo 28 de febrero de 1993
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Carnaval (y 3)

Trangas del carnaval de Bielsa (Foto: J. A. Adell)
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EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ
En la montaña el carnaval era diferente al del llano. En la montaña existía un gran respeto a la tradición, a cómo se había celebrado siempre la fiesta. En el llano, por el contrario, se introducían elementos nuevos o se suprimían actos de un año para otro. En la montaña el Carnaval era la fiesta de las fiestas, en el llano era una celebración más.

El Sobrarbe
"Qué buen nombre tiene
el santo de Carnaval,
que todos comemos y bebemos
y a ninguno hacemos mal"
(Copla de Fanlo)

Ya hemos comentamos algunos de las carnavales de esta comarca (Bielsa, Valle de Chistau, La Fueva, Pueyo de Araguás...). Algunas poblaciones han recuperado en estos años su tradición carnavalesca. Este es el caso de Nerín, que reduce su celebración a la jornada del sábado, pero cuenta con la presencia de algunos de sus antiguos vecinos.

En Fanlo el Domingo de Carnaval los mozos se disfrazaban y pasaban por todas las casas a efectuar una colecta. Con el vino, patatas, longaniza, huevos y otros productos el martes se realizaba una merienda. La fiesta continuaba el domingo de "piñata".

En Torla un mozo se disfrazaba con pieles, cueros y bien mascarado, portando una esquila y un palo. Decían que semejaba al diablo. El martes de Carnaval, tras haber cometido diversos desmanes, era detenido y juzgado y, finalmente condenado a muerte de forma simbólica. Este personaje presidía todos los actos y, por las descripciones que nos han dado debía parecerse a las "trangas" de Bielsa, a las "momtxorros" de Alsasua o a los "zanpantzar" de Ituren-Zubieta.

En Broto el peirote era llevado por dos mozos hasta una cascada donde se le disparaban dos tiros.
En Laspuña también había disfraces y bromas. Los mozos subían por los tejados y tiznaban de harina o ceniza con aceite a los paseantes. El martes se efectuaba una impresionante ronda en la que varios mulos tiraban de un estirazo, en el que la gente depositaba diversas viandas, que luego se consumirían en una cena seguida de animado baile.

En Arcusa dos mozos se disfrazaban de matrimonio de raza gitana. La mujer simulaba estar embarazada. Compraban un burro, formado por otros dos personajes cubiertos con una manta. Tras haberlo comprado se subían a él y los tiraba al suelo. En aquel momento se deshacía el trato. Debajo de las faldas, un año, un mozo se puso la bota de vino. Esta representación se desarrollaba en la plaza o calle de la localidad.

Alta Ribagorza

En Eriste, "Juan Gerunio", muñeco relleno de paja y revestido con ropas viejas, era el protagonista de las correrías de los mozos durante estas jornadas. Se le paseaba a lomos de un burro por las calles del pueblo y el martes se le juzgaba por sus andanzas y se quemaba en la hoguera.

En Sahún el peirote también se paseaba a lomos de un burro. Un médico simulado recetaba a los que se quejaban alguna fórmula jocosa para sanarlos.

En Vilanova el martes se desarrollaba la ronda de mozos, que finalizaba con una "lifara". Entre las bromas predilectas estaban la de esconder la ropa de las mujeres cuando iban a lavar, meterse en las casas disfrazados, cambiar de lugar los aperos de campo, etcétera. En Castejón de Sos las mozas echaban harina y ceniza a los mozos. El domingo se disfrazaban todos (jóvenes y casados), llevaban orquesta y construían un muñeco de paja que colocaban encima de una burra adornada con cascabeles y cintas. Iban por las casas, haciendo subir la burra por las escaleras, bailaban y cantaban en cada lugar visitado.

En Bisaurri el entierro de la sardina era una representación teatral; comenzaba con la detención del "carnaval", que era llevado a la plaza donde se realizaba un juicio popular. Un joven disfrazado de cura pegaba al pelele hasta que hablase. Las respuestas las daba otro mozo escondido en una casa próxima, que hablaba tras las rejas de una ventana. Finalmente el peirote era condenado. Se le colocaba la soga al cuello o se le ejecutaba con dos tiros. Luego el "carnaval muerto" era llevado con teas encendidas por todas las calles, ante los sollozos de los presentes.

Un año el párroco quiso prohibir el Carnaval y hasta intervino el gobernador multando al que había realizado el papel de cura con cincuenta duros. La multa se repartió entre todos los mozos que tocaron a cuatro duros y, al parecer, uno que sólo puso dos. Luego cantaban en el pueblo:

"Cuatro duros son seguros
ni son tuyos, ni son míos,
cuatro duros son seguros,
no se sabe de quién serán".

En Campo pervive la fiesta. Se nombran seis mayordomos. Antes se tiznaba con el hollín de las chimeneas, pero en la actualidad sólo se emplea el azulete, al igual que los "zarramusqueros" de Cintruénigo (Navarra).

En Laspaúles los niños disfrazados recorren con una mula las calles recogiendo viandas para luego organizar una merienda.

En las pistas de esquí de Cerler también tienen lugar los denominados "Carnavales blancos".

Baja Ribagorza

En La Puebla de Castro los jóvenes se disfrazaban con capas negras y penetraban por las casas que veían abiertas, intentando no ser vistos, para apropiarse de algún alimento o gastar alguna broma a los dueños.

En Caladrones aún se conservan algunos elementos del Carnaval. La ronda pasa por todas las calles y se les saca el porrón.

Al acabar viene el baile y luego la cena. Antaño los mozos con tallos de cáñamo encendidos incordiaban a las mozas colocándoselos debajo de las piernas. Ellas respondían pasándoles dichos tallos cerca del cuello.

En Ciscar había hoguera en la plaza en Entenza disfraces y lifaras. En Torres del Obispo revestían a dos burros y los emparejaban para hacerlos labrar, mientras el que los conducía echaba ceniza a los que pasaban por la calle.

En Tolva el pelele era juzgado, asistiendo el cura (con sotana y dos tortetas haciendo de gafas), un abogado y el fiscal. En Luzas un personaje peculiar era la "señora malvada", mozo disfrazado con una piel de cordero, unos cuernos y tres o cuatro velas sobre los hombros, caminando a cuatro patas.

Graus y Benabarre han recuperado sus carnavales en dos niveles: escolar y adultos.

El Somontano
Colungo organiza desde 1993 los "Carnavales del Vero", en los que participaban diversas poblaciones de la comarca, que de forma rotatoria son la sede de los actos de cada año. En Colungo el pelele se llamaba "Prin". El Martes de Carnaval era subido a una escalera en posición horizontal, llevada por dos mozos. Era paseado por las calles cantando un responso. Colocaban velas a ambos lados de la escalera y finalmente se le quemaba.

En Buera el rey de Carnaval era "Cupido"; participaba en la ronda montando en burro.

En Estada el "señor Prudencio", personaje peculiar de la población en aquellos años, construía un muñeco de paja al que vestía elegantemente y desde el domingo de Carnaval hasta el martes pasaba a ser el "diputado Gutiérrez". Era una forma de ridiculizar a la clase política en los años del turismo, en los que el "diputao Gutiérrez" representaba al cacique o representante de la oligarquía que dominaba el país.

Barbastro organiza un carnaval urbano, muy distinto a aquél de comienzo de siglo, que finalizaba el Miércoles de Ceniza con el entierro de la sardina en la ermita de la Virgen del Plano.

La Hoya y Los Monegros
En la capital los carnavales se iniciaban el jueves lardero, conocido aquí como día de la "longaniza". En el año 1910 un articulista escribía que "el jueves lardero pasó desapercibido... El tiempo desapacible contribuyó a que el día de la longaniza pasará sin que nos diéramos cuenta de él" (1). Las calles se volvían bulliciosas con las máscaras y comparsas. Los bailes a comienzos de siglo tenían lugar en la sociedad La Peña y La Galante, mientras que la Sociedad La Mascarilla los organizaba en el Teatro Principal. En 1910 ya se realizaban bailes de máscaras en el Circulo Oscense. En 1905 las familias más distinguidas de la ciudad abrían sus salones para dar fiestas durante estos días. Los festejos finalizaban el domingo de "piñata" con máscaras y bailes.

En Ayerbe también existían excelentes carnavales, tal como escribe un corresponsal de un periódico regional en 1910, aludiendo a la crisis de ese año: "Aquellas innumerables comparsas de máscaras, que antaño discurrían por nuestras calles, haciendo las delicias de los vecinos con su alegre charla y animados bailes, formados de trecho en trecho al compás de una guitarra, este año no los hemos conocido" (2).

En Sariñena el primer día de Carnaval se celebraba la concurrida feria que ya menciona Madoz (3), diciendo que acuden más de 18.000 cabezas de caballerías.

En Castejón de Monegros, en el entierro de la sardina, los casados de ese año debían pagar el vino. Quemaban los botos de aceite para iluminarse y con un mulo y una cruz en la que colgaban sardinas, recorrían las calles del pueblo bebiendo vino y lamentándose por el fin del Carnaval.

La Litera y el Cinca Medio
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"Muscaruta, tuta,
cara de granota,
cuan te morirás,
ferás mala carota" .
(Copla de Tamarite)

En Albelda se comía en estos días la "casola" y el "tío Sopes", protagonista del Carnaval, acababa en el lavadero. La rondalla local ha recuperado un baile en el que se mantea al "tío Sopes".

En Esplús las mujeres casadas se vestían con un traje blanco con "meriñaque" y "boleras", bajo el que se ponían varios pares de enaguas, decorando sus cabezas con un sombrero de paja adornado con cintas y flores. Recorrían el pueblo cantando y contagiando a todos con su diversión.

En Binéfar se organizaban bailes en La Palma el domingo de Carnaval y el de Piñata.

En Pomar los peleles eran un matrimonio con crío incluido, que iban en un carro, y el último día se quemaban.

En Monzón, con la colaboración de Los "pubs", se organizan diferentes actos, entre los que destaca el desfile de comparsas.

En Albalate de Cinca aparecían los "esquilaches", vestidos de negro y con la cara tapada, que recorrían las calles del pueblo y a aquél que atrapaban le cortaban un mechón de pelo.

En Fraga el sábado por la tarde se procede a la rifa del tocino, acto organizado por la Cofradía de San Antón. El miércoles hay chocolatada y sardinada y, finalmente, se procede a la quema de los "ninots". Algo semejante ocurre en Torrente, donde los "ninots" se colocan en una de las calles y se les deja comida y cena, siendo también destruidos el Miércoles de Ceniza.

Nos queda, por fin, hacer una referencia a los "Carnavales escolares", que organizados por los colegios o por los Centros de Recursos, en el caso de centros rurales, animan cada año nuestras escuelas contando con un aspecto destacado: la ilusión de todos los niños y niñas por esta fiesta.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. Heraldo de Aragón, 5 de febrero de 1910.
  2. Heraldo de Aragón, 9 de febrero de 1910.
  3. MADOZ, P.: Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico. 1845-1850. Huesca. Ed. Facsímil. Valladolid, DGA., 1986. p. 310.
Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón. Domingo 7 de marzo de 1993

lunes 14 de febrero de 2011

San Valeret (17 de febrero)

Ermita de San Valero en Velilla de Cinca (Foto: C. García)

. CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

En Velilla de Cinca festejan a San Valeret, según comentaba Patricio José Uguet en Heraldo de Aragón (26 de febrero de 1915), "como ofrenda de gratitud a los beneficios recibidos durante una epidemia". Este año hubo solemnes procesiones y por la calles discurrió la música de aire de Fraga tocando bonitos pasodobles.

Los viajes de un santo

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martes 8 de febrero de 2011

San Valentín

La inscripción de la piedra recuerda los amores de Rodrigo de Mur, conde de Lapenilla, y Marica, en el Graus de finales del siglo XVI (Foto: C. García)
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EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Algunas de las fiestas que celebramos en la actualidad han llegado a perder, en parte, su propio significado, inmersos en una sociedad cada vez más consumista. Es el caso de celebraciones tan universales como el "día de los enamorados".

Muchas de estas fiestas son muy esperadas por los comerciantes porque siempre pueden suponer una fuente de ingresos, pero quizás han perdido parte de su significado real, de su valor, incluso de su romanticismo. El día de San Valentín se conoce popularmente como "día de los enamorados".

San Valentín, sacerdote en Roma en el siglo III, fue detenido, azotado y decapitado en el año 270. Desde muy antiguo se le ha considerado el patrón de los enamorados. En una poesía medieval del francés François Villon, titulada "El San Valentín", expresa los sentimientos del poeta encarcelado y que en esa jornada (el 14 de febrero) recuerda a su amada.

Hablar de los enamorados nos lleva a tratar de aquellas parejas que se hayan distinguido por su amor desafortunado, pasando al campo de lo histórico o de lo legendario. No hablaremos de personajes históricos, de los que ya en la antigüedad se menciona a Marco Antonio y Cleopatra y en nuestra España Medieval al Mío Cid y a Doña Jimena, cuyo matrimonio se produce a pesar de haber dado muerte el Cid al padre de Jimena.

La leyenda de Romeo y Julieta quizá sea la más universal, de tal forma que ha pasado a denominarse a los galanes enamoradizos "romeos". La leyenda procede de un relato de Jenofonte de Efeso, pero entre los muchos autores que tratan el tema ninguno tan magistralmente como Shakespeare en su drama Romeo y Julieta.

También en la España Medieval está basada La Celestina del Bachiller Fernando de Rojas con dos protagonistas: Calixto y Melibea.


Los amantes de Teruel

"Los amantes de Teruel" de Antonio Muñoz Degrain.

En Aragón también tenemos "amantes" y, además, con reconocimiento universal, de tal forma que la ciudad donde sucedieron los hechos ha pasado a denominarse, en algunos folletos, como "Ciudad de los Amantes".

Cartel de las Bodas de Isabel de Segura 2008, por Andrés Chueca
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La leyenda se refiere a los amores de Diego de Marcilla e Isabel de Segura. También numerosos autores han escrito en diversas épocas sobre nuestros amantes, pero quizás la obra más conocida sea la de Juan Eugenio Hartzenbusch Los amantes de Teruel, escrita en 1836. En 1961 el director francés Raymond Rouleau realizó una versión cinematográfica del tema.

La leyenda turolense tiene bases históricas, apoyadas en el hallazgo en 1555 de dos cuerpos momificados en la iglesia de San Pedro de dicha ciudad, supuestos de Diego e Isabel.

Los hechos vienen a ser los siguientes: en 1217 Diego de Marcilla se enamora de la hija de Pedro Segura, Isabel, pidiéndola en matrimonio, pero el padre le recuerda que tiene muchos hermanos y tendrá poca herencia. Acuerdan un plazo de cinco años para que Diego se enriqueciera marchando a la zona de los musulmanes. Cuando se cumple el plazo, Diego regresa y encuentra a Isabel ya casada. Entonces muere y ella, al abrazar su cadáver, también expira. Por este motivo se acuerda enterrarlos juntos en la iglesia de San Pedro. Antonio Ubieto admite el valor histórico de los hechos, fundamentándose en que ambas familias aparecen documentadas en el siglo XIII y en la actuación de Domingo Celadas como juez de Teruel en aquellos años.

En la actualidad los visitantes que acuden a Teruel van a la iglesia de San Pedro, donde se puede ver la capilla de los amantes, y a la sala contigua a la iglesia donde se representa el sarcófago de los amantes, cuyos sepulcros fueron realizados hace unos años por Juan de Ávalos.

Los amantes de Albelda

Albelda (Foto: C. García)

También en la provincia de Huesca podemos hablar de amantes desafortunados. Los lugares donde se sitúan son en Albelda y Graus. En ambos casos la historia, con visos de leyenda, se remonta al siglo XVI.

En el caso de la población literana, el escenario de los amoríos será el castillo de Albelda. Debemos situarnos en la población en aquel período con los Gelabert como señores del castillo. El cronista de Felipe II, el arquero Enrique Cock, a su paso por la villa en 1585 escribe que "la villita, sepultada entre peñascos, cuasi y tiene un castillo cuasi caído en el poniente; al norte en un collado alto, tiene una ermita de San Sebastián. La iglesia de este pueblo es nuevamente fecha de piedra con un campanario, dedicada a San Vicente". Esa iglesia había sido erigida en colegiata por bula papal en 1560.

Albelda (Foto: C. García)

El 1585 es el año en que las Cortes inauguradas en Monzón por Felipe II deben ser trasladadas a Binéfar por enfermedad del rey y clausuradas en esta última población en el mes de diciembre. El monarca se aloja en casa Barber de Binéfar. Posiblemente de allí procediera el bandolero Micer Miguel Juan Barber, que muere en Luesia en 1589.

En el año 1585 Barber se había trasladado con Lupercio Latrás, otro ilustre bandolero, a la ribera del Ebro, donde se une a la banda el sallentino Martón. Asaltan Codo y luego participan en el exterminio de la aljama morisca de Pina de Ebro, matando a doscientos moriscos.

En 1587 Barbastro, Monzón y Tamarite firman un acuerdo de hermandad para luchar contra los bandoleros, ante las actuaciones de Barber y sus compinches por la zona. El castillo de Albelda, en ruinas, pasa a ser cobijo de la banda de Barber.

En Pina de Ebro, Barber había raptado a dos bellas moriscas, que se llevaría al castillo albeldense, donde quedarían retenidas. Un joven albeldense se enamora de una de ellas y en las ausencias de Barber se introduce en el castillo a visitar su amada.

En una ocasión Barber los encuentra juntos y haciendo gala de la dureza que le caracterizaba manda ahorcar a ambos.

El suceso conmocionó a la población y Barber tuvo que huir a Benabarre, mientras que los cuerpos de los dos amantes eran enterrados juntos.

Barber moriría asesinado unos años más tarde por sus compañeros, los Pistoletes, que fueron quienes recibieron la recompensa que por él se ofrecía.

Los vecinos pedirán que el castillo fuera derruido totalmente, puesto que seguía siendo un cobijo de bandoleros. Felipe II quiso salvar la ermita de San Vicente que se encontraba en su recinto, pero el pueblo, temeroso de nuevos asaltos de bandoleros, recibió la orden de su arrasamiento en carta fechada el día 6 de abril de 1593, mientras que don Francisco de Gelabert pediría indemnizaciones como señor del castillo.

Los amantes de Graus
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De la leyenda grausina nos queda la frase "Rodrigo ama a Marica", grabada en la piedra del antiguo palacio de Rodrigo de Mur, Señor de Lapenilla. La inscripción que se encontraba en el interior pasó a la fachada al cambiar de manos el palacio.

Palacio de los Mur, del siglo XV, en Graus (Foto: C. García)
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La dificultad estriba en conocer lo que realmente pasó, pues circulan varias versiones, ninguna con visos históricos, y hasta han existido algunos trabajos que han negado la propia leyenda.

Una de las versiones atribuye los amores a Rodrigo Mur, Conde de Lapenilla, padre, y otra al hijo. El padre participó en las alteraciones de la Ribagorza, al igual que Barber, al lado del Conde Duque de Ribagorza don Hernando de Gurrea y Aragón. Llevó una vida bastante turbulenta, enriqueciéndose con el contrabando de caballos y con el bandolerismo. Al parecer, éste se enamoró de Marica, amor difícil, pues el Conde estaba casado. Sin embargo, por lo menos, pudo dejar sus sentimientos grabados en la piedra. Otros atribuyen los amoríos al hijo. La leyenda dice que el padre quería casar a su hijo con una rica heredera de Graus, pero éste estaba enamorado de María o Marica. Parece ser que el padre y el hijo tendrían sus roces por estos amoríos, pero que finalmente se fijó la boda según las pretensiones de su padre, y ante el asombro de los invitados y el rubor de la novia, Rodrigo enseñó el zócalo de piedra que había mandado grabar para que no quedaran dudas de sus amores. Al final, parece ser, que la boda entre Rodrigo y Marica se produjo y en esta ocasión la historia de los amantes terminaría felizmente, a diferencia de los casos anteriormente mencionados.

Fiestas patronales

En esta jornada algunas pequeñas poblaciones celebran o celebraban su fiesta pequeña. Así, en Lacuadrada, perteneciente al municipio de Torres de Alcanadre, actualmente la fiesta de San Valentín es la única que se festeja. En esta jornada hay misa, procesión, comida popular en la calle, concurso de guiñote y baile.

Javierre del Obispo, con un disminuido censo, en el municipio de Biescas, ya no organiza ningún acto. Abena también festejaba a este Santo en su fiesta invernal.

En Barbastro, el barrio de San Valentín celebra su fiesta, al igual que los otros barrios de la ciudad, en el período estival.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón, Domingo 14 de febrero de 1993
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jueves 3 de febrero de 2011

Santa Águeda

Las águedas de Binaced junto a la hoguera de la plaza. Las mujeres toman el pueblo y los hombres son meros espectadores, aunque de lejos (Foto: J. A. Adell)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Imagen de Santa Águeda de Selgua (Foto: C. García)
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Santa Águeda, Ágata o Gadea nació en Palermo en el siglo III, siendo martirizada en Catania hacia el año 251. Su fiesta se celebra el 5 de febrero y es la patrona de las mujeres.

Tradicionalmente, Santa Águeda era la patrona de las mujeres casadas y Santa Apolonia (día 9 de febrero) lo era de las solteras; aunque en nuestros días, normalmente, casadas y solteras celebran su fiesta conjuntamente, excepto en algunas poblaciones del Bajo Cinca donde se mantienen ambas celebraciones.

Las fiestas más populares en nuestro país, dedicadas a la Santa, son las de Zamarramala, en Segovia, donde se nombran dos alcaldesas, mayordomas de la función religiosa, que vestidas con ricos trajes del siglo XII y portando la vara de la autoridad presiden la procesión de la santa, tras la cual van todas las mujeres vestidas de labradoras que las acompañan. Celebran una comida en la que el cura es el único varón que participa. Terminan los actos con el antiquísimo baile de la rueda.

Escatrón (Foto: C. García)
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En Aragón es conocida la fiesta dedicada a la Santa en Escatrón, donde merece destacarse la procesión de los panes benditos y el baile de la cinta, que forma parte de su peculiar dance, el único en Aragón que está interpretado sólo por mujeres.

Josefina Roma dice que el signo de la leche está presente en esta celebración, así como en la de Santa Brígida (día 1 de febrero). Santa Águeda, a quien se le cortaron en su martirio los dos pechos, es la patrona de las mujeres que crían. Por eso se la considera la fiesta de las casadas.

Es también una fiesta de inversión, prolegómenos del Carnaval. En una sociedad rural, donde el hombre tenía unos roles, la mujer desplazaba al varón en la asunción de estos papeles: organiza su comida, saca a bailar, participa en la ronda, etcétera.

Alcaldesa por un día
Tardienta (Foto: C. García)
En Tardienta las mujeres nombran su alcaldesa. Antes de la guerra las mujeres subían a la ermita de la Santa, hundida en la actualidad. Camino del eremitorio y en un lugar ya próximo, por donde no pasaban los hombres, las que se habían casado en ese año tenían que enseñar a la otra la liga, consistente en un vencejo con ambos extremos formando dos ramos.

Grañén (Foto: C. García)
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En Grañén, la víspera, a medianoche, se nombra la alcaldesa, que recibe un ramo de flores y el bastón de mando de manos del alcalde, para ostentar el gobierno del pueblo durante veinticuatro horas. Antes, en el día de la Santa, no se veían los hombres por el pueblo, y si pillaban a alguno le "contaban las viejas". La "corrida del roscón", por parejas, es uno de los momentos más esperados de jornada. Los roscones, que han sido bendecidos en la celebración religiosa, se corren a los acordes de la música. No importa cuál es la vencedora, pues luego se compartirán en franca hermandad.

También en Castejón de Sos la mujer es elegida alcaldesa con bastón de mando, respetándose sus decisiones hasta en lo que atañe a la vida municipal.

Coplas, coplillas y "cuplillas"

"Hoy es día de Santa Águeda,
por muchos martirios la hicieron pasar
y su padre, que era un gran hereje,
los pechos a Águeda le mandó cortar.
Levantaros devotas de Águeda,
que el Santo Rosario vamos a rezar,
las mujeres de este santo pueblo
por ser hoy el día de su redención".
(Alcalá del Obispo)

Las coplillas, denominadas también coplas o "cuplillas" de Santa Águeda, las cantaban las mujeres a las seis o siete de la mañana; luego iban a tocar las campanas y en alguna ocasión gastaban bromas a los hombres que encontraban en su camino. Después hacían la chocolatada.

Poleñino (Foto: C. García)
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En Poleñino entre esquina y esquina se toca la campanilla (alguna vez han ido con "esquillón") antes de acudir al rezo del rosario: "Hoy es día de grande alegría,a la que lodos nos vamos a asociarcelebrando a Santa Águeda gloriosay sin olvidarnos de San Sebastián…".

Las mairalesas, una casada y otra soltera, se encargan de organizar los actos en honor de la Santa. La mairalesa soltera pasa por las calles recogiendo dinero los días previos a esta fecha para sufragar los gastos. Tras la comida se disputan las corridas pedestres de torteles o roscones y se tira a la soga.

El Albero Bajo se repartía el pan bendito y las mujeres "bandiaban" las campanas.
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Pertusa (Foto: C. García)
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En Pertusa, la víspera, cantan a la Santa en la puerta de la iglesia. Por la mañana, a las cinco, cantan las coplillas y luego asisten al rezo del rosario. Después preparan el chocolate y al mediodía asisten a la misa. El festejo es preparado por las cuatro mairalesas, que van vestidas de manolas, con mantilla y peineta. Corren la torta y se reparten los bollos bendecidos entre toda la población.

En Antillón también se cantaban las coplillas y en esa jornada jugaban a "olleta" con pucheros. También en Argavieso había canto de coplillas antes de salir el sol, invitando al rezo del rosario.

Berbegal (Foto: C. García)
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En Berbegal la fiesta sigue teniendo plena vigencia. En su término municipal encontramos la antigua ermita de Santa Águeda, junto a un megalito. Hay misa, coplillas, comida, hogueras y algún año baile.

En Castejón de Monegros realizan chocolatada, pero antes también las mujeres cantaban las coplas y organizaban bailes. En casi todos los pueblos monegrinos se cantaban las coplillas y había carreras pedestres de mujeres.

San Lorenzo del Flumen (Foto: C. García)
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San Lorenzo del Flumen ha levantado recientemente una ermita dedicada a Santa Águeda. En Lalueza las mujeres provocaban gran bullicio en esta jornada; recorrían las calles con un carro enramado y cuando cogían a un mozo no le soltaban en todo el día; le obligaban a beber y a estar a su servicio. Juegan al fútbol, solteras contra casadas, y por la noche hacen baile y ronda.
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Lalueza (Foto: C. García)
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En Marcén había corrida de mujeres, merienda y baile.
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Marcén (Foto: C. García)
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En Huerto y otras poblaciones de la zona se corría la rosca, tal como hemos descrito en Grañén.
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Huerto (Foto: C. García)
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En Peñalba las casadas organizan sus festejos, especialmente bailes y hogueras, mientras que las solteras tendrán su réplica en el día de Santa Apolonia.

En Lanaja cantaban en la puerta de la iglesia coplas como ésta:"A Santa Gueda benditale venimos a cantarpara que nos guarde la tetael día que tengamos hijos.
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Peñalba (Foto: C: García)
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Peralta de Alcofea (Foto: C. García)
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En Peralta de Alcofea, por la mañana, hay volteo de campanas, actos religiosos en los que varias mujeres van vestidas de manolas, con sus trajes negros y peinetas, y reparto de torta al salir de la iglesia. Por la tarde, carreras en la plaza y juegos de habilidad, para finalizar con el baile. En otros tiempos la torta era corrida por los hombres. Así en 1927, según se describe en La Voz de Aragón, "en la ceremonia religiosa se bendijeron las tortas con las que los concurrentes fueron obsequiados, más las que luego fueron trofeo para los vencedores en las corridas pedestres que se celebraron por la tarde, y que fueron Plácido Tornos, Juan Gambau y Bernardo López, por los casados, solteros y niños, respectivamente" (1).

La fiesta era organizada por la "mayoral", secundada por otras mujeres. La víspera se cantaba un bonito romance a la Santa y, a continuación, otros romances y coplas al cura, al alcalde y familia, al maestro y al veterinario, acompañadas por los músicos de la localidad.
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Peraltilla (Foto: C. García)

En Peraltilla y algunas poblaciones del Somontano se elige una priora, que debe ser casada, y a su ayudante, que debe ser soltera. Son las encargadas de organizar el festejo y de recoger dinero los días previos para sufragar la fiesta y también para las necesidades de la parroquia.

Robres (Foto: C. García)
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En Robres las mujeres emulan juegos de los hombres; en Sena queman un muñeco, preludio del Carnaval; en los pueblos de la Jacetania no falta la cena de las mujeres...

Las mujeres de Binaced

Mujeres de Binaced celebrando la fiesta de Santa Águeda (Foto: J. A. Adell)
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.."Día cinco de febrero,
muy señalado,
Santa Águeda bendita
la veneramos.
Pobre de Águeda
en este día
te cortaron los pechos
estando en vida".

Las coplillas a la Santa, en esta población, nos sitúan en el momento del día en que las mujeres "toman" la población. Ya en la víspera se ha pasado por las casas a recoger las tortas y la botella de champán, una por casa. Muchas mujeres, en esa noche, ni siquiera se acuestan.

El día de la patrona hay rezo del rosario, procesión y chocolatada en la plaza del Ayuntamiento. En este lugar se prepara una gran hoguera, que arderá todo el día.

Mientras, las más animadas han ido a despertar al vecindario y hasta se han introducido por las casas por si quedaba alguien dormido para sacarlo de la cama. Otras han iniciado las primeras bromas dirigidas contra el panadero, el lechero o algún despistado viajante que tiene la ocurrencia de pasar en este día por la población.

Al mediodía se celebra la misa y el pasacalles. Luego viene la comida en común y vuelta a la hoguera para tomar el ron quemado. Es el momento más peligroso para los hombres que se acercan por aquel lugar. El ambiente está caldeado y las bromas son de lo más variopinto. Si alguno quiere hacerse el gracioso no se librará de la ritual bajada de pantalones, aunque en ese día todo es aceptado con buen humor.

El festejo finaliza con el baile, donde se consume la torta que se recogió en la víspera y donde, por supuesto, a los hombres se les invita a bailar, comer y beber.

La ronda de la mula


Fornillos (Foto: C. García)
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Algunas poblaciones tienen a Santa Águeda como patrona y celebran en su honor la fiesta mayor o la pequeña. En esta fecha son las fiestas mayores de Arrés, Fornillos (en la Hoya), Salinas de Jaca, Usana y el despoblado de Raluy.
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Ontiñena (Foto: C. García)


Es la segunda fiesta de Bentué de Rasal, El Humo de Rañín, Estet, Latre, Ontiñena, Pardinilla, Rañín, Sinués, Solipueyo, Villacarli y los despoblados de Puy de Cinca y Torruellola de la Plana.


En Ontiñena los días previos a la fiesta se pasa por el pueblo para recoger huevos o dinero. Las mujeres elaboran las tortas que serán repartidas, tras su bendición, el día de la patrona. Otros actos destacados son el baile de disfraces, las cucañas y la prueba comarcal de campo a través escolar. Antaño, tras el repique de campanas que anunciaba al vecindario el comienzo de las fiestas, se cantaba el tradicional romance a la Virgen, repitiéndose después a las solteras de la localidad y forasteras, amenizado por el gaitero. Había carreras pedestres, corridas de cintas con caballos, conciertos y bailes en el teatro Guioni y en el salón de Gallinad.


Fonz (Foto: C. García)
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Algunas poblaciones que celebran fiestas patronales para San Blas incluían la fiesta de Santa Águeda como tercer y último día de festejos, enlazando ambas fiestas con el denominado "San Blaset". En Fonz, desde hace algunos años las mujeres organizan la denominada "ronda de la mula"; una de ellas, vestida con sus mejores galas, monta una mula ricamente enjaezada con adornos y cascabeles, recorriendo todas las casas, acompañada de la ronda. El jolgorio durante toda la jornada es continuo, con bandeo de campanas, bromas a los hombres, canciones... Al día siguiente aún se celebrará Santa Aguedeta.


Queda, por fin, hablar de la celebración urbana, pues en el mundo rural en casi todas las poblaciones hay actos festivos en su honor, especialmente en las comarcas centrales y meridionales de la provincia. El Huesca, según publicaba El Noticiero a comienzos de siglo, en esta jornada "fueron muchos los devotos, sobre todo del sexo femenino, que fueron a visitar la ermita de los Mártires, situada extramuros de la ciudad, donde se venera la imagen de dicha santa" (2).

En Jaca, tras la misa, se reparten unas deliciosas pastas llamadas "teticas". En Binéfar hay una hoguera en la plaza y ágape comunitario en el que sólo participan las mujeres. En casi todas nuestras ciudades las Asociaciones de Amas de Casa han organizado diversas actividades, incluso semanas culturales reivindicativas sobre los derechos de la mujer.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. La Voz de Aragón, 15 de febrero de 1927.
  2. El Noticiero, 7 de febrero de 1909.
Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón. Domingo 7 de febrero de 1993
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