miércoles, 22 de febrero de 2017

Santiago Ramón y Cajal y el ejercicio físico: Pensamiento


Santiago Ramón y Cajal
DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ


En las reflexiones sobre su "manía" gimnástica, ya en la madurez, Ramón y Cajal reconocía que estuvo a punto de ser víctima irremediable del embrutecimiento atlético, y que, por fortuna, con las enfermedades adquiridas más tarde en Cuba, eliminando sobrantes musculares, tuvo una apreciación más noble y cuerda del valor de la fuerza.

"El prurito de lucir el esfuerzo de mi brazo me arrastró más de una vez, contra mi temperamento nativamente bonachón, a parecer camorrista y hasta agresivo".
Enseñanzas de su afición a la gimnasia

De aquella época de exagerado culto al bíceps, Cajal sacó dos enseñanzas provechosas (1):

"Es la primera la persuasión de que el excesivo desarrollo muscular conduce casi indefectiblemente a la insolencia (violencia) y al matonismo. Hace falta ser un ángel para enfrentar de continuo fibras musculares hipertróficas y ociosas, ávidas, digámoslo así, de empleo y justificación. Y como no es cosa de servirse de ellas cargando fardos, se experimenta singular inclinación en utilizarlas sobre las espaldas del prójimo. Con las energías corporales ocurre lo que con los ejércitos permanentes: la nación que ha forjado el mejor instrumento guerrero acaba siempre por ensayarlo sobre las naciones más débiles o harto descuidadas.

La segunda enseñanza fue la averiguación de que el ejercicio físico en los hombres de estudio debe ser moderado y breve; sin llegar jamás a la fase de cansancio. Fenómeno vulgar, pero algo olvidado por los educadores a la inglesa, es que los deportes violentos disminuyen rápidamente la aptitud para el trabajo intelectual. Llegada la noche, el cerebro, fatigado por las descargas motrices -que parecen absorber energías de todo el encéfalo-, cae sobre los libros con la inercia de un pisapapeles. En tales condiciones parece suspenderse o retardarse la diferencia estructural del sistema nervioso central; diríase que las regiones más nobles del cerebro (las esferas de asociación), son comprimidas y como ahogadas por las regiones motrices (centros de proyección). Estos fenómenos compensadores explican que casi todos los jóvenes sobresalientes en los deportes y demás ejercicios físicos (hay excepciones) son poco habladores y poseen pobre y rudo intelecto".

En esta línea, Cajal recordaba, con dieciséis años, la atracción que sintió por una amiga de sus hermanas, sin que jamás existiera un pensamiento pecaminoso: "mi sensibilidad sexual hallábase bastante atrasada, según suele suceder a la mayoría de los jóvenes apasionados de los ejercicios físicos".

Otra aclaración similar hizo después de narrar una hazaña gimnástica de carácter acrobático, trepando a los balcones del primer piso de su casa para abrir la puerta. En aquella época de los diecinueve a veintiún años, las muchachas más agraciadas no pasaban de ser bonitas estampas o admirables esculturas: "El culto a los ejercicios físicos, como bien saben los educadores ingleses, retrasa notablemente en los jóvenes la explosión de los instintos sexuales"(2).

Sin embargo, no todas las opiniones que le merecieron las actividades físicas irían en sentido negativo. En una descripción del discípulo preferido para el maestro, quizá la imagen de sí mismo, resalta algunas de las aficiones que tuvo en su juventud: "Harto más merecedores de predilección para el maestro avisado, serán aquellos discípulos un tanto indómitos, desdeñosos de los primeros lugares, insensibles al estímulo de la vanidad, que, dotados de rica e inquieta fantasía, gastan el sobrante de su actividad en la literatura, el dibujo, la filosofía y todos los deportes del espíritu y del cuerpo" (3).

La educación física en España

El abandono de la práctica gimnástica no fue impedimento para que Ramón y Cajal dejara de observar y teorizar sobre la importancia del ejercicio físico. Las enseñanzas, fruto de la reflexión, tendrían otra apreciación diferente a las anteriormente expuestas, consecuencia de su "manía" gimnástica.

En 1901 fue consultado por D. Enrique Lluvia (4) acerca de la idea de propagar la Educación Física en nuestro país; el sabio doctor, manifestaba que la educación armónica del cuerpo y alma constituía el poderoso instrumento de dominio y hegemonía de la raza anglosajona; a este propósito decía:

"Mis viajes a Inglaterra y mi reciente excursión a los EE.UU., me han permitido examinar de cerca las instituciones docentes del pueblo anglosajón, y me han persuadido de que la educación física ultra tensiva, que en dichas naciones recibe la juventud, y singularmente la clase media, constituye el factor mecánico necesario de la actividad, de la energía, del individualismo y del valor moral de ingleses y americanos.

Esta clase media de cuyo seno han de salir los sabios, los artistas, los políticos, los industriales y los guerreros, es allí lo mejor de la raza. Lo cual procede, tanto de la educación física, cuanto del principio anglosajón: cada casa una familia, y la casa en el campo. En efecto, el niño de la clase media y adinerada, críase en el campo, en medio de las praderas y bosques que rodean el suntuoso hotel paterno, y la sana y cómoda casita de madera del modesto industrial; recibe a domicilio la primera enseñanza, y, si los recursos de la familia no consienten el lujo de un preceptor o de una gobernante suiza, asiste a escuelas amplias y cómodas, higiénicas, situadas en el campo y rodeadas de espléndidos jardines; y cuando, llegado a la adolescencia, es preciso trasladarlo a la ciudad y someterlo al régimen enervante de la Universidad, los maestros y preceptores combinan sabiamente la instrucción científica con los ejercicios físicos del gimnasio y con los deportes al aire libre: todo lo cual sirve admirablemente los fines prácticos de la educación, templando el ánimo para las grandes empresas, infundiendo acometividad y resolución, y preparando admirablemente para la acción viril y las luchas pacíficas".

Esta forma de vida contrastaba con la de los españoles, que criaban a los hijos en angostas y oscuras habitaciones de populosas ciudades. En las escuelas, no menos antihigiénicas, también permanecían encerrados, sin aire, sin jardines, sin árboles, hacinados, "convirtiéndose en carne propicia a toda clase de infecciones, y paralizamos y torcemos su desarrollo físico y moral".

Cajal arremetía contra las falacias de la época, que se confirmarían en el reciente desastre del 98. "Y no se diga de los pueblos débiles, por compensación de su pobreza orgánica, poseen el valor, la inteligencia y el heroísmo; porque este es un error que no se resiste a la más somera observación de la realidad. En el mundo la fuerza va siempre unida a la inteligencia, el pensamiento a la acción. La robustez física produce por modo inmediato la robustez mental".

En este punto, Ramón y Cajal confirmaba la correlación orgánica, expuesta por el propio Dr. Lluvia, entre el músculo y el cerebro, entre el vigor de las ideas y la perfección y excelencia del aparato locomotriz, entre el desarrollo y complicaciones de las neuronas motrices y el número, volumen, robustez y diferenciación de las neuronas sensitivas y sensoriales.

Cajal continuaba su exposición diciendo que: "El valor y la virtud mismos son, en la mayoría de los casos, mera consecuencia de energía física y de equilibrio funcional. La fuerza engendra osadía, confianza en las propias iniciativas y conduce al individualismo; por el contrario, la debilidad orgánica y mental, desconfía de su poder, se reconoce pobre y desvalida, busca el apoyo del Estado y de la sociedad y conduce, por indeclinable lógica, al funcionarismo y al parasitismo social".

Cajal contrapone dos modos diferentes de educar, el latino y el anglosajón. El primero lo espera todo de la providencia y del Estado, resolviendo todos los problemas con sentimiento y no con la razón, preparando a la juventud, no para el dominio del mundo, sino para la conquista del cielo. El segundo consta en lo contrario, daba más importancia a vigorizar el cuerpo para robustecer y templar el espíritu, adaptándolos estrechamente a las severas condiciones del ambiente físico y moral.

La larga disertación sobre el tema la concluye remitiendo al lector a las exposiciones del Dr. Lluvia: "cuanto yo pueda apuntar pertinente al asunto, ha sido ya oportuna y elocuentemente por usted". Enrique Lluvia estaba sensibilizado por lo que consideraba "problema nacional", y es por ello que en sus escritos insistía en la educación como único camino para mejorar la raza, adaptándola a las nuevas condiciones de la vida moderna:

"La educación física y la intelectual no son dos modos distintos de educación, sino dos mitades de una misma cosa; la cultura del cuerpo y del espíritu son complementarias, y la una sin la otra no tiene razón de ser: es como si a una locomotora, después de cargarla de vapor, se le quitaran las ruedas" (5).

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) RAMÓN Y CAJAL, Santiago: Mi infancia y juventud. Espasa Calpe, Madrid, 1961 (séptima edición), pp. 184 y 185. Estas enseñanzas también las recordaba en el artículo de Dámaso Castejón, titulado "Los nombres de Aragón. Santiago Ramón y Cajal", publicado en el Heraldo de Aragón del 12 de octubre de 1919.
(2) Mi infancia y juventud, p. 150 y 191, respectivamente.
(3) RAMÓN Y CAJAL, Santiago: Reglas y consejos sobre la investigación científica. (Los tónicos de la voluntad). Discurso leído con ocasión de la recepción del autor en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el 5-12-1897. 8ª Edición. Librería Beltrán, Madrid, 1940, p. 214 y 215.
(4) Opinión de Ramón y Cajal, recogida por D. Enrique Lluvia en un artículo titulado "La educación física", El Noticiero, 5 de julio de 1901.
(5) Dr. LLUVIA: "Los problemas nacionales. La educación física", en Diario de Avisos de Zaragoza, 2 de noviembre 1903.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón. Domingo, 30 de junio de 1996
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domingo, 19 de febrero de 2017

Santiago Ramón y Cajal y el ejercicio físico: Edad Adulta

Cajal, a los 18 años, en pose atlética

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ


Con el desarrollo muscular adquirido con su enorme fuerza de voluntad, Cajal pronto sustituyó su bastón por una formidable barra de hierro (pesaba 16 libras). Él mismo confesaba que: "vivía orgulloso y hasta insolente con mi ruda arquitectura de faquín, y ardía en deseos de probar mis puños en cualquiera" (1).

Lance por la Venus de Milo


En varias ocasiones dio a conocer una aventura típica que, en su opinión, "retrata bien, aparte de los efectos mentales de mi manía acrobática y pugilista, el estado de espíritu de aquella generación candorosamente romántica y quijotesca".

Se refiere al pugilato que sostuvo en los sotos del Huerva con un estudiante de ingeniero, disputándose a puñetazo limpio el amor de una linda damita conocida por la Venus de Milo, que vivía en la calle de Cinco de Marzo y que al fin murió soltera (2).

En principio el lance concertado era a "estacazo limpio", pero en vista de la desigualdad de los garrotes, convinieron en acometerse a "puñetazo limpio", considerándose vencido el primero que fuera derribado.

Cajal narraba de esta manera el duelo: "Era una especie de lucha grecorromana, según se estila ahora, aunque sin tantos requilorios. Nos cuadramos, y acordándome yo, sin duda, de los ingleses al comenzar la batalla de Fontenoy, exclamé: «Pegad primero, caballero M.».

Ni corto ni perezoso, mi contrincante me asestó en la cabeza tres o cuatro puñetazos estupefacientes, que levantaron ronchas y me impidieron después encasquetarme el sombrero. Por dicha, disfrutaba yo entonces de un cráneo a pruebas de trompadas, y soporté impertérrito la formidable embestida. Llegado mi turno, tras algún envión de castigo, cerré sobre mi rival, levantéle en vilo y rodeándole con mis brazos de oso iracundo, esperé unos instantes los efectos quirúrgicos del abrazo. No se hicieron esperar: la faz de mi adversario tornóse lívida, crujieron sus huesos y perdido el sentido cayó al suelo cual masa inerte. Al contemplar los efectos de mi barbarie sufrí susto terrible: sospeché que lo había asfixiado o que, por lo menos, le había producido alguna grave fractura" (3).

No fue así, y Cajal arrepentido de su brutalidad le ayudó a levantarse y a vestirse y le acompañó a su casa. Ambos acabaron haciéndose excelentes camaradas.

Juegos y deportes tradicionales


A los veinte años, Cajal acudió a Valpalmas para hacer unos encargos de su padre y fue invitado a las fiestas. "Conforme a la usanza general de Aragón, los festejos proyectados consistían en carreras a pie y en sacos, cucañas, funciones de piculines (saltimbanquis), juegos de la barra y de pelota, etc." (4). Llevado por su afición a los deportes, una mañana acudió a presenciar el "airoso y viril juego de la barra, celebrado al socaire del alto muro de la iglesia". Cuando más animado estaba el espectáculo, uno de los acompañantes le dijo:

"-Estos no son juegos pa señoritos... Pa ustedes el dominó, el billar, ¡y gracias!...

-Está usted equivocado -le respondí-. Hay señoritos aficionados a los ejercicios de fuerza y que podrían, con algo de práctica, luchar dignamente con ustedes.

-¡Bah! -continuó el socarrón-. Pa manejar la barra son menester manos menos finas que las de su mercé. Lajuerza se tiene manejando la azada y dándole a la dalla.

Y cogiendo el pesado hierro me lo puso en las manos, diciendo: «¡Amos a ver que tal se porta el pijaito!...».

Picado en lo más vivo, empuñé enérgicamente la poderosa barra, me puse en postura y haciendo supremo esfuerzo lancé el proyectil al espacio. ¡Sorpresa general de los matracos! Contra lo que se esperaba, mi tiro sobrepujó a los más largos".

Su pequeño éxito de vanidad muscular no fue suficiente demostración para el guasón mozo fornido, y añadió. "-¡Bah!... Esto es custión d'habilidá... Problemos algo que se pegue al riñón. ¿A que no se carga usted tan siquiera una talega de trigo? (cuatro fanegas).".

El orgullo de atleta de Cajal, en este momento, se sublevó del todo, interrogando:

"-Y usted que presume de bríos, ¿cuánto peso carga usted?

-Pus estando descansao no me afligen siete fanegas. Pero los más forzudos del pueblo pueden con el cahiz (ocho fanegas).

-Venga, pues, ese cahiz de trigo y veamos quién de los dos puede con él.

Formóse corro, acudió el alcalde, y de común acuerdo nos trasladamos a casa de cierto tratante, en cuyo patio(portal) yacían muchos sacos de trigo. Escogiose una saca de grandes dimensiones, se midieron a conciencia las ocho fanegas, aferré con ambos brazos la imponente mole, y merced a poderoso impulso, el señorito de cara pálida y huesosa cargó con el cahiz. ¡Me porté, pues, como un hombre!... En cambio, mi zumbón no pasó de las siete consabidas fanegas" (5).

Los deportes modernos

En pocos años, los últimos del siglo XIX y primeros del XX, se produce un cambio brusco en las prácticas deportivas; se abandonan algunos deportes autóctonos y se introducen, con pujanza, otros venidos de fuera de España.

La práctica del ejercicio físico y la gimnasia pasó a denominarse en esta época cultura física, coincidiendo con el desarrollo y el creciente culto por los juegos ingleses. Cajal, con una visión más contemporánea, criticaría la falta de originalidad en la importación de juegos, así como en los espectáculos, consecuencia de la tiranía que arrastra a la sociedad de consumo:

"Se ha abandonado el noble juego de la pelota a mano... el de los bolos... el de la barra y se han desarrollado los ejercicios ingleses... el bárbaro pugilismo traído de los Estados Unidos... Los deportes físicos no deben encaminarse a producir 'ases', sino a elevar prudentemente la robustez del promedio de la raza..."(6).

Lorenzo Lizalde hace una apreciación en este sentido, criticando los defectos de la raza (término muy en boga en la época):

"Este hombre que valora la verdad por encima de todo, desconfía del político profesional. Y fustiga sin piedad los defectos de los españoles: la lotería, el flamenquismo, las corridas de toros, el fútbol importado que no hace sino aumentar las rivalidades, la insolidaridad de instituciones y de las clases altas, la falta de perseverancia y de originalidad, el mimetismo con el que se acepta la sociedad de consumo..." (7).

Excursionismo y ajedrez

Cajal ya había abandonado por completo los excesos que suponían el culto al cuerpo. De la guerra de Cuba llegó enfermo en 1875. Ahora el único contacto que tendría con la actividad física estaría relacionado con el excursionismo.

En 1878, afectado de tuberculosis, Santiago siguió un programa de curación preparado por su padre. En los baños de Panticosa comenzó a reaccionar contra el desaliento ascendiendo a los picachos próximos al balneario. Recordaba que en una de esas excursiones, presa de un rapto de negra melancolía, arriesgó encaramándose en lo alto de una peña, desde donde hubiera querido dejarse morir contemplando el firmamento.

Acabada la temporada de Panticosa, Cajal fue, acompañado de su hermana Pabla, al monasterio nuevo de San Juan de la Peña. La suculenta alimentación, formada de carne y leche, las jiras diarias por los bosques circundantes y las excursiones por el viejo monasterio, los alrededores de la montaña y a Santa Cruz de la Serós, le trajeron el vigor al cuerpo y la serenidad del espíritu.

Tras su enfermedad, Cajal diría: "Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte. Los dos primeros tonifican el cuerpo; los dos últimos apagan las vibraciones del dolor, nos libran de nuestras ideas, a veces más virulentas que el peor de los microbios, y derivan nuestra sensibilidad hacia el mundo, fuente de los goces más puros y vivificantes" (8).

Cuando Cajal sintió los primeros efectos de su enfermedad, se encontraba jugando una partida de ajedrez en los jardines del zaragozano café de la Iberia, en compañía de su amigo don Francisco Ledesma, abogado y capitán del Cuerpo de Administración Militar.

Cajal era un gran aficionado al ajedrez, como podemos observar en otra referencia, coincidiendo también con una ingrata noticia, el trágico desastre colonial del 98. Cajal veraneaba en la localidad madrileña de Miraflores de la Sierra junto con D. Federico Olóriz; ambos jugaban todos los días una partida de ajedrez. Un día suspendieron la partida por la noticia de la horrenda catástrofe (9).

CI
TAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) RAMÓN Y CAJAL, Santiago: Mi infancia y juventud. Espasa Calpe, Madrid, 1961 (séptima edición), p. 184.
(2) RAMÓN Y CAJAL, Santiago: Mi infancia y juventud. pp. 185 a 188. Esta aventura de su autobiografía también la recordaba en el artículo de Dámaso Castejón, titulado "Los nombres de Aragón. Santiago Ramón y Cajal", publicado en el Heraldo de Aragón del 12 de octubre de 1919.
(3) Mi infancia y juventud, p. 187.
(4) Mi infancia y juventud, p. 189.(5) Mi infancia y juventud, pp. 189 y 190.
(6) RAMÓN Y CAJAL, Santiago: El mundo visto a los ochenta años, (impresiones de un arterioesclerótico). Madrid, Espasa Calpe, 1948, p. 69.
(7) LORENZO LIZALDE, Carlos: El pensamiento de Cajal. Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1991, p. 149.
(8) Mi infancia y juventud, p. 261.
(9) ANTÓN DEL OLMET, Luís y DE TORRES BERNAL, José: Los grandes españoles. Cajal. Editorial Magna Iberia, Madrid, 1918, p. 256.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón. Domingo, 23 de junio de 1996

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viernes, 3 de febrero de 2017

Santa Brígida



Torrelarribera”. (Foto: J. A. Adell)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

El primero de febrero, festividad de Santa Brígida, celebraban la fiesta pequeña en Torrelarribera. A la Santa está dedicada la iglesia parroquial. Santa Brígida también es la patrona de Isclés.
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miércoles, 4 de enero de 2017

Jugar a los toros

"Niños jugando a los toros" de Francisco de Goya

DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Hasta la primera mitad del siglo pasado era habitual que los niños jugasen a los toros. Las aficiones taurinas de los mayores repercutían en la inventiva e imaginación de los pequeños. Los niños se surtían de todos los materiales necesarios y cada uno, según los gustos y aficiones, elegía y se asignaba un papel para la representación.

Los mozalbetes, mucho antes de llegar a los dieciocho años, se echaban a los caminos recorriendo los pueblos en fiestas para saciar su afición preferida, las capeas. El sueño de los maletillas era llegar a ser un famoso torero y salir, en muchos casos, de la miseria.

Ramón Bayeu y Subías (Zaragoza, 1746 - Aranjuez, 1793): "Niños jugando al toro"  

Estos juegos, antaño tan populares entre los niños, han sido fuente de inspiración de pintores aragoneses tan famosos como Francisco de Goya o Ramón Bayeu. Otros dibujantes han realizado bellas ilustraciones recogiendo la afición de los niños, tan decaída en la actualidad.

LA CORRIDA DE TOROS

La práctica de estejuego requería su organización, a veces problemática y, en ocasiones, “democrática”. El juego consiste en la representación de una vulgar corrida de toros, tal como vamos a exponer, con los dilemas habituales, parafraseando las descripciones de Fraguas y de Santos Hernández.

Leonardo Pérez Obis (Zaragoza, 1903-1998): "Jugando al toro", hacia 1940

Como en la mayoría de los juegos de los niños, cuando se reúne un grupo, alguien lanza la idea del juego, inmediatamente aceptada por los demás; pero, sin embargo, resta la tarea más difícil, que es la distribución de las funciones. Dependiendo del número de niños se pueden asignar más o menos “papeles”, pero, como mínimo se necesitarán los suficientes para que tenga lugar la corrida (matador, banderilleros, toros, picadores, caballos y mulillas, mayoral...).

A la hora de asignar o asignarse las tareas de cada cual, en los niños se pone de manifiesto sus gustos y aficiones, aunque, lógicamente, a pocos les gustará hacer de mulillas, o de caballos, y, por el contrario, muchos pueden solicitar el puesto de picador, o el de conductor de mulas, aunque nada más sea, como señala Fraguas, “con la sana intención, por supuesto, de arrimar a éstas un par de latigazos”.

El problema puede solventarse de muchas maneras. Cada uno toma el puesto que primero elige, si bien, suele suceder muchas veces que cuando un niño señala que toma el puesto de torero, máximo protagonista, hay otro, tan osado como él, que se lo disputa. Entonces puede someterse la cuestión al arbitraje de los demás niños, el sufragio. Otras veces, las simpatías pueden dividirse, y si los partidarios de uno y otro no se ponen de acuerdo, la cuestión se dirime entre ambos bandos a pedrada limpia. También puede utilizarse el procedimiento del sorteo, que suele predominar en la común aceptación entre niños de la misma edad.
La verdad es que el juego de los niños recuerda mucho a la vida misma, a la organización social de los mayores, a sus formas de actuar, a sus disputas...

Eduardo Zamacois y Zabala (Bilbao, 1841-Madrid, 1871): "Niños jugando a los toros" (1863). Museo de Bellas Artes de Bilbao

Todavía pueden darse otras muchas situaciones. ¿Cómo puede valer igual la opinión de una “mula” que la de un “banderillero”? ¿Qué ocurre cuando quiere jugar un niño de otro grupo o de otro barrio?... Ya damos por supuesto que éste no era un juego de niñas.

Puede ocurrir que el más fuerte imponga su autoridad sobre los demás. O que el juego se organice desde la perspectiva de Santos Hernández: El señor instructor elige (impone) a cada niño el oficio más adecuado según su habilidad. En este caso, es necesario organizar el juego de antemano con toda precisión. El juego se plantea para recreos largos o para días festivos. A veces, se utilizaban cabezas de toro, que se vendían en los comercios hechas de cartón o de junquillo, o bien se fabricaban utilizando astas verdaderas.

En la organización de estas corridas se cuidaban los mínimos detalles. Se elegían toros (niños) fuertes, ágiles, que se relevaban en cada tercio o cuando se cansaban, al empresario, a los picadores, banderilleros, peones y a los espadas, para formar una o varias cuadrillas. También se representaban papeles secundarios: alguaciles, timbaleros, etcétera.

Los días que precedían a la corrida, los niños ensayaban intensamente para que cada uno cumpliera su función. El día de la corrida, por la mañana, no faltaba el encierro, con los cabestros y sus cencerros.
A veces, estas corridas tan organizadas, contaban con algún elemento real: becerros bravos o jumentillos enjaezados para el arrastre de los toros y caballos muertos (rara era la corrida en la que no se matasen una docena de caballos). Lógicamente todo se llevaba a cabo en el escenario adecuado, la plaza, con público (infantil) y la presidencia.

Enrique Melida y Alinari (1938): "Lección de toreo" o "Jugando al toro" 

JUGAR AL TORO

Mariano Coronas nos habla de otro juego, similar al citado, “jugar al toro”, idóneo para practicarlo en el recreo y quitarse el frío. El “toro” suele ser uno de los considerados “brutotes” del grupo. En el patio hay una zona delimita da, que es la casa (burladero). Fuera del burladero, si el “toro” pilla a algún chico le puede dar “cates” en el trasero, cabeza, etcétera; pero, al igual que en las corridas de verdad, el “toro” puede saltar al burladero y desalojarlo. Según Coronas, al margen de algún golpe, es un juego donde se corre bastante.

Antonio Amodeo García: "Jugando al toro en la Maestranza"

EL TORO ENMAROMADO

La gran variedad de espectáculos taurinos daban mucho “juego” para los niños: encierros, vaquillas, toro ensogado, el salto de la garrocha, el roscadero...

En Andalucía y Extremadura los niños y las niñas jugaban al “toro enmaromado”; el grupo de niños y niñas formaban un círculo alrededor d una soga, atada por sus extremos, dentro del cual se encontraba uno de los jugadores, que era el toro. Si éste era niño tenía que coger a una niña, o vice versa. Los jugadores situados alrededor de la soga podían ponerse, de acuerdo para tener a un jugador dentro durante un largo espacio de tiempo, en cuyo caso decían: “Torito para toda la tarde”. Para evitar que la cuerda que dase suelta en un largo trozo por la persecución del “toro”, con el peligro que esto podía suponer, se alternaban los niños de ambos sexos a su alrededor; así, si era niña la que estaba dentro, sólo huían los niños. Al “toro enmaromado” se jugaba los días de fiesta, por las calles. Cuando los que jugaban eran mozalbetes, solían gastar bromas a los transeúntes, haciendo entrar en el círculo a todo el que pasaba por la calle. Para ello, el que estaba dentro, pedía soga.

Emilio Vadillo Caballero: "Niños jugando a los toros"

EL ROSCADERO

Otro juego, utilizado con frecuencia en las clases de educación física durante la fase de calentamiento, es el denominado “roscadero”, también conocido como “el zorro, la gallina y sus polluelos”. Su ejecución recuerda a la suerte taurina, tal y como la relataba Juan José Lorente en uno de los capítulos de su novela: “Una de las veces que salió el novillo de los mozos, atronó los aires recio vocerío incongruente:

―¡”Covano”! ¡“Covano”! No se sabe de dónde cayó a la plaza un cuévano, uno de esos estrechos y profundos cestos de mimbre que se emplean para el transporte de la uva.

Un mozo lo cogió, y atravesándolo por la mitad con un garrote, se lo afianzó contra el vientre. Otros ocho o diez mozos formaron cadena, asiéndose por las cinturas. Y fueron al encuentro de la res. El novillo embestía ciego encontrado siempre la boca del cuévano y la resistencia que ofrecía la fuerza acumulada de los ocho o diez recios jayanes. Así, una vez, y otra y otra, entre la hilaridad bárbara de los espectadores a los que divertía mucho el salvaje juego.

Antonio Medina: "Jugando al toro"

A las tres o las cuatro embestidas, el novillo desengañado, lejos de embestir al cuévano, embistió a la cadena de mozallones. E hizo un verdadero tenderete. Prendió a éste, corneó a aquél, pateó al otro...”.
Se colocan varios niños, uno detrás de otro, cogidos por la cintura, frente a ellos el “toro”. El niño colocado en primera posición, con los brazos abiertos, tratará de evitar que el “toro” pueda “embestir”, o tocar a los que están en hilera tras él. El “toro” deberá moverse con rapidez tratando de engañar a los otros y éstos deberán girar en sentido contrario, si no quieren ser “cogidos”.

BIBLIOGRAFÍA

CORONAS, Mariano: “I.a hora del recreo. Para quitarse el frío”, en Heraldo de Aragón, del 19 de diciembre de 1990.
FRAGUAS, Dr. José: Tratado racional de gimnástica y de los juegos corporales. Madrid, 1894.
LORENTE, Juan José: Como el agua de la  Sierra. Zaragoza, 1922.
SANTOS HERNÁNDEZ: Juegos de los niños en las escuelas y colegios. Madrid. 1991. Edición facsímil, Barcelona. 1986.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses” del Diario del Altoaragón, Domingo, 23 de octubre de 1994.

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lunes, 19 de diciembre de 2016

"Historias y anécdotas de los pueblos de la Hoya y alrededores" en Monflorite

Encuentros con el patrimonio
CHARLA CON PROYECCIÓN

Historias y anécdotas de los pueblos de La Hoya y alrededores

Monflorite
Viernes, 23 de diciembre de 2016
Sala del Castillo, 21:00 horas

Por:
José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Comarca Hoya de Huesca/Plana de Uesca
Ayuntamiento de Monflorite-Lascasas
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viernes, 16 de diciembre de 2016

José Antonio Adell presenta "De los Pirineos a los Andes. Crónica de una maestra" en Zaragoza




“De los Pirineos a los Andes”, cuenta la historia de Orosia, una maestra que regresa al pueblo sobrarbés en el que ejerció su profesión durante veinticinco años, para recibir un homenaje de los que fueron sus alumnos. La novela describe la vida y la escuela de un pueblo pirenaico en la década de los sesenta y los setenta del pasado siglo y nos ofrece un viaje cargado de anécdotas por parajes poco conocidos en la lejana y agreste Bolivia.

José Antonio Adell, maestro, Licenciado en Historia Contemporánea y Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Ha sido durante diez años Director del Centro de Profesores y Recursos de Monzón y Profesor Asociado en la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de Huesca. Ha publicado una treintena de libros de temática aragonesa, y ha sido galardonado con el premio Feria del Libro Aragonés y la medalla de Aragonés de Mérito de las Letras, entre otros premios.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Titiriteros, piculines, gimnastas y saltimbanquis

"Familia de saltimbanquis" (1905). Oleo sobre tela de Picasso
DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Frecuentemente se han utilizado diferentes términos para denominar a los personajes que hacían demostraciones públicas de sus habilidades. Acróbatas, funambulistas, piculines, volatineros, equilibristas, saltarines, saltimbanquis, titiriteros e, incluso, escalatorres y aeronautas eran confundidos entre sí. Todos ellos formaban parte de una amplia familia de artistas que dejaban boquiabiertos a los numerosos concurrentes que se concentraban en sus actuaciones.

En este artículo, y en el siguiente, trataremos de todos ellos, identificándolos con las denominaciones que se les daba en determinadas épocas y lugares.

Titiriteros

Con este nombre se calificaba vulgarmente a los actores de las compañías de circo, que durante muchos años se han podido ver por toda la geografía aragonesa. Gregorio García-Arista y Rivera en su cuento titulado "Titiriteros" (1) da este nombre a los miembros de una "Compañía ecuestre, gimnástica, acrobática y malabarista", aunque tampoco desdeñaba otros adjetivos, al calificar a uno de sus componentes como "piculín" y "volatinero".

Con el mismo nombre se generalizaba en un artículo de 1902 al hablar de una función que describía Casamayor, celebrada el 3 de enero de 1786 en la Casa Ayuntamiento de Zaragoza; no obstante, Casamayor distinguía las diferentes habilidades de los miembros de la "Compañía de volatineros": baile en la maroma, bailes ingleses, pantomimas, juegos de sombras, entremeses y títeres.

En una vieja Enciclopedia escolar de Grado Superior se dice de los titiriteros que "utilizan aparatos comocontrapesos, sombrillas y chorizo o gran palo largo que llevan cuando andan por una maroma, por el alero de un tejado, etcétera".
Titiriteros

En un chiste del siglo pasado también se daba este apelativo a un mago o adivino:

"Un labrador, que al oír a un titiritero le encontraría una moneda sin saber donde se la había escondido, se la tragó, y cuando le registraba, decía el baturro: Busca, busca, en veinticuatro horas no la verás salir por denguna parte".

En cualquier diccionario podemos encontrar una amplia lista de sinónimos de "titiritero", "titerista" o "titero":saltimbanqui, funámbulo, volatinero, cómico, comediante, farandulero, etcétera. Actualmente se identifica con este término una cantidad de actividades más concretas y generalmente se denomina así a las personas que manejan títeres.

Piculines y volatineros

En Aragón reciben el nombre de "piculinadas" los juegos de habilidad y destreza que en Castilla realizan los "volatines" o "volatineros". Recurriendo a Faustino Casamayor, el origen del término estaría en un famosodanzarín llamado Piculín que entre 1803 y 1815 realizó funciones en la plaza de toros de la capital de Aragón, entusiasmando al público. Entre las suertes que realizaba en la maroma había un ejercicio de fuego y un equilibrio en el que mantenían a cuatro personas a un tiempo. Alcanzó tanta popularidad que dejó su nombre como prototipo del arte gimnástico.

Jerónimo Borao, que explicaba del mismo modo que Casamayor el origen de la voz "piculinada", señalaba que en Castilla ejecutó sus habilidades en el siglo XVI el italiano Buratín, de donde tomaron su nombre los "volatines".

Ambos términos tienen otra etimología que podría explicar, asimismo, su origen: "piculinada viene del latín "periculum" (peligro), y con respecto a los "volatineros", Sebastián de Covarrubias (1611) dice que voltear es lo que hace el que da vueltas con el cuerpo en el aire y en el suelo y pasa por unos aros de mimbre. Covarrubias continúa diciendo que en el suelo se hace el salto de la trucha, el ovillo y el molino; éste poniendo la cabeza en el suelo y dando vueltas con el cuerpo a la redonda.

Una de las más antiguas noticias sobre los volatineros la aportaba Casamayor; corresponde al Carnaval zaragozano de 1786: "En estos días de Carnestolendas no hubo nada nuevo, solo muchas comedias y bailes, y hasta este día hicieron sus habilidades los volatineros en Casa de la Ciudad, los que fueron muy concurridos".

Saltimbanquis

Esta palabra se utilizaba como sinónimo de "titiritero", según ya hemos señalado; igualmente se utilizaba para identificar a los miembros de un grupo circense (acróbatas, equilibristas, payasos...). Con este sentido se citaba en un artículo de 1925 titulado "Los saltimbanquis", de la sección "Ráfagas", del Heraldo de Aragón (2). Del texto entresacamos la descripción de los componentes: "(...) Ha redoblado el tambor y ha gañido el cornetín, está la comparsa de titiriteros: un viejo payaso gordinflón y ventrudo; un joven atleta, fuerte y musculoso; dos jovencitas pálidas y larguiruchas; un mozalbete patizambo y canijo (...)".

"Les Saltimbanques", pintado por Gustave Doré en 1874

Gimnastas

Los "gimnastas" que encontramos en los espectáculos públicos de muchos lugares de Aragón, especialmente en Zaragoza, se dedicaban a la gimnástica artística, es decir, al conjunto de trabajos de fuerza, agilidad, destreza o arrojo que ejecutaban para satisfacer la curiosidad de las multitudes, ávidas siempre de presenciar algo nuevo, sorprendente o peligroso.

Estos gimnastas estaban vinculados a los trabajos del Circo; por este motivo se debió generalizar esta denominación a las habilidades de muy diversos especialistas: Tiradores, jongleurs o malabaristas, bailarines, discolocados, acróbatas, luchadores, Hércules, domadores, ejecutores de juegos icarios, etcétera. Sin embargo, con frecuencia ofrecían sus actuaciones individualmente, al margen de la institución circense.

Muchos gimnastas conocidos causaron sensación en tierras aragonesas. En 1875 la plaza de toros de la capital zaragozana acogió una función "gimnástico-acrobática", destacando la actuación de Madame Agustini con sus ejecuciones sobre el trapecio con la silla y la escala.

Otro notabilísimo gimnasta fue Mr Pongo, conocido con el sobrenombre de "El hombre-mono", que en 1879 también actuó en Zaragoza.

En 1889 se pudo contemplar en Calamocha a una compañía gimnástica ejecutando en los trapecios saltos dificilísimos sin usar la red. En la misma fecha, la compañía gimnástica dirigida por Agustini fue contratada en Calatayud.

Saltarines

Un saltarín apostó
a que un estanque saltaba,
tomó carrera, saltó,
mas, cuando en el aire estaba,
tuvo miedo y se volvió.

A diferencia de todas las habilidades recogidas anteriormente, las siguientes que citaremos eran realizadas por aficionados, con sentido exhibicionista o para resolver alguna apuesta. Las hogueras, típicas años atrás en todas las fiestas populares, eran saltadas por los mozos; una crónica de las fiestas de Tarazona de 1883 nos describe el espectáculo:

En el centro de la plaza del Mercado "arde la hogueraque de vez en cuando es traspasada por ágiles y atrevidos saltarines, no sin que algún chispazo socarre sus calzones. Pero la música, lenitivo eficaz para ciertos sufrimientos, hace olvidar los producidos por la quemadura, más anima al salto, e imprime agilidad a los saltarines" (3).

No podemos olvidar "el salto de "botos" o pellejos llenos de aire, ya aludido en alguna ocasión anterior, que se pudieron ver en las fiestas del Pilar de Zaragoza (1887), en los barrios zaragozanos de Boggiero (1923), de la Romareda y de las Tenerías (1931); en La Almunia de Doña Godina (1906), en Letux (1899), en Caspe (1912), en Híjar, en Mora de Rubielos (1903), en Bronchales (1934), etcétera. Otros saltos, algunos grotescos, eran: los "brincadores de banastas" en Nogueras (fiestas de la Virgen de los Dolores de 1926), los "saltos de sillas", "de toneles", "del canasto" o "cuévano", "del caballo" y otros menos peligrosos, como el de "gayata", "del tocho" y "a pies juntos", entre otros. En Torrijas, durante las fiestas de San Lorenzo, tenía lugar la función de la "joya", que consistía en premiar en metálico a los hombres que mejor bailaban, brincaban y tiraban a la barra.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Dr. Gregorio GARCÍA-ARISTA Y RIVERA: "Fruta de Aragón. Titiriteros", en Heraldo de Aragón, 11 de octubre de 1942.(2) "Ráfagas. Los saltimbanquis", en Heraldo de Aragón, 10 enero 1925.

(3) La Alianza Aragonesa, 1 de septiembre de 1883.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón, domingo, 8 de diciembre de 1996
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lunes, 12 de diciembre de 2016

"Historias y anécdotas de los pueblos de la Hoya y alrededores" en Murillo de Gállego

Encuentros con el patrimonio
CHARLA CON PROYECCIÓN

Historias y anécdotas de los pueblos de La Hoya y alrededores

Murillo de Gállego
Sábado, 17 de diciembre de 2016
Salón del Ayuntamiento, 18:00 horas

Por:
José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Comarca Hoya de Huesca/Plana de Uesca
Ayuntamiento de Murillo de Gállego
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viernes, 9 de diciembre de 2016

Lupiñen, Murillo y Monflorite acogen este diciembre las conferencias de "Encuentros con el patrimonio" de la Hoya

Este sábado, la primera entrega de la pequeña historia local y las anécdotas de los pueblos de la Hoya tendrá lugar en Lupiñén a cargo de los investigadores José Antonio Adell y Celedonio García.
José Antonio Adell y Celedonio García son los invitados a la nueva entrega del programa Encuentros con el patrimonio, que organiza la Comarca Hoya de Huesca|Plana de Uesca a través de su Área de Cultura. Bajo el título “Historias y anécdotas de los pueblos de la Hoya” se impartirán tres charlas, con apoyo audiovisual, el sábado 10 de diciembre a las 17:00 horas en el Casino de Lupiñén, el sábado 17 de diciembre a las 18:00 horas en el Ayuntamiento de Murillo de Gállego, y el viernes 23 de diciembre a las 18:00 horas en el Castillo de Monflorite.
Tras los ciclos dedicados a las brujas, la prehistoria, la arquitectura de los Tornés, las piedras rituales y el románico, Encuentros con el patrimonio fija su mirada en la microhistoria de las poblaciones de la comarca, las curiosidades, anécdotas e incidentes locales que han quedado conservados en la memoria colectiva de los pueblos de la Hoya y que, en muchos casos, justifican los apodos con los que se conocen popularmente entre los lugares vecinos.
José Antonio Adell y Celedonio García llevan trabajando en el estudio de la historia popular y la vida cotidiana de las gentes de Aragón durante décadas y atesoran una nutrida trayectoria editorial, educativa y de difusión. Desde el bandolerismo y las carreras pedestres hasta los motes y leyendas en Aragón han sido objeto de su interés, destacando su vocación divulgativa y pedagógica.
Acercarnos a esta materia tan entrañable dentro del programa Encuentros con el patrimonio supone un reconocimiento al papel que las pequeñas historias locales han desempeñado y todavía desempeñan en la construcción identitaria de las pequeñas comunidades rurales y que estas representan una parte sustancial de nuestra tradición oral que debe ser motivo de los esfuerzos de investigación y divulgación.
La conferencia es con entrada gratuita y libre hasta completar el aforo, habiendo contado en todos los casos con la colaboración de los ayuntamientos de Lupiñén-Ortilla, Murillo de Gállego y Monflorite-Lascasas.
Noticias de Huesca (Agenda): 
http://noticiashuesca.com/lupinen-murillo-y-monflorite-acogen-este-diciembre-las-conferencias-de-encuentros-con-el-patrimonio-de-la-hoya/

lunes, 5 de diciembre de 2016

Historias y anécdotas de los pueblos de la Hoya y alrededores en Lupiñén

CHARLA CON PROYECCIÓN

Historias y anécdotas de los pueblos de La Hoya y alrededores

Lupiñén
Sábado, 10 de diciembre de 2016
Salón del Casino, 17:00 horas

Por:
José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Comarca Hoya de Huesca/Plana de Uesca
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domingo, 4 de diciembre de 2016

Historias y leyendas de nuestros pueblos en La Almolda (Zaragoza)


Charla con proyección 

Historias y leyendas de nuestros pueblos

La Almolda

Jueves, 8 de diciembre de 2016
18:00 horas

Por
José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Organiza: 
Ayuntamiento de La Almolda
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viernes, 2 de diciembre de 2016

Arte y literatura con Adell y Lamora en Monzón

El escritor presentó su novela "De los Pirineos a los Andes" y su mujer la exposición fotográfica sobre el viaje a Bolivia

José Antonio Adell y María Jesús Lamora ofrecieron una doble presentación en Monzón. Foto: F.J.P

F.J.P.

MONZÓN.- El matrimonio formado por José Antonio Adell y María Jesús Lamora protagonizó el miércoles una doble presentación en la Casa de la Cultura de Monzón. El escritor literano puso de largo en su ciudad de adopción deportiva (atleta del CAM durante muchos años) y cultural (un "fijo" de la Feria del Libro Aragonés) la novela De los Pirineos a los Andes. Crónica de una maestra, y su mujer abrió en el vestíbulo la exposición fotográfica que esboza el viaje que hicieron a Bolivia a primeros de año.´

Diario del Altoaragón, 2 de diciembre de 2016
http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1031949
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"El cierre de una escuela en el mundo rural supone el inicio de la despoblación de un pueblo", según José Antonio Adell

José Antonio Adell y Mª Jesús Lamora

Radio Monzón

El salón de actos de la Casa de la Cultura de Monzón acogió la presentación de la última novela del escritor José Antonio Adell “De los Pirineos a los Andes: crónica de una maestra”, en la que se rinde un homenaje a los maestros del mundo rural y su papel decisivo en el asentamiento de población, como decía el autor el cierre de una escuela en el mundo rural supone el inicio de la despoblación de un pueblo.

El libro narra la historia de una maestra del Sobrarbe, que por distintos motivos marcha a Bolivia a ver a su hijo y luego regresa a su tierra. Hay que recordar que José Antonio Adell y su mujer María Jesús Lamora han estado durante tres meses en el país suramericano impartiendo clases, fruto de esta estancia se acompaña la presentación con una exposición de fotografías denominada “Sobre lo cotidiano” (La Paz, Bolivia) en la que recoge, según explica Lamora, las gentes del país, cada rostro tiene una historia detrás.

La muestra se podrá ver durante la celebración de la Feria del Libro Aragonés donde Adelll firmará libros de sus publicaciones.

Recuerda el autor, que desde hace diez años lleva publicando novelas, aunque su mayor producción ha sido junto a Celedonio García y sus libros etnológicos.

Radio Huesca:
http://www.radiohuesca.com/noticia/575767/El-cierre-de-una-escuela-en-el-mundo-rural-supone--el-inicio-de-la-despoblacion-de-un-pueblo-segun-Jose-Antonio-Adell

jueves, 1 de diciembre de 2016

"De los Pirineos a los Andes: crónica de una maestra" última novela de José Antonio Adell

José Antonio Adell en los estudios de Radio Monzón

Radio Monzón

El prolífico escritor José Antonio Adell acaba de concluir su última novela “ De los Pirineos a los Andes: crónica de una maestra” en la que narra la historia de una maestra del Sobrabe, que por distintos motivos marcha a Bolivia a ver a su hijo y luego regresa a su tierra como explicaba su autor.

Adell realiza una trama en la que además de la historia, hay un reconocimiento y homenaje al trabajo de los maestros a lo largo de la historia. Cabe recordar que el autor hasta hace un año, en el que se jubiló, ha sido docente.

El escritor ha aprovechado sus tres meses como cooperante en esas tierras para introducir en la novela sus paisajes, descritos con sus ojos.

El libro se presenta en Huesca el 25 de noviembre y cerrará el ciclo FLA el día 30 de noviembre. En Monzón se abrirá una exposición fotográfica.

Recuerda Adell, que desde hace diez años lleva publicando novelas, aunque su mayor producción ha sido junto a Celedonio García y sus libros etnológicos.

Radio Huesca:
http://www.radiohuesca.com/noticia/573786/De-los-Pirineos-a-los-Andes-cronica-de-una-maestra-ultima-novela-de-Jose-Antonio-Adell
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sábado, 26 de noviembre de 2016

Adell rinde tributo a maestros rurales "que entregan su vida"

El escritor presentó ayer en Huesca su novela "De los Pirineos a los Andes". La obra relata la historia de Orosia en una trama que salta hasta Bolivia

Josan Montull, Luis Gómez y José Antonio Adell, ayer en la presentación. Foto Roger Navarro

"Orosia es la típica maestra que pasó veinticinco años en un pueblo muy pequeño del Sobrarbe de inviernos fríos que hacían más próxima la convivencia mientras recogía los problemas de los niños para quienes ella misma dejaba su vida y ejercía como madre".

BEGOÑA SIERRA

HUESCA.- Así resumió ayer el escritor José Antonio Adell el personaje de la protagonista de su nueva novela De los Pirineos a los Andes, crónica de una maestra (Editorial Pirineo), un libro que busca remover las emociones desde un planteamiento muy emotivo.

El autor ofreció estas palabras durante la presentación de esta obra en el Centro Cultural Ibercaja Huesca, una cita a la que acudieron amigos y lectores y en la que le acompañaron en la mesa el profesor de Literatura Luis Gómez, y el maestro y religioso Josan Montull.

El autor indicó que con esta obra modifica su rumbo tras haberse dedicado en los últimos años a la etnología y a la historia de Aragón junto a Celedonio García, con quien ha producido unos 25 títulos a los que se suman otros escritos por su cuenta como El último templario de Aragón, Regreso al alba, Heridas de guerra o El Santo Grial.

Pero hace un año algo cambió. Adell se jubiló y se marchó como voluntario a Bolivia por un periodo de tres meses, tiempo durante el que vivió unas experiencias que ha plasmado en De los Pirineos a los Andes, crónica de una maestra a través de la descripción de situaciones y lugares como el lago Titicaca o la ciudad de La Paz. La primera parte de la obra recoge el regreso de Orosia al pueblo en el que ejerció de maestra donde, tras un traumático divorcio, se reencuentra con su primer amor que acaba de enviudar. La trama se desarrolla después en Bolivia cuando esta profesora jubilada viaja para visitar su hijo, que trabaja en este país en una multinacional. Con este libro, Adell, docente de profesión, ha querido rendir un homenaje a los maestros de la escuela rural "que se entregan y dejan lo mejor de ellos mismos causando una gran influencia sobre los alumnos". Por su parte, Luis Gómez resaltó que esta novela "se enmarca dentro de la tradición literaria que aborda las maestras del mundo rural con la diferenciación de que en este caso se trata de una maestra jubilada que ha pasado más de veinte años en el pueblo imaginario Casas de Sobrarbe, aunque el libro recoge una geografía real", apuntó. Destacó que Orosia pasa un tiempo en Bolivia para regresar de nuevo a España en esta "novela de emociones, de sentimientos y que refleja cierto dramatismo ya que la felicidad no es novelable".

Finalmente, Josan Montull destacó que se trata de una obra cargada de valores que relata la historia de una profesora jubilada que sigue siendo maestra, al igual que José Antonio Adell.

Diario del Altoaragón, 26 de noviembre de 2016
http://www.diariodelaltoaragon.es/NoticiasDetalle.aspx?Id=1030713&com=1
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