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viernes, 3 de febrero de 2017

Santa Brígida



Torrelarribera”. (Foto: J. A. Adell)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

El primero de febrero, festividad de Santa Brígida, celebraban la fiesta pequeña en Torrelarribera. A la Santa está dedicada la iglesia parroquial. Santa Brígida también es la patrona de Isclés.
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lunes, 25 de febrero de 2013

Marzo, la fiesta de la Naturaleza

En Aínsa celebraban la “Fiesta del Árbol y del Pájaro”. (Foto: C. García)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

"Marzo marcero,
que faiga güen sol
y caiga un aguacero...".

Para los romanos era el primer mes del año. En este mes los efectos climatológicos se observan en las expresiones de las gentes; así, suele decirse que empieza a "marcear" cuando corren vientos revueltos. Es un mes desconcertante, como se refleja en el siguiente refrán:

"Marzo marcero;
por la mañana cara de perro,
y por la tarde guapo mancebo".

Las siembras ya se han efectuado casi en su totalidad durante el mes de febrero, excepto la avena en Matidero y otros lugares; como señalan Arazo y Cañas (1), que recogen el dicho popular:

"La avena de febrero
llena el granero,
pero no en Matidero".

Las marzas

En este lugar en febrero todavía quedaba bastante nieve en los campos. Era la época en la que los labradores se dedicaban al duro trabajo de cavar las viñas. Ahora éstas ya escasean.

Según cuenta Antonio Beltrán, en Ansó hacían en el río una de las tres coladas anuales, utilizando ceniza por lejía; la anterior había sido en adviento, preparando la ropa para Navidad.

Arnal Cavero narra que en la montaña, en torno a Alquézar, "marzo es el mes de las novenas: la de San Miguel, la de San Antonio, la de San José y la de San Francisco Javier" (2).

El primer viernes de marzo se decía que el diablo celebraba su santo o su cumpleaños. En Huesca este día hacían la procesión del Vía-Crucis, partiendo de la iglesia parroquial de San Pedro el Viejo, con el Nazareno, hasta la ermita de Salas.
.Alquézar (Foto: C. García)
También había alguna feria. En 1932 se crea una nueva feria de ganados de todas clases en Barbastro, para los días 20, 21 y 22 de marzo. Próxima en fechas, en Sariñena se celebraba la feria de caballerías del domingo de Ramos.

La Cuaresma

El entierro de la Sardina (Goya)
.Terminado el tiempo de Carnaval, llega la Cuaresma. Son cuarenta días de ayunos y penitencias, marcados por la Iglesia. Su celebración es variable en función de la Semana Santa. Se inicia el Miércoles de Ceniza y finaliza el Domingo de Ramos, aunque los días de austeridad se prolongan hasta el Viernes Santo. En los primeros siglos se colocó el tiempo de Cuaresma desde un domingo hasta el Viernes Santo, pero luego se adelantó al miércoles para no considerar los domingos, días en que la Iglesia no concebía el ayuno.

Esta fiesta surgía, por imperativo eclesiástico, para una mejor preparación de la Pascua. El número de cuarenta se estableció en función de ser un "número" muy utilizado en el Antiguo y Nuevo Testamento. Cuarenta fueron los días que Jesús permaneció en el desierto antes de comenzar sus tres años de al denominada "vida pública".

Doña Cuaresma es uno de los personajes simbólicos que figura en el Libro del Buen Amor, del Arcipreste de Hita. Es la contraposición a Don Carnal, cada uno con sus tiempos de reinado.
La Cuaresma está situada entre la fiesta del Carnaval de tipo pagano y la fiesta de la Pascua, la celebración más importante del mundo cristiano.

La Pascua es la fiesta central de todo el ciclo: Carnaval-Cuaresma-Semana Santa-Pascua-Ascensión-Pentecostés-Corpus. La Pascua es la fiesta de la Resurrección de Cristo, situada al comienzo de la primavera, mientras la Navidad es la fiesta del Nacimiento, situada al inicio del invierno.

La Cuaresma se representaba en forma de vieja con siete piernas, que significaban las siete semanas que duraba la misma. Los niños cuando volvían el domingo de misa cortaban un pie. Venía a ser un calendario de estos días, con siete arenques que colgaban de él, símbolos de la prohibición de comer carnes.

En estos días no se permitían las representaciones teatrales, no se podía cazar y normalmente tampoco se abrían los cines. El tiempo resultaba más largo, de ahí el dicho "esto es más largo que la Cuaresma".

El ayuno era especialmente riguroso y sólo se evadían de él los enfermos o aquéllos que adquirían la "bula" para comer carne.

En alguna ocasión las normas cuaresmales quedaban transgredidas. Así el día del Miércoles de Ceniza se enterraba la sardina y a pesar de ser día de ayuno y abstinencia, no siempre era respetado. El Domingo de "Piñata" era el primer domingo de la Cuaresma y en esa jornada se continuaba con los bailes, disfraces y comilonas.

La "Vieja Remolona"
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Alcubierre (Foto: C. García)
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En algunos de nuestros pueblos aún pervive el "viejo remolón" o "la vieja remolona", que suele celebrarse el tercer miércoles de Cuaresma. Según Manuel Benito "sirve para recordar a la naturaleza la victoria de la naciente primavera, simbolizada aquí por los niños, que son los que desarrollan la fiesta, sobre el viejo y remolón invierno que no quiere acabar de irse y que se ve pergeñado por un muñeco semejante al de carnaval" (3).

En Alcubierre los niños de la escuela salen en cuadrilla, durante toda la mañana, a pedir por las casas, con una escoba cubierta con un pañuelo negro, a la que llaman "vieja remolona". En cada casa van cantando:

"La vieja remolona
no quiere comer pan,
sólo chocolate
y chulla si le dan.
Los chicos de lo escuela,
todos suplicamos,
que cuando cante el gallo
nos den lo que pidamos.
Quiquiriquííí".
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Torres de Montes (Foto: C. García)
En Torres de Montes los niños construyen un muñeco o "pelele", con el que también recorrerán las casas.

La fiesta del "viejo remolón" enlaza con la de "serrar la vella" que existe en Cataluña. El cuarto miércoles de Cuaresma los chiquillos salen en grupos de cuatro o cinco con una sierra una cesta y un palo grueso que fingen serrar en cada puerta, cantando una copla. Recogen huevos, butifarra, frutos secos, etcétera, y al finalizar celebran una merienda. Quizá sea una forma de expresar que la Cuaresma es muy larga y hay cierta alegría por haber llegado a la mitad de la misma.

Antaño la Cuaresma venía cargada de prohibiciones de todo tipo y abundancia de ayunos, abstinencias y sermones. Algunos ayuntamientos, como el de Huesca, pagaban al predicador o "cuaresmero", que predicaría en la iglesia o catedral.

En Huesca, según ha estudiado José Antonio Llanas Almudébar hasta "los burdeles de la ciudad permanecían solitarios y las barraganas en la miseria más atroz, pues los doscientos azotes y otras penas al arbitrio de los señores jurados no dejaban de ser un freno total al ímpetu de los jóvenes galanteadores" (4). Esto lo expresa el escritor oscense a raíz de un pregón de 1621, que consta en el Archivo Municipal.

Algo parecido debía ocurrir en otras ciudades españolas. Baste decir que en Salamanca, tras las ordenanzas dadas por Felipe II, que obligaban a que la Casa de Mancebía salmantina fuese desalojada en Cuaresma, el denominado "lunes de aguas", tras la Pascua, los salmantinos traían de nuevo con barcas por el río Tormes a aquellas mujeres, cuyo oficio o beneficio era revisado por el denominado "padre Putas". Aún aparece la figura de un muñeco en esa jornada, al que los niños denominan ahora "padre Lucas".

La Fiesta del Árbol
"El que plantó un árbol antes de morir no ha vivido inútilmente"
(Dante)

En los años veinte, fundamentalmente durante el mes de marzo, se extendió por Aragón la celebración de una simpática fiesta, denominada "Fiesta del Árbol", para rendir "culto" al árbol. Los niños eran los principales protagonistas; se desarrollaba de forma similar en todos los lugares: el día señalado, los niños de las escuelas y el vecindario en general se reunían en la plaza o junto a la Casa Consistorial, esperando el repique de campanas que anunciaba la salida de la comitiva hacia el lugar donde iba a tener lugar la plantación de árboles; allí, el cura párroco los bendecía, las autoridades leían discursos, destacando el amor a los árboles, señalando el benéfico influjo de los árboles en el régimen de lluvias, en la regulación de la temperatura, como previsión de inundaciones, etcétera. Los niños leían poesías alusivas y, después, el Ayuntamiento les ofrecía una merienda.

Con el deseo de inculcar en los niños el respeto al arbolado y estimularles para fomentar esta fiesta, una vez llegados a mayores, se daba cumplimiento al Real Decreto de 5 de enero de 1915.

En 1921 se celebró por primera vez esta fiesta en Laperdiguera; la música de cuerda realizó un pasacalle el día señalado (14 de marzo) y, media hora después, un volteo de campanas concentraba a toda la población en la escuela del pueblo, marchando la comitiva en dirección a la iglesia para participar en la misa. Durante el trayecto los niños y niñas, acompañados del maestro y al son de la música cantaban los himnos de "Los exploradores" y el de "La bandera". A las tres de la tarde un nuevo volteo de campanas anunciaba la salida de los niños de la escuela, con su arbolito al hombro, y las niñas, llevando en la cabeza un bonito estandarte, al lugar de la plantación; los niños depositaron los árboles en los hoyos que sus padres habían hecho por la mañana. A continuación varios niños y niñas, el maestro, el alcalde y el cura hicieron discursos resaltando los beneficios del árbol. Los niños fueron obsequiados con una merienda y, por la noche, salió la ronda de los mozos con el cantador Antonio Bareche.

La Paúl (Foto: C. García)
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En La Paúl, tras el repique de campanas partían desde la plaza de la Justicia, con la bandera de los colores nacionales, dirigiéndose al lugar de la plantación (en 1926 junto al río Gállego, en el punto denominado "Monreal de medio", y el cura bendijo 300 álamos y chopos que con anterioridad había plantado el guarda municipal); tampoco faltaron discursos alusivos, merienda para los niños y cantos de himnos al árbol.

En Aínsa se denominaba "Fiesta del Árbol y del Pájaro". Comenzaba la víspera con un recorrido por las calles cantando himnos, acompañados por la orquesta, que dirigía el violinista de la localidad Pedro Lacambra y en la que se distinguía el notable guitarrista Miguel Monclús, de Morillo de Tou. Todos los balcones lucían hermosos tapices, gallardetes y banderitas españolas; en la plaza se elevaba un vistoso arco de triunfo y en las carreteras colocaban ornatos caprichosos. Los árboles se plantaban en diferentes puntos de la villa, siendo antes bendecidos por el párroco y, como de costumbre, no faltaban los discursos y el banquete.

En Canfranc recordaban las palabras de Costa "España en una nación que, entre otros, padece el mal de piedra", aludiendo a los numerosos calveros. La plantación en 1926 se efectuó en el paseo del río.

Una nutrida rondalla amenizaba el acto en Villanúa. La comitiva se congregaba en la plaza Mayor para escuchar las poesías que recitaban los niños y los himnos, una "Salve al Árbol" y el "Himno al Árbol", original de los oscenses Manuel Montorio y Manuel Banzo Echenique. En 1926 la plantación se efectuó en la partida llamada "La Paúl", colocando 125 chopos canadienses, procedentes del vivero de San Rafael que la Sexta División Hidrológico-Forestal tenía instalado en este término.

En Agüero, después de la plantación (en 1926, en las márgenes de la carretera) la comitiva acudía al lugar denominado "La cochera" donde los niños entonaban cantos alusivos, acompañados por los músicos Manuel Santamaría, Liborio Núñez y Alfredo Curto, y discursos. En febrero de 1926 el Ayuntamiento plantó 12.000 pinos en las proximidades del pueblo.
En la villa de Aragüés del Puerto los niños se dirigían en formación, encabezada por banderas nacionales, cantado composiciones dedicadas al Árbol y a la Patria, al sitio de la plantación (en la "Fuente-nueva" se plantaron en 1927 numerosos tilos).

Los niños de Peñalba acudían a "La Rebalsa", lugar de la plantación en 1926, entonando himnos al árbol y a la bandera. Tras los discursos se repartía entre los niños la tradicional merienda consistente en salchichón, una naranja y el correspondiente panecillo.
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Salas Altas (Foto: C. García)
.Salas Altas celebró en 1920 esta fiesta por primera vez, plantando árboles en la ermita de la Candelaria y en la plaza Mayor. Pomar de Cinca, en 1922. Angüés, Castejón del Puente, Fonz y Javierrelatre la celebraron por primera vez en 1926; en Angüés, en el término "El Rasal", y en Castejón se plantaron cientos de púas de álamo a orillas del Cinca.

En Binaced los niños llevaban su azada al hombro y las niñas unos cántaros con los que se regaban los árboles; todos ostentaban banderitas con los colores nacionales.

Ontiñena (Foto: C. García)
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Otros lugares que demostraron su "culto y patriótico" proceder fueron: La Almunia de San Juan, Alquézar, Arasanz de Benasque, Asín, Bielsa, Bolea, Fiscal (en 1920, en la ribera del río Ara), Huesca (los niños de todos los colegios acudían al cerro de San Jorge o, como en 1920 y en 1922, al camino de Salas, llamado de las Cruces), Javierregay, Peralta de la Sal (en 1926 en los lados de la carretera a la entrada y salida de la villa), Ontiñena (en 1926, en el lugar denominado "Pozo"), Esplús (en 1925, por el camino de Binaced, en el altozano donde está situada la ermita de San Roque), Sariñena, Valfarta, Velilla de Cinca...

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. ARAZO, A. y CAÑAS, C.: "Matidero, en la cabecera del Alcanadre", en Cuadernos Altoaragoneses. 29 de abril de 1990.
  2. ARNAL CAVERO, P.: Aragón en alto. Zaragoza, p. 144.
  3. BENITO MOLINER, M: "El ciclo carnavalesco en el Pirineo Central" en Anales del Museo del Pueblo Español. Tomo III. 1990., p. 119 y 12O.
  4. LLANAS ALMUDÉBAR, J.A.: "Glosa número 138: De cuando el Ayuntamiento se metía Cuaresmero" en Folletón Altoaragón. Fascículo 93. Seis de marzo de 1983, p. 9.
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viernes, 8 de febrero de 2013

San Valentín

La inscripción de la piedra recuerda los amores de Rodrigo de Mur, conde de Lapenilla, y Marica, en el Graus de finales del siglo XVI (Foto: C. García)
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EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Algunas de las fiestas que celebramos en la actualidad han llegado a perder, en parte, su propio significado, inmersos en una sociedad cada vez más consumista. Es el caso de celebraciones tan universales como el "día de los enamorados".

Muchas de estas fiestas son muy esperadas por los comerciantes porque siempre pueden suponer una fuente de ingresos, pero quizás han perdido parte de su significado real, de su valor, incluso de su romanticismo. El día de San Valentín se conoce popularmente como "día de los enamorados".

San Valentín, sacerdote en Roma en el siglo III, fue detenido, azotado y decapitado en el año 270. Desde muy antiguo se le ha considerado el patrón de los enamorados. En una poesía medieval del francés François Villon, titulada "El San Valentín", expresa los sentimientos del poeta encarcelado y que en esa jornada (el 14 de febrero) recuerda a su amada.

Hablar de los enamorados nos lleva a tratar de aquellas parejas que se hayan distinguido por su amor desafortunado, pasando al campo de lo histórico o de lo legendario. No hablaremos de personajes históricos, de los que ya en la antigüedad se menciona a Marco Antonio y Cleopatra y en nuestra España Medieval al Mío Cid y a Doña Jimena, cuyo matrimonio se produce a pesar de haber dado muerte el Cid al padre de Jimena.

La leyenda de Romeo y Julieta quizá sea la más universal, de tal forma que ha pasado a denominarse a los galanes enamoradizos "romeos". La leyenda procede de un relato de Jenofonte de Efeso, pero entre los muchos autores que tratan el tema ninguno tan magistralmente como Shakespeare en su drama Romeo y Julieta.

También en la España Medieval está basada La Celestina del Bachiller Fernando de Rojas con dos protagonistas: Calixto y Melibea.


Los amantes de Teruel


"Los amantes de Teruel" de Antonio Muñoz Degrain.
En Aragón también tenemos "amantes" y, además, con reconocimiento universal, de tal forma que la ciudad donde sucedieron los hechos ha pasado a denominarse, en algunos folletos, como "Ciudad de los Amantes".

Cartel de las Bodas de Isabel de Segura 2008, por Andrés Chueca
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La leyenda se refiere a los amores de Diego de Marcilla e Isabel de Segura. También numerosos autores han escrito en diversas épocas sobre nuestros amantes, pero quizás la obra más conocida sea la de Juan Eugenio Hartzenbusch Los amantes de Teruel, escrita en 1836. En 1961 el director francés Raymond Rouleau realizó una versión cinematográfica del tema.

La leyenda turolense tiene bases históricas, apoyadas en el hallazgo en 1555 de dos cuerpos momificados en la iglesia de San Pedro de dicha ciudad, supuestos de Diego e Isabel.

Los hechos vienen a ser los siguientes: en 1217 Diego de Marcilla se enamora de la hija de Pedro Segura, Isabel, pidiéndola en matrimonio, pero el padre le recuerda que tiene muchos hermanos y tendrá poca herencia. Acuerdan un plazo de cinco años para que Diego se enriqueciera marchando a la zona de los musulmanes. Cuando se cumple el plazo, Diego regresa y encuentra a Isabel ya casada. Entonces muere y ella, al abrazar su cadáver, también expira. Por este motivo se acuerda enterrarlos juntos en la iglesia de San Pedro. Antonio Ubieto admite el valor histórico de los hechos, fundamentándose en que ambas familias aparecen documentadas en el siglo XIII y en la actuación de Domingo Celadas como juez de Teruel en aquellos años.

En la actualidad los visitantes que acuden a Teruel van a la iglesia de San Pedro, donde se puede ver la capilla de los amantes, y a la sala contigua a la iglesia donde se representa el sarcófago de los amantes, cuyos sepulcros fueron realizados hace unos años por Juan de Ávalos.

Los amantes de Albelda

Albelda (Foto: C. García)

También en la provincia de Huesca podemos hablar de amantes desafortunados. Los lugares donde se sitúan son en Albelda y Graus. En ambos casos la historia, con visos de leyenda, se remonta al siglo XVI.

En el caso de la población literana, el escenario de los amoríos será el castillo de Albelda. Debemos situarnos en la población en aquel período con los Gelabert como señores del castillo. El cronista de Felipe II, el arquero Enrique Cock, a su paso por la villa en 1585 escribe que "la villita, sepultada entre peñascos, cuasi y tiene un castillo cuasi caído en el poniente; al norte en un collado alto, tiene una ermita de San Sebastián. La iglesia de este pueblo es nuevamente fecha de piedra con un campanario, dedicada a San Vicente". Esa iglesia había sido erigida en colegiata por bula papal en 1560.

Albelda (Foto: C. García)

El 1585 es el año en que las Cortes inauguradas en Monzón por Felipe II deben ser trasladadas a Binéfar por enfermedad del rey y clausuradas en esta última población en el mes de diciembre. El monarca se aloja en casa Barber de Binéfar. Posiblemente de allí procediera el bandolero Micer Miguel Juan Barber, que muere en Luesia en 1589.

En el año 1585 Barber se había trasladado con Lupercio Latrás, otro ilustre bandolero, a la ribera del Ebro, donde se une a la banda el sallentino Martón. Asaltan Codo y luego participan en el exterminio de la aljama morisca de Pina de Ebro, matando a doscientos moriscos.

En 1587 Barbastro, Monzón y Tamarite firman un acuerdo de hermandad para luchar contra los bandoleros, ante las actuaciones de Barber y sus compinches por la zona. El castillo de Albelda, en ruinas, pasa a ser cobijo de la banda de Barber.

En Pina de Ebro, Barber había raptado a dos bellas moriscas, que se llevaría al castillo albeldense, donde quedarían retenidas. Un joven albeldense se enamora de una de ellas y en las ausencias de Barber se introduce en el castillo a visitar su amada.

En una ocasión Barber los encuentra juntos y haciendo gala de la dureza que le caracterizaba manda ahorcar a ambos.

El suceso conmocionó a la población y Barber tuvo que huir a Benabarre, mientras que los cuerpos de los dos amantes eran enterrados juntos.

Barber moriría asesinado unos años más tarde por sus compañeros, los Pistoletes, que fueron quienes recibieron la recompensa que por él se ofrecía.

Los vecinos pedirán que el castillo fuera derruido totalmente, puesto que seguía siendo un cobijo de bandoleros. Felipe II quiso salvar la ermita de San Vicente que se encontraba en su recinto, pero el pueblo, temeroso de nuevos asaltos de bandoleros, recibió la orden de su arrasamiento en carta fechada el día 6 de abril de 1593, mientras que don Francisco de Gelabert pediría indemnizaciones como señor del castillo.

Los amantes de Graus
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De la leyenda grausina nos queda la frase "Rodrigo ama a Marica", grabada en la piedra del antiguo palacio de Rodrigo de Mur, Señor de Lapenilla. La inscripción que se encontraba en el interior pasó a la fachada al cambiar de manos el palacio.


Palacio de los Mur, del siglo XV, en Graus (Foto: C. García)
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La dificultad estriba en conocer lo que realmente pasó, pues circulan varias versiones, ninguna con visos históricos, y hasta han existido algunos trabajos que han negado la propia leyenda.

Una de las versiones atribuye los amores a Rodrigo Mur, Conde de Lapenilla, padre, y otra al hijo. El padre participó en las alteraciones de la Ribagorza, al igual que Barber, al lado del Conde Duque de Ribagorza don Hernando de Gurrea y Aragón. Llevó una vida bastante turbulenta, enriqueciéndose con el contrabando de caballos y con el bandolerismo. Al parecer, éste se enamoró de Marica, amor difícil, pues el Conde estaba casado. Sin embargo, por lo menos, pudo dejar sus sentimientos grabados en la piedra. Otros atribuyen los amoríos al hijo. La leyenda dice que el padre quería casar a su hijo con una rica heredera de Graus, pero éste estaba enamorado de María o Marica. Parece ser que el padre y el hijo tendrían sus roces por estos amoríos, pero que finalmente se fijó la boda según las pretensiones de su padre, y ante el asombro de los invitados y el rubor de la novia, Rodrigo enseñó el zócalo de piedra que había mandado grabar para que no quedaran dudas de sus amores. Al final, parece ser, que la boda entre Rodrigo y Marica se produjo y en esta ocasión la historia de los amantes terminaría felizmente, a diferencia de los casos anteriormente mencionados.

Fiestas patronales

En esta jornada algunas pequeñas poblaciones celebran o celebraban su fiesta pequeña. Así, en Lacuadrada, perteneciente al municipio de Torres de Alcanadre, actualmente la fiesta de San Valentín es la única que se festeja. En esta jornada hay misa, procesión, comida popular en la calle, concurso de guiñote y baile.

Javierre del Obispo, con un disminuido censo, en el municipio de Biescas, ya no organiza ningún acto. Abena también festejaba a este Santo en su fiesta invernal.

En Barbastro, el barrio de San Valentín celebra su fiesta, al igual que los otros barrios de la ciudad, en el período estival.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón, Domingo 14 de febrero de 1993
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lunes, 28 de enero de 2013

Santa Águeda

Las águedas de Binaced junto a la hoguera de la plaza. Las mujeres toman el pueblo y los hombres son meros espectadores, aunque de lejos (Foto: J. A. Adell)

EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Imagen de Santa Águeda de Selgua (Foto: C. García)
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Santa Águeda, Ágata o Gadea nació en Palermo en el siglo III, siendo martirizada en Catania hacia el año 251. Su fiesta se celebra el 5 de febrero y es la patrona de las mujeres.

Tradicionalmente, Santa Águeda era la patrona de las mujeres casadas y Santa Apolonia (día 9 de febrero) lo era de las solteras; aunque en nuestros días, normalmente, casadas y solteras celebran su fiesta conjuntamente, excepto en algunas poblaciones del Bajo Cinca donde se mantienen ambas celebraciones.

Las fiestas más populares en nuestro país, dedicadas a la Santa, son las de Zamarramala, en Segovia, donde se nombran dos alcaldesas, mayordomas de la función religiosa, que vestidas con ricos trajes del siglo XII y portando la vara de la autoridad presiden la procesión de la santa, tras la cual van todas las mujeres vestidas de labradoras que las acompañan. Celebran una comida en la que el cura es el único varón que participa. Terminan los actos con el antiquísimo baile de la rueda.

Escatrón (Foto: C. García)
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En Aragón es conocida la fiesta dedicada a la Santa en Escatrón, donde merece destacarse la procesión de los panes benditos y el baile de la cinta, que forma parte de su peculiar dance, el único en Aragón que está interpretado sólo por mujeres.

Josefina Roma dice que el signo de la leche está presente en esta celebración, así como en la de Santa Brígida (día 1 de febrero). Santa Águeda, a quien se le cortaron en su martirio los dos pechos, es la patrona de las mujeres que crían. Por eso se la considera la fiesta de las casadas.

Es también una fiesta de inversión, prolegómenos del Carnaval. En una sociedad rural, donde el hombre tenía unos roles, la mujer desplazaba al varón en la asunción de estos papeles: organiza su comida, saca a bailar, participa en la ronda, etcétera.

Alcaldesa por un día
Tardienta (Foto: C. García)
En Tardienta las mujeres nombran su alcaldesa. Antes de la guerra las mujeres subían a la ermita de la Santa, hundida en la actualidad. Camino del eremitorio y en un lugar ya próximo, por donde no pasaban los hombres, las que se habían casado en ese año tenían que enseñar a la otra la liga, consistente en un vencejo con ambos extremos formando dos ramos.

Grañén (Foto: C. García)
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En Grañén, la víspera, a medianoche, se nombra la alcaldesa, que recibe un ramo de flores y el bastón de mando de manos del alcalde, para ostentar el gobierno del pueblo durante veinticuatro horas. Antes, en el día de la Santa, no se veían los hombres por el pueblo, y si pillaban a alguno le "contaban las viejas". La "corrida del roscón", por parejas, es uno de los momentos más esperados de jornada. Los roscones, que han sido bendecidos en la celebración religiosa, se corren a los acordes de la música. No importa cuál es la vencedora, pues luego se compartirán en franca hermandad.

También en Castejón de Sos la mujer es elegida alcaldesa con bastón de mando, respetándose sus decisiones hasta en lo que atañe a la vida municipal.

Coplas, coplillas y "cuplillas"

"Hoy es día de Santa Águeda,
por muchos martirios la hicieron pasar
y su padre, que era un gran hereje,
los pechos a Águeda le mandó cortar.
Levantaros devotas de Águeda,
que el Santo Rosario vamos a rezar,
las mujeres de este santo pueblo
por ser hoy el día de su redención".
(Alcalá del Obispo)

Las coplillas, denominadas también coplas o "cuplillas" de Santa Águeda, las cantaban las mujeres a las seis o siete de la mañana; luego iban a tocar las campanas y en alguna ocasión gastaban bromas a los hombres que encontraban en su camino. Después hacían la chocolatada.

Poleñino (Foto: C. García)
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En Poleñino entre esquina y esquina se toca la campanilla (alguna vez han ido con "esquillón") antes de acudir al rezo del rosario: "Hoy es día de grande alegría,a la que lodos nos vamos a asociarcelebrando a Santa Águeda gloriosay sin olvidarnos de San Sebastián…".

Las mairalesas, una casada y otra soltera, se encargan de organizar los actos en honor de la Santa. La mairalesa soltera pasa por las calles recogiendo dinero los días previos a esta fecha para sufragar los gastos. Tras la comida se disputan las corridas pedestres de torteles o roscones y se tira a la soga.

El Albero Bajo se repartía el pan bendito y las mujeres "bandiaban" las campanas.
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Pertusa (Foto: C. García)
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En Pertusa, la víspera, cantan a la Santa en la puerta de la iglesia. Por la mañana, a las cinco, cantan las coplillas y luego asisten al rezo del rosario. Después preparan el chocolate y al mediodía asisten a la misa. El festejo es preparado por las cuatro mairalesas, que van vestidas de manolas, con mantilla y peineta. Corren la torta y se reparten los bollos bendecidos entre toda la población.

En Antillón también se cantaban las coplillas y en esa jornada jugaban a "olleta" con pucheros. También en Argavieso había canto de coplillas antes de salir el sol, invitando al rezo del rosario.

Berbegal (Foto: C. García)
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En Berbegal la fiesta sigue teniendo plena vigencia. En su término municipal encontramos la antigua ermita de Santa Águeda, junto a un megalito. Hay misa, coplillas, comida, hogueras y algún año baile.

En Castejón de Monegros realizan chocolatada, pero antes también las mujeres cantaban las coplas y organizaban bailes. En casi todos los pueblos monegrinos se cantaban las coplillas y había carreras pedestres de mujeres.

San Lorenzo del Flumen (Foto: C. García)
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San Lorenzo del Flumen ha levantado recientemente una ermita dedicada a Santa Águeda. En Lalueza las mujeres provocaban gran bullicio en esta jornada; recorrían las calles con un carro enramado y cuando cogían a un mozo no le soltaban en todo el día; le obligaban a beber y a estar a su servicio. Juegan al fútbol, solteras contra casadas, y por la noche hacen baile y ronda.
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Lalueza (Foto: C. García)
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En Marcén había corrida de mujeres, merienda y baile.
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.Marcén (Foto: C. García)
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.En Huerto y otras poblaciones de la zona se corría la rosca, tal como hemos descrito en Grañén.
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Huerto (Foto: C. García)
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En Peñalba las casadas organizan sus festejos, especialmente bailes y hogueras, mientras que las solteras tendrán su réplica en el día de Santa Apolonia.

En Lanaja cantaban en la puerta de la iglesia coplas como ésta:"A Santa Gueda benditale venimos a cantarpara que nos guarde la tetael día que tengamos hijos.
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Peñalba (Foto: C: García)
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Peralta de Alcofea (Foto: C. García)
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En Peralta de Alcofea, por la mañana, hay volteo de campanas, actos religiosos en los que varias mujeres van vestidas de manolas, con sus trajes negros y peinetas, y reparto de torta al salir de la iglesia. Por la tarde, carreras en la plaza y juegos de habilidad, para finalizar con el baile. En otros tiempos la torta era corrida por los hombres. Así en 1927, según se describe en La Voz de Aragón, "en la ceremonia religiosa se bendijeron las tortas con las que los concurrentes fueron obsequiados, más las que luego fueron trofeo para los vencedores en las corridas pedestres que se celebraron por la tarde, y que fueron Plácido Tornos, Juan Gambau y Bernardo López, por los casados, solteros y niños, respectivamente" (1).

La fiesta era organizada por la "mayoral", secundada por otras mujeres. La víspera se cantaba un bonito romance a la Santa y, a continuación, otros romances y coplas al cura, al alcalde y familia, al maestro y al veterinario, acompañadas por los músicos de la localidad.
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Peraltilla (Foto: C. García)

En Peraltilla y algunas poblaciones del Somontano se elige una priora, que debe ser casada, y a su ayudante, que debe ser soltera. Son las encargadas de organizar el festejo y de recoger dinero los días previos para sufragar la fiesta y también para las necesidades de la parroquia.

Robres (Foto: C. García)
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En Robres las mujeres emulan juegos de los hombres; en Sena queman un muñeco, preludio del Carnaval; en los pueblos de la Jacetania no falta la cena de las mujeres...

Las mujeres de Binaced

Mujeres de Binaced celebrando la fiesta de Santa Águeda (Foto: J. A. Adell)
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.."Día cinco de febrero,
muy señalado,
Santa Águeda bendita
la veneramos.
Pobre de Águeda
en este día
te cortaron los pechos
estando en vida".

Las coplillas a la Santa, en esta población, nos sitúan en el momento del día en que las mujeres "toman" la población. Ya en la víspera se ha pasado por las casas a recoger las tortas y la botella de champán, una por casa. Muchas mujeres, en esa noche, ni siquiera se acuestan.

El día de la patrona hay rezo del rosario, procesión y chocolatada en la plaza del Ayuntamiento. En este lugar se prepara una gran hoguera, que arderá todo el día.

Mientras, las más animadas han ido a despertar al vecindario y hasta se han introducido por las casas por si quedaba alguien dormido para sacarlo de la cama. Otras han iniciado las primeras bromas dirigidas contra el panadero, el lechero o algún despistado viajante que tiene la ocurrencia de pasar en este día por la población.

Al mediodía se celebra la misa y el pasacalles. Luego viene la comida en común y vuelta a la hoguera para tomar el ron quemado. Es el momento más peligroso para los hombres que se acercan por aquel lugar. El ambiente está caldeado y las bromas son de lo más variopinto. Si alguno quiere hacerse el gracioso no se librará de la ritual bajada de pantalones, aunque en ese día todo es aceptado con buen humor.

El festejo finaliza con el baile, donde se consume la torta que se recogió en la víspera y donde, por supuesto, a los hombres se les invita a bailar, comer y beber.

La ronda de la mula

Fornillos (Foto: C. García)

Algunas poblaciones tienen a Santa Águeda como patrona y celebran en su honor la fiesta mayor o la pequeña. En esta fecha son las fiestas mayores de Arrés, Fornillos (en la Hoya), Salinas de Jaca, Usana y el despoblado de Raluy.

Ontiñena (Foto: C. García)


Es la segunda fiesta de Bentué de Rasal, El Humo de Rañín, Estet, Latre, Ontiñena, Pardinilla, Rañín, Sinués, Solipueyo, Villacarli y los despoblados de Puy de Cinca y Torruellola de la Plana.

En Ontiñena los días previos a la fiesta se pasa por el pueblo para recoger huevos o dinero. Las mujeres elaboran las tortas que serán repartidas, tras su bendición, el día de la patrona. Otros actos destacados son el baile de disfraces, las cucañas y la prueba comarcal de campo a través escolar. Antaño, tras el repique de campanas que anunciaba al vecindario el comienzo de las fiestas, se cantaba el tradicional romance a la Virgen, repitiéndose después a las solteras de la localidad y forasteras, amenizado por el gaitero. Había carreras pedestres, corridas de cintas con caballos, conciertos y bailes en el teatro Guioni y en el salón de Gallinad.

Fonz (Foto: C. García)

Algunas poblaciones que celebran fiestas patronales para San Blas incluían la fiesta de Santa Águeda como tercer y último día de festejos, enlazando ambas fiestas con el denominado "San Blaset". En Fonz, desde hace algunos años las mujeres organizan la denominada "ronda de la mula"; una de ellas, vestida con sus mejores galas, monta una mula ricamente enjaezada con adornos y cascabeles, recorriendo todas las casas, acompañada de la ronda. El jolgorio durante toda la jornada es continuo, con bandeo de campanas, bromas a los hombres, canciones... Al día siguiente aún se celebrará Santa Aguedeta.


Queda, por fin, hablar de la celebración urbana, pues en el mundo rural en casi todas las poblaciones hay actos festivos en su honor, especialmente en las comarcas centrales y meridionales de la provincia. El Huesca, según publicaba El Noticiero a comienzos de siglo, en esta jornada "fueron muchos los devotos, sobre todo del sexo femenino, que fueron a visitar la ermita de los Mártires, situada extramuros de la ciudad, donde se venera la imagen de dicha santa" (2).

En Jaca, tras la misa, se reparten unas deliciosas pastas llamadas "teticas". En Binéfar hay una hoguera en la plaza y ágape comunitario en el que sólo participan las mujeres. En casi todas nuestras ciudades las Asociaciones de Amas de Casa han organizado diversas actividades, incluso semanas culturales reivindicativas sobre los derechos de la mujer.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. La Voz de Aragón, 15 de febrero de 1927.
  2. El Noticiero, 7 de febrero de 1909.
Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón. Domingo 7 de febrero de 1993
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domingo, 1 de abril de 2012

San Jorge, cita clave en el ciclo festivo altoaragonés

"Especial Día de Aragón" del Diario del Altoaragón, 23 de abril de 2008

Por José Antonio ADELL y Celedonio GARCÍA

El 23 de abril se celebra la festividad de San Jorge, patrón de Aragón. El santo es muy nombrado y venerado en numerosos lugares de la antigua Corona de Aragón, pero se conoce muy poco sobre él.

Su vida está envuelta en la leyenda y muchos documentos sobre su vida son apócrifos. Vivió a finales del siglo III. Geroncio, su padre, era originario de Capadocia y servía como oficial en el ejército romano. Cuando murió su padre, su madre, Policromía, volvió con su joven hijo a su ciudad natal, Lydda, en tierras palestinas, donde intentó educarlo en la fe cristiana.

Quiso seguir los pasos de su padre y cuando llegó a la mayoría de edad pasó a servir en el ejercito romano. Enseguida fue nombrado tribuno, cargo militar, y se le destinó a Nicomedia, como miembro de la guardia personal del emperador Diocleciano.

En el 303 el emperador emitió un edicto de persecución de los cristianos. Cuando Jorge recibió las orden de perseguir a los cristianos decidió dar a conocer que era cristiano y no obedeció las órdenes del emperador. Diocleciano reaccionó con ira ordenando que fuese torturado y ejecutado.

Jorge fue decapitado en Nicomedia el 23 de abril del año 303. Su cuerpo fue devuelto a Lydda donde fue enterrado. Su sepultura fue muy frecuentada y su culto se extendió por Europa durante la Edad Media.

Sin embargo, la existencia del santo ha sido puesta en duda por la Iglesia, pues al parecer todo pudo ser una bella leyenda, aunque su culto no ha quedado proscrito, respetando a aquellos pueblos que lo tengan por patrón. Así, la fiesta litúrgica es el 23 de abril, en los calendarios orientales, en el romano y en el hispano-mozárabe.

Su culto se popularizó en la Edad Media y paso a ser uno de santos más venerados en diferentescreencias. Es el patrón de naciones como Rusia e Inglaterra o de comunidades como Aragón o Cataluña, y también de ciertas órdenes de caballería. Catalina II de Rusia llegó a fundar en 1769 una orden en su honor. En Grecia se le denomina el “Gran Mártir”.

Son muchos los artistas (pintores y escultores) que han representado a San Jorge: Donatello, Mantegna, Van Eyck, Durero, Correggio, Rafael, Rubens o Veronés.

A San Jorge le han atribuido gran cantidad de hazañas y se han inventado multitud de leyendas en las que aparece como protagonista.

En el año 1096, Don Pedro I de Aragón y su hijo, el futuro Alfonso I, lucharon contra los musulmanes en la batalla del Alcoraz. Un caballero armado que emitía un gran resplandor se incorporó a las tropas cristianas y les ayudó a vencer a los moros. Este caballero fue identificado como San Jorge de Capadocia. Así lo describe Diego de Aínsa en el siglo XVII:

“…invocando al Rey el auxilio de Dios nuestro señor, apareció el glorioso cavallero y martir S. George, con armas blancas y resplandecientes, en un muy poderosos cavallo enjaeçado con paramentos plateados, con un cavallero en las ancas, y ambos a dos con Cruces rojas en los pechos y escudos, divisa de todos los que en aquel tiempo defendían y conquistavan la tierra Santa, que aora es la Cruz y habito de los cavalleros de Montesa”.

En el año 1201, el Rey Pedro II fundó la Orden Militar de San Jorge de Alfama, en las proximidades de Tortosa.

Jaime I en su Crónica asegura que el santo, “un caballero blanco con armas blancas”, había sido visto por moros y cristianos ayudando a los ejércitos aragoneses en la conquista de Valencia y Mallorca.

Pedro IV escribía en su Crónica que San Jorge había sido siempre Casa de Aragón.

Ramón Muntaner narra que en el siglo XIII, en la expedición de los almogávares a Oriente el grito de combate era “Aragó, Aragó, Sant Jordi”.

La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine contribuyó en el siglo XIII a mitificar al santo y su leyenda cruzó fronteras.

EL DRAGÓN

En la Alta Edad Media surge la leyenda de la lucha del santo con el dragón, al que vencerá para salvar a una hermosa doncella. Hasta se cita el lugar donde ocurrió el hecho: Sirena, capital de la Pentápolis. El dragón vivía en un estanque próximo a la ciudad y cuando llegaba hasta losmuros de ésta infectaba el aire y olía terriblemente mal. Por ello se le daba cada día dos ovejas para que no molestase a la población. Pero cuando se acabaron las ovejas se empezó con las personas. Al tocarle a la hija del rey pasó casualmente San Jorge, que estaba decidido a librar batalla contra aquella fiera. Finalmente la vencería y daría muerte, siendo necesarios cuatro bueyes para arrastrar su cadáver fuera de la ciudad.

En otros lugares intercedió en favor de los cristianos. En Cataluña se puso al lado del Conde de Barcelona, Borrell II, que desde las montañas de Manresa iba a recuperar la capital de su Condado. El santo aparece rodeado de nubes, cabalgando sobre un caballo blanco y con un rayo por espada. El conde tomaría las armas de San Jorge, la cruz amarilla en campo de plata, que al parecer llevaba el santo mártir en todas sus apariciones.

En el año 1456, por acuerdo de las Cortes, reunidas en Barcelona, esta jornada se declararía fiesta obligatoria en toda Cataluña. Las celebraciones religiosas tenían lugar en el palacio de la Generalitat y las profanas en la plaza de Born, donde se organizaban justas caballerescas. En este día, aunque no es un día festivo en Cataluña, permanece con mucho arraigo la costumbre de regalar una rosa a las mujeres y un libro a los hombres.

Actualmente en Alcañiz se representa la victoria de San Jorge sobre el dragón. Y fuera de Aragón también en Montblanc (Tarragona) y en Cáceres, donde es fiesta local, la noche anterior.

CELEBRACIONES EN HUESCA Y REDOLADA


Ermita de San Jorge en Huesca (Foto: C. García)

En Huesca es una jornada festiva, no en vano aquí está el origen de una de las leyendas, la de la batalla del Alcoraz. Su ermita se yergue majestuosa en el cerro de su mismo nombre y allí acuden los oscenses en esta jornada; hay celebración religiosa y actividades culturales, deportivas y recreativas.

Antaño, los vendedores acudían al cerro de San Jorge a vender cacahuetes, bizcochos de canela, huevos duros y licores de rosa.

La Catedral y el Concejo de Huesca, desde comienzos del siglo XV vienen celebrando su fiesta con solemnidad litúrgica y procesión a la citada ermita.

Son también las fiestas mayores de Chimillas y Tierz, localidades cercanas a la capital oscense.

En Chimillas, antaño, la víspera se realizaba la ronda de los mozos, recogiendo sabrosas tortas. El “mainate” contrataba la música y pasaba las cuentas de la casa del gasto. El día del patrón se efectuaba la procesión, con la imagen del Santo y la de la Virgen del Rosario, y se oficiaba la misa mayor cantada por los músicos contratados para la fiesta. Por la tarde se disputaba la corrida pedestre o corrida del arra (tarta de varios pisos), pues éste sería el premio para el vencedor, que lo compartía con sus amigos.

En Tierz es la fiesta pequeña y los actos se centran principalmente en la romería a la ermita de Salas.

En los Llanos de la Violada, uno de los pueblos de colonización tomó el nombre del santo: San Jorge. En esta fecha celebra sus fiestas mayores.

Otro pueblo de colonización, Valfonda, también suele organizar celebraciones festivas en este día. El 23 de abril de 1989 conmemoró el 25 aniversario de su fundación.

EN OTROS LUGARES

San Jorge (Foto: C. García)

En Fraga, se sucede en este día la entrañable celebración del “Día de la Faldeta”. La jornada se iniciaba estos años con la diana, a cargo de la banda de cornetas y tambores de la población. A media mañana tenía lugar la misa baturra, cantada por la Peña Fragatina, en la iglesia de San Pedro. Desde allí la comitiva de mujeres, ataviadas con el traje típico, se dirigían hacia la plaza de España; donde se realizaba el homenaje a “les dones de les faldetes”.

Son también las fiestas pequeñas de El Tormillo. Se va a la ermita de San Jorge y después de la misa se reparten “sardinetas”. Junto a la ermita se plantaba el “mayo”. Antaño los festejos duraban tres días y se realizaba ronda por el pueblo, bailes y actos diversos.

El santo se venera en el Barrio de la Estación de Sariñena. También en el despoblado de Espín, en el municipio de Yebra de Basa, se celebraban las fiestas patronales.

ROMERÍAS

En plena primavera y en periodo pascual las gentes de nuestros pueblos aprovechan esta jornada para realizar algunas romerías. A la ermita del titular, San Jorge, se va en Sarvisé. En los demás lugares son eremitorios de otras advocaciones.

En Palo, se va a la Virgen de Bruis. Antes se acudía con bandera desde cada parroquia: Tierrantona, Formigales, Troncedo, Charo, Rañín. Morillo de Monclús, Muro, Pallaruelo Lavilla y Clamosa. Los abanderados al llegar a Palo saludaban a aquella bandera y, encabezados por ésta, seguían hasta el santuario.

Los vecinos de Fago suben hasta la ermita de la Virgen de la Puyeta, para celebrar la misa y pasar el día disfrutando de una comida campestre.

Los de Radiquero van a la Virgen de la Viña, que está enclavada en el municipio de Adahuesca, pero más próxima a esta localidad.

Los vecinos de Piracés y los de Novales pasan el día en la ermita de Nuestra Señora de la Corona. En Selgua llegan hasta San Salvador, al igual que en las otras romerías mencionadas, hay celebración religiosa y comida:

“San Salvador está en Selgua,

la Bella, en Castejón,

San Elías en Valcarca

y la Alegría en Monzón”.

DÍA DE ARAGÓN .

Bandera de claveles en la Fiesta de San Jorge, patrón de Aragón. Zaragoza 2008. (Foto: C. García)


En la actualidad casi todas las poblaciones organizan algún acto este día. Hay que recordar que, desde que se aprobó nuestro Estatuto de Autonomía, algunas ciudades o poblaciones de nuestra provincia han sido sede de los actos institucionales organizados en este día: Huesca, Fraga, Villanueva de Sijena...

Por otro lado, la mayor parte de poblaciones intentan incluir en esta fecha actividades deportivas, culturales, folklóricas o recreativas para relanzar más esta fiesta.

En Binéfar se reparte en la plaza el típico “recao”, que inmortalizó el gran cocinero local Teodoro Bardají.

Son diversas las poblaciones, asociaciones o centros docentes que en estos días organizan Semanas Culturales con atractivos programas.

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viernes, 23 de marzo de 2012

La Virgen de Marzo

En la festividad de la Anunciación celebran fiestas en Labata. (Foto: C. García)

EL CICLO FESTIVO ANUAL

José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Según la tradición, a la Virgen de la Encarnación, venerada el día 25 de este mes, se la conoce como la Virgen de los Demonios; por ello los hortelanos pasaban esta noche con los dedos metidos en agua para que no se helasen las hortalizas. También tiene que ver con el dicho:

“Pa la Encarnación,
los últimos hielos son
si el año no sale respondón”.

Esta fecha se suprimió como fiesta de precepto a comienzos de los años veinte; en Huesca algunos comercios aún cerraban sus puertas después de desaparecer como día festivo del calendario. En los pueblos, aún cuando desapareció la fiesta, no se abolió la costumbre de hacer crespillos:

“Pa la Virgen de Marzo
os crespillos en o plato”.

Arnal Cavero nos explica qué son los crespillos y la importancia de este postre en la montaña aragonesa: “El crespillo es una hoja tierna de borraja ahogada en una mezcla semilíquida de huevos batidos con azúcar y harina, frito todo en aceite de la cosecha última. Hacer, comer, regalar, cambiar crespillos el día de la Virgen de marzo es, en aquel rincón de España, de ritual sagrado” (1).

En la festividad de la Anunciación celebran fiestas en Escanilla, con romería a la ermita de la Virgen del Monte, y en Labata. Ya desaparecieron las de Castejón del Puente y las de los despoblados Puybayeta y Matidero.

De las fiestas de Labata escribía, en 1739, el Padre Faci que “se celebra con mucho concurso de la comarca el día 25 de marzo, y de la Anunciación de Nuestra Señora. Su patrocinio se celebra singular en las necesidades de agua, en las cuales se suele trasladar a la iglesia parroquial, y se venera en ella nueve días, y reciben siempre los devotos el beneficio de la lluvia” (2).

En Castejón del Puente y en Matidero celebraban su fiesta pequeña. De Castejón iban a la ermita de la Virgen de la Bella, se bendecían los campos y había comida campestre. En Matidero acudían en romería a la Virgen del Olmo, junto con los pueblos de Bibán, Binueste, Alastrué y gente de otros pueblos cercanos.

Desde Rodellar van a la Virgen del Castillo. Las gentes de Acumuer partían en romería, junto con los vecinos de los actuales despoblados de Asún, Isín, Asqués y Bolás, a la ermita de la Virgen del Pueyo. Los de Bárcabo también marchaban a la ermita de la Virgen de la Sierra.

A finales de mes celebran sus fiestas patronales en el barrio oscense de la Encarnación con diversos actos folklóricos, culturales y deportivos.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) ARNAL CAVERO, P.: Aragón en alto. Zaragoza, p. 146.
(2) FACI, R.A.: Aragón Reyno de Christo y dote de María Ssma. Zaragoza, Oficina de Joseph Fort, 1739, pp. 422 y 423.

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sábado, 17 de marzo de 2012

San José, en medio de la Cuaresma

En Fonz celebran fiesta en la calle de San José. (Foto: C. García)
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EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN

José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

En medio del tiempo de Cuaresma se celebra la festividad de San José (19 de marzo), padre de Jesús y esposo de María. Dos días antes de iniciarse la primavera la fiesta de San José adquiere un gran relieve, festejándose en esa jornada otras celebraciones como el “Día del Padre”, el “Día del Seminario”, etcétera.

Antaño, el día del Patriarca San José, patrón de la Iglesia universal, había obligación de oír misa, no se podía trabajar y quedaba dispensado el ayuno y la abstinencia de carne, pero no se podía promiscuar.

Para San José es el momento en que las horas del día igualan a las de la noche:

“En la fiesta del esposo de María,
tan larga es la noche como el día”.

En el refranero popular también se considera la fiesta de San Matías como la jornada en que las horas de día y noche coinciden:

“Para la fiesta de San Matías,
tan larga la noche como el día”.

Años atrás, los carpinteros de la capital festejaban a su patrón con rondas, aunque los que realmente hacían negocio eran los confiteros elaborando “virutas” del Santo y ramilletes, como se aprecia en la siguiente copla de Mefisto (1).

“A San José, Patrono
de carpinteros,
debían adorarlo
los confiteros
ya que haciendo virutas
y ramilletes
con excusa del Santo
ganan billetes”.

El 19 de marzo es la fiesta mayor del barrio de San José, en la capital. El tradicional disparo de cohetes y la presentación de las mairalesas inician los festejos, que se prolongarán durante una semana con concursos diversos (disfraces, dibujo, redacción), competiciones deportivas, homenaje a la tercera edad, actuaciones folklóricas, actos culturales, juegos infantiles, cucañas, chocolatadas, meriendas, “patatada”, rondas, bailes y la traca que señala el fin de las fiestas.

En Fonz es la fiesta de la calle que lleva el nombre del Santo y hay una romería a su ermita, a la que se acude masivamente, en un paisaje jalonado de olivos.

En La Cuesta, en Fosado de Arriba, también se veneraba al santo en esta jornada. Al igual que en Latorre, en el municipio de Aínsa. En la colonia de Tormos, en los años de construcción del embalse, estas fiestas tenían importante celebración, con actuaciones en su café teatro, bailes y variedades.

En Casbas de Huesca se va a su ermita; además esta fecha coincide con las fiestas pequeñas. En Buetas es su fiesta mayor, estando dedicado el oratorio de este lugar al Santo. Era la segunda fiesta de Belarra, en el municipio de Sabiñánigo, y de Otín, en el municipio de Bierge.

Hay eremitorio dedicado en el valle de Bardají, aunque en los últimos años se acudía el segundo día de su fiesta mayor, para San Adrián, en el mes de septiembre.


Azlor (Foto: C. García)
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También en Azlor, en el camino que lleva a Azara, existe una ermita dedicada al santo, sin culto en la actualidad.

En Castigaleu hay reparto de “caridad” en la capillita del Santo. En Lalueza se guardaban dos días de fiesta.

En uno de los libros de visitas del Archivo de la Catedral de Lérida se cita San José como una de las tres fiestas de San Esteban de Litera.

En Torres de Alcanadre, en casa de José Lacasa, se repartía la caridad en este día, consistente en una tajada de pan, un plato de arroz y otro de sopas de pan. Para ello se preparaban dos calderadas y si sobraba se repartía de nuevo.

Fiestas de Quintos

La fiesta de los quintos es casi siempre en primavera, especialmente en tres festividades: San José, Pascua o Corpus. Son muchas las poblaciones del Alto Aragón que siguen organizando esta fiesta tan entrañable, a pesar de que en algunos lugares, para poderla sacar adelante, deban unirse “las quintas” y hasta algunos mozos de años anteriores o posteriores.


Lanaja (Foto: C. García)
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En Almunia de San Juan los quintos recogen diversas viandas que luego consumirán en fraternal ágape. La ronda recorre toda la población. En Lanaja no falta el baile, aunque se han perdido las rondas.

En Tamarite de Litera y Altorricón no hay fecha fija de celebración, pero suele realizarse en estos días. Los mozos van por las torres del término municipal con remolques, canastos e instrumentos musicales recogiendo huevos, pollos, dulces y viandas diversas, siendo invitados en casi todas las casas. También recorren la población. En algunas casas se les da dinero. Durante una semana efectúan sus cenas y recenas y no faltarán bromas de todo tipo durante todos esos días (cambios de aperos de lugar, concentración de macetas en la plaza, etcétera). Los bailes en el fin de semana intentan superar a los de la edición anterior.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. MEFISTO: “Coplas del día. Virutas de Santo”, en Heraldo de Aragón, 19 de marzo de 1922.
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