miércoles, 14 de diciembre de 2016

Titiriteros, piculines, gimnastas y saltimbanquis

"Familia de saltimbanquis" (1905). Oleo sobre tela de Picasso
DEPORTES Y JUEGOS TRADICIONALES

Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Frecuentemente se han utilizado diferentes términos para denominar a los personajes que hacían demostraciones públicas de sus habilidades. Acróbatas, funambulistas, piculines, volatineros, equilibristas, saltarines, saltimbanquis, titiriteros e, incluso, escalatorres y aeronautas eran confundidos entre sí. Todos ellos formaban parte de una amplia familia de artistas que dejaban boquiabiertos a los numerosos concurrentes que se concentraban en sus actuaciones.

En este artículo, y en el siguiente, trataremos de todos ellos, identificándolos con las denominaciones que se les daba en determinadas épocas y lugares.

Titiriteros

Con este nombre se calificaba vulgarmente a los actores de las compañías de circo, que durante muchos años se han podido ver por toda la geografía aragonesa. Gregorio García-Arista y Rivera en su cuento titulado "Titiriteros" (1) da este nombre a los miembros de una "Compañía ecuestre, gimnástica, acrobática y malabarista", aunque tampoco desdeñaba otros adjetivos, al calificar a uno de sus componentes como "piculín" y "volatinero".

Con el mismo nombre se generalizaba en un artículo de 1902 al hablar de una función que describía Casamayor, celebrada el 3 de enero de 1786 en la Casa Ayuntamiento de Zaragoza; no obstante, Casamayor distinguía las diferentes habilidades de los miembros de la "Compañía de volatineros": baile en la maroma, bailes ingleses, pantomimas, juegos de sombras, entremeses y títeres.

En una vieja Enciclopedia escolar de Grado Superior se dice de los titiriteros que "utilizan aparatos comocontrapesos, sombrillas y chorizo o gran palo largo que llevan cuando andan por una maroma, por el alero de un tejado, etcétera".
Titiriteros

En un chiste del siglo pasado también se daba este apelativo a un mago o adivino:

"Un labrador, que al oír a un titiritero le encontraría una moneda sin saber donde se la había escondido, se la tragó, y cuando le registraba, decía el baturro: Busca, busca, en veinticuatro horas no la verás salir por denguna parte".

En cualquier diccionario podemos encontrar una amplia lista de sinónimos de "titiritero", "titerista" o "titero":saltimbanqui, funámbulo, volatinero, cómico, comediante, farandulero, etcétera. Actualmente se identifica con este término una cantidad de actividades más concretas y generalmente se denomina así a las personas que manejan títeres.

Piculines y volatineros

En Aragón reciben el nombre de "piculinadas" los juegos de habilidad y destreza que en Castilla realizan los "volatines" o "volatineros". Recurriendo a Faustino Casamayor, el origen del término estaría en un famosodanzarín llamado Piculín que entre 1803 y 1815 realizó funciones en la plaza de toros de la capital de Aragón, entusiasmando al público. Entre las suertes que realizaba en la maroma había un ejercicio de fuego y un equilibrio en el que mantenían a cuatro personas a un tiempo. Alcanzó tanta popularidad que dejó su nombre como prototipo del arte gimnástico.

Jerónimo Borao, que explicaba del mismo modo que Casamayor el origen de la voz "piculinada", señalaba que en Castilla ejecutó sus habilidades en el siglo XVI el italiano Buratín, de donde tomaron su nombre los "volatines".

Ambos términos tienen otra etimología que podría explicar, asimismo, su origen: "piculinada viene del latín "periculum" (peligro), y con respecto a los "volatineros", Sebastián de Covarrubias (1611) dice que voltear es lo que hace el que da vueltas con el cuerpo en el aire y en el suelo y pasa por unos aros de mimbre. Covarrubias continúa diciendo que en el suelo se hace el salto de la trucha, el ovillo y el molino; éste poniendo la cabeza en el suelo y dando vueltas con el cuerpo a la redonda.

Una de las más antiguas noticias sobre los volatineros la aportaba Casamayor; corresponde al Carnaval zaragozano de 1786: "En estos días de Carnestolendas no hubo nada nuevo, solo muchas comedias y bailes, y hasta este día hicieron sus habilidades los volatineros en Casa de la Ciudad, los que fueron muy concurridos".

Saltimbanquis

Esta palabra se utilizaba como sinónimo de "titiritero", según ya hemos señalado; igualmente se utilizaba para identificar a los miembros de un grupo circense (acróbatas, equilibristas, payasos...). Con este sentido se citaba en un artículo de 1925 titulado "Los saltimbanquis", de la sección "Ráfagas", del Heraldo de Aragón (2). Del texto entresacamos la descripción de los componentes: "(...) Ha redoblado el tambor y ha gañido el cornetín, está la comparsa de titiriteros: un viejo payaso gordinflón y ventrudo; un joven atleta, fuerte y musculoso; dos jovencitas pálidas y larguiruchas; un mozalbete patizambo y canijo (...)".

"Les Saltimbanques", pintado por Gustave Doré en 1874

Gimnastas

Los "gimnastas" que encontramos en los espectáculos públicos de muchos lugares de Aragón, especialmente en Zaragoza, se dedicaban a la gimnástica artística, es decir, al conjunto de trabajos de fuerza, agilidad, destreza o arrojo que ejecutaban para satisfacer la curiosidad de las multitudes, ávidas siempre de presenciar algo nuevo, sorprendente o peligroso.

Estos gimnastas estaban vinculados a los trabajos del Circo; por este motivo se debió generalizar esta denominación a las habilidades de muy diversos especialistas: Tiradores, jongleurs o malabaristas, bailarines, discolocados, acróbatas, luchadores, Hércules, domadores, ejecutores de juegos icarios, etcétera. Sin embargo, con frecuencia ofrecían sus actuaciones individualmente, al margen de la institución circense.

Muchos gimnastas conocidos causaron sensación en tierras aragonesas. En 1875 la plaza de toros de la capital zaragozana acogió una función "gimnástico-acrobática", destacando la actuación de Madame Agustini con sus ejecuciones sobre el trapecio con la silla y la escala.

Otro notabilísimo gimnasta fue Mr Pongo, conocido con el sobrenombre de "El hombre-mono", que en 1879 también actuó en Zaragoza.

En 1889 se pudo contemplar en Calamocha a una compañía gimnástica ejecutando en los trapecios saltos dificilísimos sin usar la red. En la misma fecha, la compañía gimnástica dirigida por Agustini fue contratada en Calatayud.

Saltarines

Un saltarín apostó
a que un estanque saltaba,
tomó carrera, saltó,
mas, cuando en el aire estaba,
tuvo miedo y se volvió.

A diferencia de todas las habilidades recogidas anteriormente, las siguientes que citaremos eran realizadas por aficionados, con sentido exhibicionista o para resolver alguna apuesta. Las hogueras, típicas años atrás en todas las fiestas populares, eran saltadas por los mozos; una crónica de las fiestas de Tarazona de 1883 nos describe el espectáculo:

En el centro de la plaza del Mercado "arde la hogueraque de vez en cuando es traspasada por ágiles y atrevidos saltarines, no sin que algún chispazo socarre sus calzones. Pero la música, lenitivo eficaz para ciertos sufrimientos, hace olvidar los producidos por la quemadura, más anima al salto, e imprime agilidad a los saltarines" (3).

No podemos olvidar "el salto de "botos" o pellejos llenos de aire, ya aludido en alguna ocasión anterior, que se pudieron ver en las fiestas del Pilar de Zaragoza (1887), en los barrios zaragozanos de Boggiero (1923), de la Romareda y de las Tenerías (1931); en La Almunia de Doña Godina (1906), en Letux (1899), en Caspe (1912), en Híjar, en Mora de Rubielos (1903), en Bronchales (1934), etcétera. Otros saltos, algunos grotescos, eran: los "brincadores de banastas" en Nogueras (fiestas de la Virgen de los Dolores de 1926), los "saltos de sillas", "de toneles", "del canasto" o "cuévano", "del caballo" y otros menos peligrosos, como el de "gayata", "del tocho" y "a pies juntos", entre otros. En Torrijas, durante las fiestas de San Lorenzo, tenía lugar la función de la "joya", que consistía en premiar en metálico a los hombres que mejor bailaban, brincaban y tiraban a la barra.

CITAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Dr. Gregorio GARCÍA-ARISTA Y RIVERA: "Fruta de Aragón. Titiriteros", en Heraldo de Aragón, 11 de octubre de 1942.(2) "Ráfagas. Los saltimbanquis", en Heraldo de Aragón, 10 enero 1925.

(3) La Alianza Aragonesa, 1 de septiembre de 1883.

Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón, domingo, 8 de diciembre de 1996
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