miércoles, 29 de abril de 2009

Las brujas regresan al Pirineo. Charla en Boltaña con proyección y música en directo

Charla con proyección y música en directo
Brujas, demonios, encantarias, gigantes y otros seres mágicos de Aragón
Boltaña, sábado 2 de mayo de 2008, a las 20 horas.
José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez
Musica al piano: María Adell Lamora
Organiza: Centro de Estudios del Sobrarbe
Lugar: Casa de Cultura de Boltaña
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XXV Descenso de Nabatas por el río Cinca


La Asociación de Nabateros del Sobrarbe celebra el "XXV descenso de Nabatas por el río Cinca" (23 y 24 de Mayo 2009), desde Laspuña hasta Aínsa, con la organización de diversos actos:
  • Sábado 23 de Mayo 2009
    .- Actividades lúdico tradicionales en el río
    .- Aguado de Nabatas
    .- Cena Nabatera en Laspuña
    .- Actuación de La Ronda de Boltaña
    .- Grupo musical "Avida Dollars"
  • Domingo 24 de Mayo 2009.- 9.00 horas Misa Nabatera
    .- 9.30 horas Almuerzo popular en el río
    .- 11.00 horas Inicio del XXV descenso Laspuña-Aínsa
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viernes, 24 de abril de 2009

Pirineos, tierra de leyenda

Publicado en el “Especial Día de Aragón” del Diario del Altoaragón,
23 de abril de 2009


El Pirineo es escenario de historias y leyendas de brujería. La bruja del Museo de Tella es representativa de la mujer mayor que vive sola con sus pócimas y brebajes y a la que todo el pueblo acusa, la mayor parte de las veces sin fundamento, de prácticas brujeriles. Foto: J. A. Adell

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Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ
San Jorge está rodeado de leyenda. En la Alta Edad Media surgió el mito de la lucha del santo con el dragón, al que vencerá para salvar a la hija del rey de la Pentápolis. Y hasta se dice que le vieron cabalgar por el cielo sobre un caballo blanco, rodeado de nubes y con un rayo por espada, ayudando al conde de Barcelona, Borrell II.

Vivimos en una tierra de leyendas. Las piedras y montañas nos sumergen en la mitología; nuestros castillos y fortalezas conservan cierto halo de misterio y los seres mágicos pululan por doquier. Nuestra rica historia se entremezcla con originales ficciones. En todas las comarcas aragonesas encontramos un mundo legendario que ha llegado hasta nosotros a través de la tradición oral o de los textos. Sin embargo en los recónditos valles y en los aislados pueblos del Pirineo este mundo mágico adquiere un halo especial.

Pirene y Hércules

Existen varias versiones fantásticas que explican la formación de los Pirineos. Según una de las versiones, Gerión, un gigantesco pastor de tres cabezas, se enamoró de la hermosa Pyrene, hija de Túbal, el mitológico nieto de Noé, y decidió hacerla su esposa. Ante la negativa de Pyrene, Gerión luchó contra su padre y le venció. Pyrene huyó y se escondió en una cueva. Gerión, enloquecido, la buscó y como no la encontró decidió quemar todos los montes. Hércules, que pasaba por la zona realizando los famosos trabajos de los que nos habla la mitología griega, oyó las voces de auxilio de Pyrene y acudió en su ayuda. Pyrene murió en los brazos de Hércules, pero antes de dar su último suspiro pudo contar a Hércules su penosa historia.

Hércules la enterró y construyó un impresionante mausoleo en aquel mismo lugar. Recogió rocas y piedras del monte que había sido arrasado por el fuego y así formó la colosal cordillera, que hoy recibe el nombre de Pirineos en honor a Pyrene.

Siguiendo otra versión, la enemistad entre Atlante y Hércules no impidió que éste quedara prendado de una de las hijas de su enemigo, Pyrene. Ésta nunca quiso traicionar a su padre, así que se escondió en el Norte de la Península Ibérica e incendió los montes, provocando una impresionante hoguera. Hércules enterró a Pyrene, que había muerto abrasada, y levantó un grandioso mausoleo.

Del otro lado de los Pirineos hemos recogido una versión publicada en 1881 en el Diario de Avisos de Zaragoza, legada por Elías Appamensis, cronista del siglo XVI, que también escribió en latín una historia de los soberanos de los Pirineos franceses y españoles. Un buen día, Hércules despertó de su adormecimiento lascivo en los brazos de su amada Pyrene, la más hermosa de las hijas del rey Bébrix, rey de los celtas, y se fue a perseguir los monstruos que asolaban la tierra. Su ausencia fue tan larga que cuando volvió, Pyrene, abandonada, ya no existía. Las fieras habían devorado su cuerpo y sólo encontró sus miembros esparcidos en las cuevas donde Pyrene había ido a esconder las lágrimas de su desolación. El dolor del héroe fue extremo, tan grande que sus gritos de rabia estremecieron el mundo, y decidió dar a su regia amada una sepultura digna. Con sus manos levantó las rocas que formaron su eterna sepultura, dando origen a los Pirineos.

Otras historias similares se cuentan al otro lado del Pirineo, que hablan de la presencia de genios o espíritus que habitan en los picos y en los lagos. Según una leyenda decimonónica, en el Pic d’Anie, muy cerca de la Mesa de los Tres Reyes, hay un genio inhospitalario y solitario que cuida un jardín, cuyas plantas tienen propiedades sobrenaturales. El licor que se extrae de dichas plantas aumenta la fuerza de los hombres. Unas gotas bastarían para apartar a los demonios que protegen los tesoros que se esconden en cuevas y antiguos castillos. Si los foráneos intentasen apoderarse de dichas plantas, el genio originaría espantosas tempestades.

Los habitantes del valle de Aspé y del pueblo de Lescun temen todavía los terribles efectos de la ira implacable de ese dios.

También se teme a otro genio que habita en lo más profundo del lago de Tabe y castiga a los paseantes que recorren las orillas diciendo palabras malsonantes o perturbando la calma de las aguas tirando piedras. Si eso sucede, inmediatamente una tormenta envuelve la montaña. En alguna ocasión un rayo ha golpeado al incrédulo.

Leyendas de la Jacetania y el Alto Gállego

Una bella leyenda recuerda los orígenes del monasterio de San Juan de la Peña. Juan de Atarés, un caballero cristiano de familia noble, decidió un día renunciar a sus cuantiosos bienes y abandonar su palacio por una cueva del Monte Pano, en la Sierra de San Juan, cerca de Jaca. Un día fue tentado por Lucifer, ofreciéndole un magnífico palacio. Atarés se puso a rezar y ahuyentó al diablo. Luego, un ángel se le apareció y le indicó que se trasladara a una gran cueva en el Monte Uruel, y que modelase una imagen de San Juan Bautista.

Cuando le llegó la hora de morir esculpió en una piedra la siguiente inscripción: "Yo, Juan, primer anacoreta de este lugar, habiendo despreciado el siglo por amor de Dios fabriqué, según alcanzaron mis fuerzas, esta iglesia en honor de San Juan, y aquí reposo".

Pasado un tiempo, un noble y sus hijos, Félix y Voto, se asentaron en una fortaleza construida en un monte próximo. Una tarde, Voto perseguía a un ciervo y llegó a la cueva. Entró y con asombro encontró el cadáver de un ermitaño apoyado en la citada inscripción. Dio sepultura al cadáver y contó a su hermano Félix lo sucedido.

Ambos decidieron ceder a los pobres sus cuantiosos bienes y retirarse a la cueva de Atarés para consagrarse a la oración y a la penitencia. Pocos años después se les agregaron otros dos anacoretas de Zaragoza, llamados Benedicto o Benito y Marcelo.

Una de las leyendas más conocidas es la que se conmemora el primer viernes del mes de mayo. Los jacetanos, bajo el mando del conde Aznar, vencieron a las tropas musulmanas, mucho más numerosas, con el apoyo moral de la Virgen de la Victoria, que se apareció a los cristianos para infundir ánimos, y con la decidida e inesperada ayuda de las mujeres jaquesas.

Los seres fantásticos abundaban por la zona. Las gentes que rodean la Peña Oroel vivieron atemorizadas por un ser más fantasioso. Una gigantesca culebra se aparecía en Atarés atacando al ganado y a las personas. Otra serpiente se vio en Siresa. Al parecer, era una mora encantada que vivía en la Selva de Oza atesorando objetos religiosos. Cierto día, un pastor, camino de su casa, encontró un precioso cáliz, que presuroso llevó al pueblo. Cuando estaba próximo al monasterio de San Pedro de Siresa, el pastor sintió que le perseguían. A toda prisa fue a refugiarse en la iglesia. Era la mora, convertida en serpiente, que al no poder entrar en el recinto sagrado, contrariada porque perdía el cáliz, dio un coletazo en el banco de piedra de la entrada del templo, quedando su huella grabada para siempre.

El cáliz, según la leyenda, pudo ser el propio Santo Grial, la copa en la que bebió Jesús durante la última cena, que después pasaría a San Juan de la Peña y de allí a la catedral de Valencia, donde se conserva.

El diácono oscense San Lorenzo, encargado por el papa Sixto de velar por los bienes de la iglesia, envió el sagrado cáliz a Huesca para que no fuera encautado por Valeriano. Con la llegada de los musulmanes el cáliz emprendió una peregrinación permanente por el Pirineo: San Pedro de Tabernas, Borau, Yebra de Basa, Bailo, Jaca, Siresa y, finalmente, San Juan de la Peña.

Las formas erosivas de la naturaleza también dan pie a leyendas como la que hace referencia a las “Señoritas de Arás”, dos “dames coiffées” que las gentes del Sobremonte siempre han llamado “El Cura y La Casera”. Se decía que Dios había castigado a un párroco y a su sirvienta por haber hecho lo que les estaba prohibido.

Las leyendas de moros y moras también abundan por toda la comarca; la toponimia recuerda su presencia en construcciones medievales y en muchos monumentos megalíticos. El prolífico investigador y escritor Enrique Satué narra una divertida historia que tiene lugar en la Torraza de Lárrede, conocida como la “Torre del Moro”. Un sastre de Arguisal vendió su alma al diablo, que tenía su cuartel en la Torraza. El Sastre, al ver tantos doblones, se echó las manos a la cabeza exclamando: “¡Alabau sea o Señor, pa qué quiero yo tanto dinero!”. El diablo, al oír el nombre de Dios, consideró roto el pacto y le propinó una enorme cornada, haciéndole rodar hasta el pueblo de Lárrede.

Las moras se guarecían en cuevas, como la que se halla en Aquilué, cerca del santuario de la Virgen de los Ríos. Allí, a la cueva o “forato d’a mora”, subía todos los días una bruja del pueblo a peinar a una hermosa mora con un peine de oro y en agradecimiento recibía pepitas de oro. La mora le decía que jamás debía volver la vista atrás cuando regresara al pueblo, de lo contrario perdería el oro. Un día la montañesa notó los pasos de una vaca a su espalda, se volvió y se quedó sin la recompensa.

Por el Sobrarbe

Si existe una tierra donde abundan las leyendas y éstas nos evocan seres mágicos, sin duda, esa tierra es el Sobrarbe. Hasta el origen del condado está envuelto en leyenda. En el escudo del Sobrarbe, que se incorpora en uno de los cuarteles del de Aragón, aparece una cruz roja sobre una encina. Cuando las tropas cristianas al mando de García Jiménez, conde del Sobrarbe, iban a luchar contra los sarracenos cerca de Aínsa, se apareció esta cruz sobre una carrasca, lo que se entendió como un signo de victoria, y así fue.

El pueblo de Tella tenía fama brujeril, hecho que han sabido aprovechar muy bien para instalar un museo con esta temática y otras similares. Hasta en la población existió una danza denominada “de las brujas” y el dolmen de Tella era lugar de aquelarres.


La toponimia sobre brujas es abundante. La Peña de la Bruja de Plan era el lugar donde debían acudir las mujeres que quisieran convertirse en brujas.
Foto: C. García

Si alguna mujer quería ser bruja debía acudir a Plan el día de Nochebuena, a las doce de la noche, al lugar denominado “Peña de la Bruja”. Tenía que llevar los ojos que habría arrancado a un gato negro, envueltos en un paño. Al oír las doce campanadas se tenía que colocar en el interior de un círculo, trazado en el suelo, y destapar los ojos.

Vamos ahora con seres benignos. En el ibón de “Basa Mora”, en el valle de Gistaín, habita una princesa mora, que la noche de San Juan emerge del lago y realiza encima de sus aguas una danza, rodeada de serpientes de colores y ataviada con vistosos vestidos. Después se sumerge de nuevo en las frías aguas. Dicen los lugareños que si alguien acude al lago y no ve nada es porque no tiene el corazón limpio.


Del gigante Silbán queda la cueva de su nombre y la leyenda de su amor por Marieta. Foto: J. A. Adell
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De los gigantes el más renombrado era Silbán de Tella. Habitaba en una escondida cueva que aún existente, y se dedicaba a robar ovejas. Era de gran estatura y rostro monstruoso. Pero como todos los gigantes tienen su corazón, Silbán acabó enamorándose de Marieta, una linda pastora.

La llevó a la cueva y allí le obligó a peinar y despiojar sus largos cabellos. A cambio, a la pastora no le faltaba de nada, pero ésta preparó su huida. Una noche, mientras Marieta peinaba a Silbán, éste quedó dormido en su regazo. Entonces, la pastora se apartó y dejó la cabeza del gigante apoyada en su delantal, encima de la piedra, y huyó por la ladera de la montaña.

Silbán, al despertarse y ver que la pastora no le quería y había escapado, henchido de dolor, se asomó a la puerta y comenzó a dar grandes voces:

“Marieta, Marieta,
torna a buscar la mandileta”.

Silbán entró en una profunda depresión, los pastores le envenenaron la leche y murió en la cueva. Marieta, que, en el fondo de su corazón, amaba a Silbán, volvió a la cueva y enterró al gigante.

Otro tema enigmático es el de las “lumbretas” que nos menciona el prestigioso investigador Manuel Benito en sus interesantes escritos. Son almas en pena que recorren los parajes próximos a Clamosa, en La Fueva. Dicen que portan unas luces misteriosas y que pasan por las aldeas y descampados de esta zona. Sin duda nos encontramos con un símil de la Santa Compaña o de la Hueste asturiana.

En los Pirineos, por encima del Monte Perdido, escondido entre las nubes, se menciona un castillo encantado que fue edificado por el mismísimo Atland. Su visión impresiona, con sus fuentes de agua, jardines y numerosos palacios y estancias, habitado por fieras de todas las especies.
Además de Atland otros personajes mitológicos pasaron por esta comarca: Hércules, Pyrene o Gerión, el monstruo de tres cabezas. El pico Aneto puede tener similitudes con Neitín o Neto, el dios de los ilergetes.

La historia de las “Tres Sorores” es mencionada por Ramón J. Sender. Narra la desgracia de tres hermanas por la terrible maldición de su padre. Tras la invasión de los pueblos bárbaros, en un pueblecito de la comarca, tres doncellas, huérfanas de madre, estaban preparadas para casarse con tres montañeses. Éstos y el padre de las doncellas fueron hechos prisioneros. Ellas se escondieron en el bosque y cuando regresaron al pueblo sólo encontraron desolación. Observaron que había un soldado visigodo herido y, con rapidez, se acercaron a él para curarlo. Este soldado, a cambio, les prometió liberar a su padre y a sus futuros maridos.

Pero el soldado, una vez restablecido de sus heridas, decidió engañar a las doncellas. Las llevó al campamento de los visigodos y les dijo que sus novios se habían casado con tres jóvenes visigodas, encontrándose en el campo de batalla. Al cabo de un tiempo fueron olvidando a los que iban a ser sus esposos y accedieron al matrimonio con el soldado y otros dos compañeros suyos, abnegando de su religión. Por la noche, el espectro del padre se apareció maldiciendo a sus hijas por haber renegado de su fe. Éstas huyeron y se construyeron tres chozas junto al Monte Perdido. Se produjo un espantoso terremoto acompañado de un vendaval y las tres jóvenes quedaron convertidas en tres montes conocidos como las Tres Sorores.

Las Tres Marías también fueron convertidas en montañas, tras conseguir escapar de la cueva donde las había hecho prisioneras el gigante Añisclo. Otra versión dice que eran tres hijas del rey moro de Zaragoza, Altabill, y que huyeron a las montañas. Uno de los alféreces del rey moro las persiguió, pero ellas quedaron cubiertas de nieve y convertidas en montes.

El mítico Roldán, lugarteniente de Carlomagno, tras su derrota en Roncesvalles, llegó hasta Ordesa y antes de morir lanzó su espada Durandal, originando un profundo tajo en la montaña conocido como la “Brecha de Roldán”. Así pudo ver su amada Francia antes de morir.

Y por la Ribagorza

El antiguo condado ribagorzano es una comarca propicia en ensoñaciones y leyendas. Por sus valles y montañas pululan brujas, espectros, diablos (y “diapllerons”) y hasta dispone de seres mágicos autóctonos: las “encantarias”. Incluso los picos montañosos poseen su leyenda; entre ellos, el más alto de Aragón y de la Cordillera Pirenaica, el Aneto, que podría corresponder a uno de los dioses de los ilergetes, el dios Neitín o Neto, divinidad identificada con Marte.
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Sobre diversas montañas del Pirineo se han tejido historias míticolegendarias. Los Montes Malditos, según creencia popular, reciben ese nombre por la maldición de un peregrino. Foto: R. Martí
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Los Montes Malditos también tienen su leyenda. Los pastores cuidaban sus rebaños en los verdes pastos de la zona. Al parecer no eran buenos, su corazón era duro, excepto un joven pastor de gran bondad.

Una noche tormentosa llegó un peregrino y llamó a las cabañas de los pastores pidiendo cobijo y comida. No le quisieron abrir y, además, le soltaron los perros. Solamente un humilde pastor le ofreció su cabaña para dormir y le dio leche para cenar.

A la mañana siguiente el peregrino indicó al pastor que reuniese su rebaño. Cuando llevaban un rato andando, levantó las manos al cielo y tembló toda la montaña. En breves instantes los prados quedaron convertidos en piedras y rocas, igual que el duro corazón de aquellos pastores.


Goya en sus pinturas negras refleja un mundo a medio camino entre la realidad y la ficción. En esta pintura representa a una bruja.

Las leyendas de brujas nos hablan del Turbón y de Cotiella, lugares en los que se reunían. Antes de iniciar su vuelo gritaban de forma desgarrada. Las reuniones del Turbón debieron ser de las más importantes, pues dicen los lugareños que a veces se veía a las brujas tirar de las nubes para provocar las tormentas. En Laspaúles 22 mujeres fueron acusadas y condenadas por brujería en 1593 y en el pueblo, bajo la dirección del activo párroco Domingo Subías, se ha construido un parque temático denominado “Brujas de Laspaúles”

Las princesas moras encantadas reciben en esta comarca el nombre de “encantarias”. En el pasado fueron seres humanos que en virtud de alguna maldición adquirieron ese estado. A veces están custodiadas por alguna serpiente o dragón.

Las “encantarias” recuperan su forma humana la noche de San Juan. Acuden a algún río o fuente a realizar la colada, después la extienden y, mientras se seca, inician sus juegos y danzas hasta casi el amanecer, momento en que recogen todo y vuelven a su escondrijo. Los seres humanos, en caso de encontrarse con las hadas, no deben perturbar sus danzas, el juego o el baño, aunque su reacción no siempre es la misma. Si entran en su mundo y participan en sus danzas, podrían terminar siendo sus esclavos. A pesar de ello, un arriero de casa Farré de Espés se las encontró la noche de San Juan junto a la ermita de las Aras. Estaban bailando, sus danzas embelesaban, la música sobrecogía. Una de ellas le invitó a bailar. Al finalizar el baile y antes de desaparecer todo aquel mundo de magia y embrujo de sus ojos la encantaría le reveló que era la reina de todas ellas.

Algunas encantarias eran famosas. La del castillo de Pegar, en Alins, tomaba la forma de una voluminosa serpiente. En Roca Menal, en el barranco de Denuy, se creía que en la cueva vivía una serpiente con cabellera, y por la noche se le podían ver los ojos. No olvidemos que el topónimo “fadas” se repite en varios lugares de la comarca.
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jueves, 2 de abril de 2009

Queimada y Conjuro en el 'XIII Congreso del Seminari d'Investigació Feminista' sobre el tema: "De brujas a sirenas: ¿Figuras del mal?"

Video: C. García
La preparación de la Queimada y el Conjuro fueron el colofón del 'XIII Congreso del Seminari d'Investigació Feminista' sobre el tema: "De brujas a sirenas: ¿Figuras del mal?", celebrado los días 25, 26 y 27 de marzo de 2009 en la Facultat de Ciències Humanes i Socials de la Universitat Jaume I de Castelló.
Durante la preparación de la "Queimada" se recordaba a los difuntos familiares y se intentaba espantar a los malos espíritus que podían acechar a la casa.
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domingo, 29 de marzo de 2009

III Encuentro Cinca Folk en Albalate de Cinca 2009

III Encuentro Cinca Flok
Albalate de Cinca
18 de abril de 2009
Música Tradicional Aragonesa

El 18 de abril, Albalate de Cinca acoge el "III Encuentro Cinca Folk", en un intento de deslocalizar la cultura, con las dificultades que esto supone para las localidades de la periferia.

La organización de "Cinca Folk" pretende que la cultura musical llegue a los más jóvenes a través de los padres.

"Cinca Folk" surgió con la intención de reivindicar la cultura, la música y la música tradicional aragonesa, y también por la defensa de las rondallas y lo grupos de música tradicional.

PROGRAMA (18 de abril de 2009):

10:30.- Recepción con torta y café.
11:00.- Juegos tradicionales a cargo de Pitos y Flautas.
11:30.- Pasacalles de dulzaineros, gaiteros y Gigantes de varias localidades.
12:30.- Actuación de la Rondalla San Jorge y su grupo de baile tradicional.
14:00.- Comida popular elaborada por cocineros de la localidad:
  • Judías blancas a la albalatina.
  • Longaniza, costilla y huevo con tomate.
  • Helado.
  • Café.
16:30.- Actuación del grupo Aragonia de Zaragoza. Seguidamente actuarán las Rondallas, Dulzaineros y Gaiteros de nuestras comarcas.
20:30.- Actuación del grupo invitado: La Ronda de Boltaña.
22:00.- Cena popular:
  • Ensalada L'Amistanza
  • Ternera guisada.
  • Tarta de manzana, horno artesano de Albalate.
24:00.- Actuación del grupo Trobada música de siempre para escuchar y bailar.
A continuación, FINAL de todos los DULZAINEROS Y GAITEROS.
Durante todo el día:
  • Exposición de dulzainas y gaitas, a cargo del luthier Antonio Martínez.
  • Explicaciones sobre la construcción y funcionamiento de los "gigantes", a cargo de sus portadores.
Todos los interesados en participar en el "III Encuentro Cinca Folk" pueden ampliar información e inscribirse, antes del 14 de abril, en:
  • 974 46 88 31 (Juan Albi)
  • 974 46 88 58 (Ayuntamiento)
  • 608 12 59 18 (Rondalla)
  • Correo: lamistanza@hotmail.com
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sábado, 21 de marzo de 2009

De brujas a sirenas. ¿Figuras del mal?

De brujas a sirenas:
¿Figuras del mal?
XIII CONGRESO DEL SEMINARI D'INVESTIGACIÓ FEMINISTA
25, 26 y 27 de marzo de 2009
Facultat de Ciències Humanes i Socials
Universitat Jaume I de Castelló
Ponencias:
  • Ponente: Javier García Sánchez, Escritor.
    Título: Bathory: la condesa sangrienta.
  • Ponente: Aurora Gonzalez Echevarría, Catedrática de Antropología de la Universidad Autónoma de Barcelona.
    Título: La mujer en las imágenes y en las acusadones de brujeria. Reflexiones metodológias.
  • Ponente: Sagrario García Vázquez, Licenciada en Filologías Clásica e Hispánica por la Universidad Complutense, Profesora de Bachillerato.
    Título: Afrodisias; heteras en fiesta, "malas mujeres" de dulces placeres.
  • Ponente: Mercedes Madrid, Doctora en Filología Clásica.
    Título: Medea: hechicera y madre asesina.
  • Ponente: Carmen Torreblanca, Doctora en Filología Francesa y Catedrática
    de Francés aplicado al canto (Escuela Superior de Canto de Madrid).
    Título: Las mujeres fatales en la opera.
  • Ponente: Ana Cristina Herreros, Escritora.
    Título: Las monstruas.
  • Ponente: Pilar Pedraza, Escritora. Universidad de Valencia.
    Título: Espectra: el regreso de la mujer muerta.
  • Ponentes: José Antonio Adell y Celedonio García. Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de Huesca. Profesor de Secundaria y Bachillerato.
    Título: Brujas y seres mágicos de Aragón
  • Proyeccion y cine-forum, a cargo de Manolo Dos.
    Título: Cine y mujeres malas.

    Moderan las sesiones: Begona García Pastor, Reyes Arcusa, Dora Sales y Juncal Caballero.
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Los vecinos de Villamayor disfrutaron con las aventuras de "Cucaracha", "Medioreja" y otros bandoleros aragoneses

La Asociación de Vecinos "El Campanal" y "Asociación Cultural Aljez" de Villamayor de Gállego organizaron diversos actos con motivo de la celebración de San Gregorio; uno de ellos fue la charla que impartimos sobre los "Bandoleros románticos de Aragón" en un concurrido Salón Cultural.

Un largo centenar de vecinos de Villamayor acudieron a la charla, en la que también estuvieron nuestros amigos Víctor Barón, gran conocedor del pasado genealógico de todos los apellidos de los Monegros, incluido el de Cucaracha, y Ángel Ruata, descendiente de Juan Ruata Casamayor, de Alcubierre, secuestrado por "Cucaracha". Después de una agradable tertulia con los vecinos y organizadores disfrutamos de un paseo nocturno por las calles de Villamayor.


Fotos: Celedonio García
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sábado, 7 de marzo de 2009

Los bandoleros románticos recorren los montes de Villamayor

Charla con proyección
Bandoleros Románticos Aragoneses
("Cucaracha", "Mediaoreja", "El Floro", "Chichón de Nueno, "El Greñicas", Esteban Cisneros y otros)
Villamayor de Gállego
Sábado 14 de marzo de 2009, a las 19,30 horas
Organiza: AA.VV. “El Campanal” y A.C. “Aljez”
Lugar: Salón Cultural
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El carnaval y las historias de pueblos en Berbegal

Con motivo de la celebración del "Carnaval del Somontano", el viernes 6 de marzo, a las 20 horas, en el Salón de Actos de la Casa de la Villa, impartimos una charla con proyección audiovisual sobre "El Carnaval en el Alto Aragón. Historias y anécdotas de nuestros pueblos".
El "Zumueco", muñeco del carnaval, permanece colgado en el balcón del Ayuntamiento hasta ser quemado al final de la fiesta.

jueves, 5 de marzo de 2009

Carnavales del Somontano (Berbegal 2009)


Programación
  • Sábado 14 y Domingo 15 de febrero
    10-13 h y 16-19 h: Taller de fabricación de máscaras.
    Lugar: Salón-Club Social de Berbegal.

  • Viernes 6 de marzo
    20 h: Charla con proyección audiovisual a cargo de José Antonio Adell y Celedonio García, "El Carnaval en el Alto Aragón. Historias y anécdotas de nuestros pueblos". Lugar: Salón de Actos de la Casa de la Villa.

  • Sabado 7 de marzo
    16 h: Carnaval infantil: Concentración en la Plaza Constitución. 16,30 h: Animación infantil y pasacalles 'A la pista' con el grupo 'Circo La Raspa' en el Salón-Club Social de Berbegal.
    18 h: Merienda y obsequio para todos los niños.
    19 h: Espectáculo 'Charanga de circo' con el grupo 'Circo La Raspa' en el Salón-Club Social de Berbegal.
    21,30 h: Carnaval adulto: Concentración de disfraces en la pista polideportiva. Cena popular en el Salón-Club Social de Berbegal. Al finalizar se quemará a Zamueco en la hoguera. 00,30 h. Baile con la orquesta 'La Mafia' y Concurso de Disfraces. Terminado el baile se hara entrega de los premios.

jueves, 26 de febrero de 2009

Celedonio García y José Antonio Adell repasan el carnaval altoaragonés

Publicado en Diario del Altoaragón, 25 de febrero de 2009
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José Antonio Adell y Celedonio García ayer, en Huesca. Foto: MIGUEL GARCÍA

Ayer ofrecieron una conferencia en Huesca
V.G.
HUESCA.- Los escritores y etnógrafos José Antonio Adell y Celedonio García abrieron ayer el programa de actos con el que la biblioteca oscense Ramón J. Sender celebra su sexto aniversario con una conferencia en la que repasaron y recorrieron los principales carnavales del Alto Aragón, ritos que mantienen vivas en muchas ocasiones "tradiciones ancestrales" y que cobran vida cada año a través de personajes "las trangas y las madamas en Bielsa, 'o sembradó' y 'o Toledo' en Ansó", citaron como ejemplo los ponentes, que destacaron la presencia de otros personajes característicos de esta fiesta como "el peiró o pelele, que suele ser el protagonista del carnaval, el que incita a la fiesta y a romper los roles establecidos", que es en esencia lo que promueve este rito pagano. Ambos autores trazaron un completo recorrido por la geografía altoaragonesa recordando, por ejemplo, "los ninots de Fraga, el personaje de 'o Pedro', que se ha recuperado en Panticosa" o el tío Sopes "en Albelda, que acaba en el lavadero el último día".

Junto a estos personajes también se recordaron coplas propias de la fiesta. "Jueves lardero, longaniza en el puchero" o "jueves lardero, pan, chorizo y huevo" son algunas de las rimas que aún se mantienen junto a otras quizás ya desaparecidas como "qué buen nombre tiene el santo de carnaval, que todos comemos y bebemos, y a ninguno hacemos mal".
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lunes, 9 de febrero de 2009

Charla de "Bandoleros románticos aragoneses" en Alcolea

Bandoleros románticos Aragoneses
("Cucaracha", "El Víbora", "El Herrero de Osso", "El Molinero de Belver", "El Cerrudo", "Chichón de Nueno" "Saleros", "El Floro" o "El Bondades", entre otros).
Charla con proyección
Alcolea de Cinca
Sábado 14 de febrero de 2009
Salón de Actos del Ayuntamiento (17 horas)
Organiza: Asociación de Jubilados
Colabora: Comarca del Cinca Medio

miércoles, 28 de enero de 2009

El ciclo festivo en el Alto Aragón

Especial -FITUR Alto Aragón, en el Diario del AltoAragón , 28 de enero de 2009
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Carrera pedestre tras la representación de la "Morisma" en Aínsa. C. GARCÍA

Por José Antonio ADELL y Celedonio GARCÍA

Las fiestas tradicionales también conforman el patrimonio inmaterial del Altaoaragón. En ellas se reviven tradiciones transmitidas de generación en generación que atraen a las gentes del lugar, a visitantes y a turistas. Constituyen un elemento importante de las señas de identidad de nuestros pueblos y ciudades. Repasamos a grandes rasgos algunas de esas celebraciones, siendo imposible referirnos a todas en este espacio, lo que ya hemos hecho en algunas de nuestras publicaciones.

Carnaval de Bielsa. J. A. ADELL

El Invierno

El invierno se inicia con las fiestas navideñas. Es tiempo de belenes, villancicos, rondas, aguinaldos y esperanza. Una de las tradiciones más comunes en muchos pueblos del Alto Aragón era la quema del “tronco de Navidad”, “tronca de Navidad” o “cabirón”. El jefe de la familia lo encendía, tras bendecirlo, rociándolo con un buen chorro de cazalla, que producía un fogonazo, y al grito de “¡cabirón, cabirón, caga turrón!” aparecían unas barras de turrón junto al fuego. Esta tronca permanecía encendida casi todas las navidades.

El primer día del año era costumbre en muchos lugares que los niños pasaran por las casas pidiendo el “cabo del año”. Por el Sobrarbe los ahijados pedían a sus padrinos el aguinaldo, lo que se denominaba “ir a buscar las lilas”.

La víspera de Reyes, además de despertar las ilusiones infantiles, surgían otras entre los jóvenes. En muchos pueblos jugaban a sacar “damas y caballeros”: en un puchero se introducían papeletas con los nombres de las mozas y de las viudas del pueblo y en otro los de los mozos viudos y tiones; después se sacaban las papeletas emparejándolos.

La semana de fuertes fríos la marcan los “santos barbudos o capotados” que llevan el frío en sus barbas y capas. San Victorián, santo de origen italiano, pasó gran parte de su vida en tierras del Sobrarbe. Es festejado en diversas poblaciones. En Abizanda aún continúan con la singular tradición de la predicción de las cosechas según el color de los langostos que aparecen sobre una sábana.

Las tentaciones y seres fabulosos que encuentra San Antón en el desierto, según la leyenda, da pie a que esta fiesta sea precursora del Carnaval (“Pasando San Antón, Carnestolendas son”). La víspera de la fiesta del Santo se encienden hogueras en casi todos los pueblos, junto a las cuales se reúnen los vecinos para consumir viandas y beber vinos y licores. Se le considera el patrón de los animales domésticos, que en esta fecha son bendecidos. En la Ribagorza se realizan las populares “pllegas” en beneficio de la cofradía del santo.

En diversos puntos del Altoaragón encontramos el poder de San Sebastián protegiendo a las gentes de devastadoras epidemias. Una buena parte de las poblaciones de la provincia lo festejan. Se levantaron muchos “pilarets” dedicados al santo donde se detuvo la peste. Tal es caso de Azanuy, Almunia de San Juan o Belver.

San Vicente es el copatrono de Huesca junto con San Lorenzo, ambos nacidos en Huesca. Por ello se organizan una serie de actos en honor del santo oscense, en lo que podríamos denominar fiestas de invierno de la ciudad. Hay que destacar la hoguera de la víspera, donde se reparten las patatas asadas, y la ronda. El día del patrón, además de los actos religiosos en la iglesia de San Vicente, hay diversas actividades festivas, culturales y deportivas.

En Albelda las fiestas tienen un acto central, como es la “Festa del Tosino” en que se recupera la tradicional mataría de forma masiva gracias a la iniciativa de la peña Lo Magré.

Una semana después de San Vicente llega San Valero, el santo obispo zaragozano. Fue desterrado a tierras del Altoaragón. Se le acogió bien en Daymus, por lo que en esa jornada las gentes de Velilla acuden a esta ermita. Desterrado en Enate, se encuentran sus restos en Estada que en un primer momento son llevados a Roda. Las tres poblaciones lo tendrán por patrón.

Los primeros días de febrero nos traen la Candelera, San Blas y Santa Águeda. La Candelera tiene feria en Barbastro e importante celebración en Salas Altas.

El santo obispo armenio Blas es universalmente conocido por ser el abogado de los males de garganta. En Agüero se organiza baile y los quintos reparten torta. Antaño estas fiestas duraban cuatro días. En Angüés es la fiesta pequeña y destacan los bailes y la comida de hermandad. En Robres son las fiestas patronales. En Villanueva de Sigena en este día se celebra la misa en la ermita del patrón. Antaño se subía hasta el lugar con carros y caballerías adornadas con campanillas. En Altorricón, en el año 1909 se creó la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos San Blas. La importancia de esta sociedad llegó a ser tan grande que su fiesta pasó a ser la fiesta de invierno de la población.


Las águedas de Binaced. J.A. ADELL
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Santa Águeda, Ágata o Gadea es la patrona de las mujeres. En Tardienta, Grañén y Castejón de Sos eligen alcaldesa. Las coplillas, denominadas también coplas o “cuplillas” las cantaban las mujeres a las seis o siete de la mañana; luego iban a tocar las campanas y en alguna ocasión gastaban bromas a los hombres que encontraban en su camino. Celebración importante en Binaced y en casi todas las poblaciones de la provincia. En Huerto juegan a “olleta” y en Grañén corren las roscas. En Ontiñena son sus fiestas de invierno.

El fin del ciclo invernal llega con el Carnaval. Es en el Sobrarbe donde encontramos los Carnavales más enraizados de la provincia, que no se dejaron de celebrar ni a pesar de las prohibiciones del franquismo. El más tradicional de todos es el de Bielsa, donde las “trangas” van a buscar acompañados de la música a las “madamas”. En el baile de la plaza aparecen numerosos personajes: “garretas”, “amontado”, “onso”... Las “trangas” persiguen a los niños, golpean el suelo, levantan las faldas a las mozas, etcétera. En la plaza se invita a torta y melocotón con vino.

Los Carnavales de Gistaín, Plan y San Juan de Plan se alternan, en la actualidad, en diferentes domingos para posibilitar mayor participación e incluso mayor aliciente para los visitantes. En el municipio de La Fueva se desarrolla desde el año 1984 el Carnaval itinerante. Todo se reduce a una jornada, en la que no se para ni un minuto.

En Campo pervive la fiesta. Se nombran seis mayordomos. Antes se tiznaba con el hollín de las chimeneas, pero en la actualidad sólo se emplea el azulete. Se ha recuperado el carnaval ansotano y el de Torla y los carnavales del Vero ahora se han convertido en los del Somontano. Entre los carnavales urbanos el de Huesca lleva un impresionante desfile, además de diversos actos lúdicos, gastronómicos y culturales.


Romería a la Virgen del Romeral en Binéfar. J.A. ADELL
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La Primavera

La Semana Santa altoaragonés destaca por los desfiles procesionales de las ciudades con sede obispal como Huesca, Jaca, Barbastro o Monzón. En los pueblos algunas rituales merecen destacarse: el Vía crucis de Abiego o de Adahuesca, el paso de los romanos en Belver, el paso de los niños pequeños por encima del Santo Sepulcro en Albalate, el descendimiento del Cristo articulado de Castejón de Monegros, el monumento de Semana Santa de Biscarrués, las procesiones de Almudévar, Ayerbe, Alcolea, Graus o Binéfar.


Viacrucis de Abiego. J.A. ADELL

El domingo de Pascua y el lunes en la zona oriental son días de romerías. Destacan las de El Pueyo de Barbastro, la Alegría en Monzón, San Quílez en Binéfar, San Bllascut en Campo o la Piedad en La Almunia de San Juan.

San Jorge es el patrón de Aragón. En Huesca se acude a la ermita del santo, rememorando la victoria de Pedro I en el año 1096, quien mandó levantar dicha ermita. En Fraga se sucede en este día la entrañable celebración del “Día de la Faldeta”. En Palo se va a la Virgen de Bruis.

Algunas poblaciones reviven el ancestral culto a la naturaleza de esta estación con enramadas o con la plantación del mayo. En Camporrells se sigue plantando la última noche del mes de abril. En Berbegal para sus fiestas de San Gregorio y en otras poblaciones para las fiestas de los quintos.

Los oscenses acuden el primero de mayo a Nuestra Señora de Salas y de la Huerta junto con los de Tierz y Quicena y a Loreto con los siete lugares, el primer domingo. Los doce pueblos que formaban parte de la Abadía de Montearagón acuden al santuario de la Virgen del Viñedo, situado en el término de Castilsabás, el primero de mayo.

El segundo domingo, el santuario de la Virgen de Dulcis se llena con las gentes de Buera, Huerto de Vero, Colungo, Asqué, Alquézar, Radiquero y algunos de los antiguos pobladores de San Pelegrín. Los de Robres van el último domingo de mayo a la Virgen de Magallón en Leciñena con espectacular dance.

El domingo de la Santísima Trinidad, tienen lugar otras importantes romerías: el voto de Layés en Nuestra Señora del Solano, Nuestra Señora de Ríos y Yebra, donde acuden los romeros del campo de Jaca

Otra de las muchas romerías de esta época es la de la Virgen de la Cueva (se celebra un domingo de la segunda quincena de mayo o de la primera de junio); allí acuden las localidades integrantes del Voto a la Virgen: Ara, Barós, Jaca, Ulle y las ventas y pardinas del entorno a Oroel. Un domingo de la primera quincena medio centenar de pueblos participan en la romería a San Juan de la Peña, de los doscientos treinta y ocho que, según la historia, hicieron el voto a San Indalecio.

La tradición viene del año 1187, cuando estos pueblos rindieron pleitesía a San Indalecio comprometiéndose, en el monasterio, a que todos los años mandarían una persona de cada casa de todas las villas, con las cruces y los clérigos, para que concediese agua a los campos.

A la Virgen de Baños en el municipio de Graus, a Santa María de la Nuez en la denominada “Tierra Bucho” y a Santa Elena van el domingo de Pascua de Pentecostés.

A los santos llovedores se les festeja en varios lugares implorando el agua en un momento tan necesario para las cosechas: San Marcos (25 de abril), San Pedro de Verona (29 de abril), San Gregorio (9 de mayo), San Isidro (15 de mayo). A finales de mayo, Santa Quiteria y Santa Waldesca también son veneradas en diversos lugares.

El primer viernes de mayo se conmemora en Jaca el triunfo del conde Aznar sobre los sarracenos con ayuda de las mujeres, que se disfrazaron con ropas militares para engañar a los moros. Se celebran por el voto de la ciudad al vencer al rey moro de Zaragoza en el año 812. El cortejo histórico con escuadra de labradores y artesanos, la cabalgata de los mozos de la bandera, la romería a la Virgen de la Victoria y el regreso con simulacro de las cuatro cabezas de los moros vencidos son los actos más destacables.

El Corpus Christi es otra fiesta religiosa en que el elemento vegetal aparece en alfombras y altares colocados en el recorrido de la procesión. Destaca la celebración de Tamarite.

El día ocho de junio se recita en las fiestas de Benabarre la pastorada, diálogo entre el mayoral y el rabadán, que consiste en unas alabanzas en verso al santo y una crítica humorística de lo sucedido durante el año en la localidad.

San Ramón del Monte en Barbastro es celebrado con hogueras y actos religiosos y el inicio del verano vendrá con la noche de San Juan en que todo adquiere un carácter mágico y misterioso. En muchos pueblos las gentes acuden a sanjuanarse, se organizan hogueras y en San Juan de Plan se enciende una zoca en el monte para bajar cada uno corriendo con su falla hasta el pueblo donde se organiza un animado baile. Es fiesta de la falleta. La ermita de Cillas se convierte en esa noche en centro espiritual y festivo de la Hoya.

Baile “d´els tochets” de Camporrells. MARÍA J. LAMORA

El Verano

En la actualidad el estío es la estación festiva por excelencia. Antaño era una época de mucho trabajo con las tareas de la recolección en el llano o la recogida de la hierba en la montaña y poco tiempo para el ocio.
Con la mecanización en la agricultura y el desarrollo del turismo muchas celebraciones festivas se han pasado al verano. De todas ellas podemos resaltar las de Capella, en honor al Santo Cristo, por su “pastorada”.
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Gaiteros y danzantes de Graus
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También han surgido otras nuevas, como la fiesta de la Hermandad de Sallent de Gállego, el primero de julio; el Festival Folklórico de los Pirineos de Jaca (primera semana de agosto en los años impares); las Fiestas de Verano en Azanuy, Liesa, Mediano, Samitier y Torrelisa, el primer domingo de agosto. Y el último domingo en Ginast, La Puebla de Castro y Pueyo de Santa Cruz; también la Festa d'Estiu en Benabarre, de la Convivencia en Boltaña con su tradicional “palotiau”, y la fiesta de Exaltación del Traje Típico Ansotano.
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Pastorada y carricoches de Benabarre. J.A. ADELL
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. Tras la celebración de San Juan llega Santa Orosia (día 25), con celebraciones en Jaca y Yebra de Basa, ricas en folklore. Y, a final de mes, la fiesta de San Pedro, patrón de pequeñas poblaciones y de los barrios de Fraga y Huesca. En Gistaín celebran la “Fiesta del Requesón”. Antaño, los trasnochadores de Huesca disfrutaban de la “Sampedrada” en Cillas.

Baile "d'els tochets" en Camporrells. J.A. ADELL

El mes de junio concluye con San Marcial, patrón de Benasque, donde podemos admirar el “ball d´els omes” y el “ball de les dones”.
En la primera quincena de julio no hay celebraciones festivas destacadas; sólo San Cristóbal, patrón de los automovilistas y venerado en Fago, y San Exuperio, patrón de Puértolas. En la segunda quincena abundan las festividades: la Virgen del Carmen, Santa Marina, Santa Margarita (en Osso y Albalatillo), Santa María Magdalena, y culmina con Santiago y Santa Ana, finalizadas las tareas de la siega y la trilla.

Para Santiago se organizan fiestas en muchos lugares y también algunas romerías (Agüero y Sariñena). Las fiestas más populosas son las de Sabiñánigo y Grañén.
. .Danzantes de Castejón de Monegros. C. GARCÍA

El día siguiente, festividad de Santa Ana, se visten de fiestas poblaciones como Castejón de Monegros, con sus típicos danzantes; Alcubierre, Salillas o Valfonda de Santa Ana. Tampoco faltan las romerías.

A final de mes las celebran en Camporrells (con “ball del´s tochets”) y Torrelarribera en honor a los Santos Abdón y Senén.

Agosto es el mes de festivo por excelencia. Desde el primero de mes, festividad de San Félix y San Pedro, hasta San Ramón Nonato (día 31), se celebran fiestas prácticamente todos los días del mes. Si cogemos el santoral, citando alguno de los pueblos más numerosos o más destacables por sus tradiciones, seguimos con San Esteban, Santo Domingo y San Plácido (Huerto con romería), la Virgen de las Nieves (Aragüés del Puerto con “paloteau”), San Salvador y los Santos Justo y Pastor (en Pallaruelo con dance), San Lorenzo (patrón de la capital, Barbuñales, Estadilla, Yebra de Basa o San Lorenzo del Flumen, entre otras poblaciones), San Hipólito (Alquézar), la Asunción y San Roque (por todo el Alto Aragón, con “palotiaus” en Bailo, Jasa, romería a Santa Elena desde Biescas, baile del “chinchecle” o el popular “villano” en Bielsa, o animados festejos en Belver, Zaidín, Ballobar, Pomar, Panticosa, Agüero, Albelda o Esplús, por citar algunas); San Mamés, San Joaquín (Gistaín), San Bartolomé (Alcalá de Gurrea, Altorricón, Bolea, Senés de Alcubierre, Tierrantona y Torres de Alcanadre), San Ginés (Lupiñén, Sandiniés y Sesué), San José de Calasanz (Peralta de la Sal), santas Nunilo y Alodia (Adahuesca), San Esteban, Santa Mónica, San Agustín (Almuniente), Degollación de San Juan (Ballobar) y San Ramón Nonato (Monflorite, Plasencia del Monte o Salas Bajas).
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Aínsa. C. GARCÍA
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.Entre todas, destacan las fiestas de Huesca en honor del mártir oscense Lorenzo, declaradas de interés turístico nacional. Las calles de la capital se llenan de colorido y los danzantes siguen emocionando a propios y extraños.

Alcampell. J.A. ADELL.
San Gil y San Antolín (patrón de Sariñena con su tradicional dance) abren el mes festivo de septiembre. Continúa San Julián y dos fechas importantes: la Natividad de la Virgen y el Santo Cristo, sin olvidar San Leticia (patrona de Ayerbe), San Nicolás de Tolentino o San Julián de Basa. La primera de estas celebraciones se festeja en muchos lugares; sobresalen las fiestas de Barbastro, Tamarite, Almudévar o Gurrea de Gállego (estas dos últimas con sus típicos dances). Este día también se venera a San Adrián, y a la Santa Reliquia en Ontiñena.

Gaiteros de Caserras

.El Santo Cristo y San Vicente Ferrer se veneran en las fiestas de Graus, declaradas de interés turístico nacional. También son las de Aínsa, con representación bianual de la Morisma, las de Binéfar, Sallent de Gállego o Alcolea de Cinca.

San Cipriano se venera en Calasanz; Pedro Arbués en Lalueza y Panzano, y el 20 de septiembre, festividad de San Caprasio, patrón de Santa Cruz de la Serós, y la llegada del otoño concluye este ciclo, aunque para nuestros antepasados el final del ciclo agrario y el reinicio de uno nuevo se producía con la “sanmiguelada” o “sanmiquelada” (29 de septiembre). .

Danzantes de Lanaja. C. GARCIA

El Otoño

El otoño es como el atardecer de la vida. Lo iniciamos en San Mateo y aún, durante unas semanas hasta la Virgen del Pilar, nos encontramos con fiestas que podrían encuadrarse dentro del ciclo estival.
San Mateo es patrón de Ansó, Labata, Laspuña, Lanaja y Monzón. En Lanaja hay dance y se disputa la carrera hombre contra caballo. Monzón celebra unas fiestas populosas; antaño también había importantes ferias de ganados.

Hasta final de septiembre se celebran fiestas en honor a San Lino (Valsalada), Nuestra Señora de la Merced (Montesusín), las Santas Reliquias (Morillo de Liena), San Orencio (Santorens), San Cosme y San Damián (Ilche, Antillón y Larrés) y San Miguel, fecha en la que los jornaleros finalizaban el contrato con sus amos o lo renovaban por un año más; era la “sanmiguelada”.

San Miguel fue erigido patrón de las localidades donde convivían cristianos, moriscos y judíos. Se venera en unas cuarenta poblaciones altoaragonesas. Entre ellas destacan las fiestas de Albalate de Cinca, Montmesa o Valfarta.

Octubre es, posiblemente, el más triste y pobre en costumbres de todo el año. En el mundo rural, tras la “sanmiguelada”, este mes se convertía en el primero del año.

El inicio festivo del mes lo marcan las festividades del Ángel Custodio y la Virgen del Rosario. Ambas se veneran en Sena, con el canto de las coplillas y el dance. La Virgen del Rosario también es patrona de Angués, Broto (con paloteado) y Novales, entre otras poblaciones, y organizaban festejos numerosas cofradías.

A las fiestas que preceden a Santa Teresa (patrona de Curbe y Pueyo de Fañanás) se las denomina de los “Santos pares”, por corresponder estos días con las festividades: Santo Ángel Custodio (día 2), San Francisco de Asís (día 4), patrón de Sangarrén; San Bruno (día 6), venerado en La Cartuja de Monegros, y San Demetrio (día 8), en Loarre.

. Danzantes de Broto. C. GARCÍA
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El 12 de octubre es una fecha emblemática en el calendario hispano; se conmemora la Fiesta de la Hispanidad. Es patrona de la capital aragonesa, Zaragoza, e igualmente considerada patrona de todo Aragón. Se venera por todo el Alto Aragón, especialmente en Fraga, Belver de Cinca, Pomar de Cinca, Colunga, Castejón de Sos (con el popular baile de los pañuelos), Frula o Torla (tradicional danza del rapatán).

Noviembre es de transición del tiempo otoñal a los rigores invernales. Tras el “veranillo de San Martín”, el frío hace su aparición con toda su crudeza.

Se inicia el ciclo de los difuntos, con tres festividades fundamentales: Todos los Santos, Día de los Difuntos y San Martín, antaño muy venerado; actualmente destacan las del barrio oscense y las fiestas pequeñas de Albalate de Cinca.

El resto de festividades del mes (San Gaudioso, San Nicóstrato, San Acisclo, San Román, Santa Cecilia, Santa Catalina, San Saturnino o San Sadurní y San Andrés) se celebran menos en la actualidad.

Diciembre era el mes de los niños con la fiesta de San Nicolás y de Santa Lucía. El día 4 es la festividad de la virgen y mártir Santa Bárbara. En Monzón se recuerda el “bautizo del alcalde”. La Purísima se venera en Apiés con dance. Luego llega Santa Leocadia, Santa Eulalia (Berdún, Borau…); Santa Lucía, venerada en varios lugares y ermitas; San Úrbez, “el sol de las montañas”, con ermita en Nocito, y la Virgen de la Esperanza (segunda patrona de Siétamo) y Virgen de la O (patrona de Sopeira).
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sábado, 24 de enero de 2009

El bandido “Cucaracha” en las memorias de José Millán Astray


En junio de 1918 el diario madrileño El Imparcial publicaba en sus páginas un fragmento “De las Memorias de Millán Astray”, Visión de sangre, en el que se recordaba al famoso bandolero que anduvo por los Monegros entre 1870 y 1875.

José Millán Astray, padre del que cuatro años después fundaría la Legión, fue director de la cárcel de La Coruña, abogado de profesión, con aficiones literarias y en aquel momento colaborador de prensa.

Antigua cárcel de A Coruña
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Según se decía en el preámbulo del artículo de El Imparcial, los destinos que había desempeñado en la alta Policía y el cuerpo de Prisiones, las numerosas relaciones de que entre todas las clases sociales disfrutaba y su extraordinaria retentiva, hacían de Millán Astray un archivo viviente de cosas, personas y sucesos con los que había convivido largamente.

Este ambiente, en el que crecería su hijo, daba a sus “Memorias” singular atractivo y excepcional autoridad. Para demostrarlo con el ejemplo reproducían una de las narraciones anecdóticas más emocionantes. Nos introduce en el ambiente de Mariano Gavín, apodado “Cucaracha”, natural de Alcubierre:

Alcubierre (Foto: C. García)
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“Los montes de Alcubierre, en las provincias e Huesca y Zaragoza, fueron muchos años la guarida de la cuadrilla de bandidos capitaneada por el célebre «Cucaracha».

Los habitantes de aquella región, en especial los de Sariñena, vivían en continua congoja; los pudientes pactaron con el malhechor el precio de su benevolencia y pagaban religiosamente una contribución como garantía para no ser molestados por los feroces secuaces del ladrón montañés.

Protegido por los poderosos, que le temían; tolerado por los más humildes, a quienes trataba con afecto; bien recibido por los venteros, a los que pagaba con esplendidez, imperaba tranquilamente en su feudo, y la Guardia civil no podía darle caza porque brotaban confidentes que comunicaban a «Cucaracha», con precisión, las maniobras de la benemérita.

Sariñena (Foto: C. García)

Al fin fue sorprendido un día, cogido in fraganti, haciendo armas contra los guardias; sucumbió en la lucha, terminando el vergonzoso imperio de un bandido que llegó a adquirir triste celebridad en toda la tierra aragonesa.

Varios de sus compañeros fueron condenados a presidio, y uno de los principales, por bravo y astuto, ingresó en el de…

Cuando llevaba dos años de condena fui destinado a mandar aquel penal, y al punto me contaron la historia de Ramón, encargado de la enfermería y modelo de confinados.

Aprendió el antiguo bandolero a leer y escribir, solicitó una plaza de enfermero, dióse una buena maña para cuidar a los enfermos, a quienes trataba con dulzura y cariño, que al vacar la del jefe de la sala se le confirió tan apetecido cargo, y satisfechos estaban todos de la acertada elección.

. Jamás hacía alusión alguna a la pasada vida; casi todos los reclusos recuerdan los hechos, origen de sus condenas; unos, con cínica desenvoltura; otros, lamentando su desgracia; Ramón no hablaba nunca de sus pasado, y si algún atrevido osaba recordárselo, callaba, y ante un insistente preguntar, se retiraba con prudencia, pues no daba nunca motivo para la más ligera corrección.

A los pocos meses de desempeñar la dirección del presidio sentí una mañana molestia en la garganta; a la caída de la tarde me visitó el médico, diagnosticando mi enfermedad de angina catarral aguda.

Experimentaba una incomodidad enorme, que aumentaba por momentos, y el doctor consideró necesaria la aplicación inmediata de sanguijuelas, para rebajar la inflamación que me sofocaba, congestionándome.

No pudo acudir un practicante de la capital, y ordené subiese Ramón a desempeñar sus funciones; mi pabellón estaba dentro de rastrillos y no hacía falta alguna de utilizar sus servicios.

Penetró minutos después en mi alcoba emocionado, vacilante; traía en las manos una jofaina y un frasco con los repugnantes anélidos.

Antigua cárcel de A Coruña

En tanto que preparaba todo lo necesario para practicar la operación, yo examinaba detenidamente a aquel hombre.

Era de pequeña estatura, moreno, enjuto, frente deprimida, pelo cortado con precisión reglamentaria; mandíbula inferior muy saliente, pabellones de las orejas muy caídos, manos largas y brazos muy desproporcionados. Era muy difícil apreciar el color de sus ojos, jamás miraba de frente, bajaba la vista ante la de los demás.

Se expresaba con dificultad, temeroso de pronunciar alguna palabra inconveniente; cuando se le daba alguna orden, no contestaba nunca, la cumplía en el acto, si era urgente, con la posible prontitud; si daba tiempo lo mandaba, pero siempre bien.

Al fin, Ramón terminó su faena preparatoria y quedó callado.

-¿Podemos empezar? -le pregunté.

-Cuando disponga -respondió; y comenzó la ingrata tarea.

Con más o menos rapidez todos los bichos hicieron presa, y en tanto se ponían repletos se me ocurrió preguntar a aquel hombre tan extraño algún detalle de su vida.

Causóle mala impresión mi requerimiento, y yo le dije que si le molestaba mi curiosidad, diese por no manifestado mi deseo.

Creyó, acaso, que yo podría incomodarme, y, después de pasar repetidas veces la mano por su frente, dijo así:

-No sé, señor, lo que usted quiere saber; pero lo presumo por lo que todos me preguntan. Las gentes cuentan una porción de cosas de mis antiguos compañeros, que casi todas son mentiras; demasiado sé que no hacíamos bien con apropiarnos de lo que no era nuestro, pero nunca sacrificamos a un pobre, nunca derramamos sangre…, sino en casos muy necesarios.

Casi salimos a la sierra por necesidad; unos, para evitar la miseria; otros, como yo, para huir de la justicia.

Tuve una cuestión en mi pueblo; un hombre me buscaba siempre riña, y sucedió lo que era inevitable, le maté; después… huí y más tarde me uní a la partida de «Cucaracha».

No había robado nunca, no tenía historia; un tabernero, que me prestaba asilo a veces, gran amigo de aquel, me aconsejó, como única salvación, me incorporase a la partida; convencido yo de la necesidad de hacerlo, una noche me presenté y desde entonces seguí su suerte.

Sierra de Alcubierre desde la denominada "Mata de Cucaracha". Al fondo se encuentra el santuario de la Virgen de Magallón (Foto: C. García)
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Contaba «Cucaracha» con recursos; muchos propietarios le proporcionaban cantidades; pero no siempre se podían recoger porque la Guardia civil no nos dejaba vivir. Entonces era preciso… robar, nunca a los pobres, repito; si las personas eran juiciosas, no se las hacía nada; si se oponían, si querían pelear, no había más remedio que aceptar la lucha, y entonces…

Ramón calló; la conversación no le impedía atender su trabajo y con solícito cuidado limpiaba mi cuello, separando alguna de las sanguijuelas que, harta de sangre se había desprendido.

Su voz se había animado; su palabra era fácil; su cabeza estaba más erguida, y yo, al ver aquella transfiguración, excitado por insana curiosidad, le rogué que siguiese.

-Recuerdo -dijo- la primera vez que me vi precisado… a hacer daño. Sabíamos que un tratante de granos regresaba a su pueblo, procedente de Huesca, que debía haber cobrado unos 12.000 reales y los traía encima. Yo fui encargado con otro, un muchacho de veinte años, para esperarle.

Escondidos tras unas matas aguardamos unas dos horas; muy poca gente cruzó el camino; cuando ya estábamos desesperanzados, sentimos pisadas de una caballería y dobló un recodo el tratante, que montaba un buen caballo y traía colocada en la delantera de la montura una escopeta.

Corral de La Nica (Nicasia) en las proximidades de Lanaja. En este lugar la Guardia civil mató a "Cucaracha" y a otros cuatro compañeros (Foto: C. García)
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Estaría a cinco metros de nosotros, cuando di un salto y, colocándome en medio del camino, le encañoné con mi retaco.

Era muy bravo aquel hombre; paró en firme el caballo, echó mano al arma, y al oír mi voz que le dijo: «Ríndete o te mato», la amartillo…; pero yo no le dejé concluir la operación, disparé, «dio la vuelta del conejo» y cayó al suelo, despedido por el caballo, que al verse libre, emprendía veloz carrera.

Era preciso despachar; la noche se echaba encima, podía venir gente, los guardias acaso.

Lleguéme al que ya era cadáver, ¡bien muerto estaba!, le había metido una bala en el corazón; ¡de algo me había de valer haber sido cazador!

El chaval me auxilió; buscamos en el bolsillo del chaquetón: nada; pero entre la faja había un bolso verde lleno de monedas de cinco duros, que se veía relucir entre las mallas de seda.

Corral de La Nica, próximo a Peñalbeta, en el termino de Lanaja (Foto: C. García)

Cogimos el cadáver, lo escondimos en el sitio que nos había servido para ocultarnos y allí lo encontró a los tres días un pastor.

Ramón, olvidado ya de sus cortedades, accionaba con vigor, acompañando su relato con movimientos que semejaba la acción de lo que refería; su voz era llena, sus ojos despedían rayos, las manos las tenía teñidas con mi sangre; se había transfigurado.

Yo estaba verdaderamente horrorizado; sus ojos me asustaban; no sé si en aquel momento me tomaba el antiguo bandido por el tratante de Huesca; pero sí sé que, al refrescar su memoria, se había olvidado del director de la prisión.

Imagen tomada desde la sierra de Alcubierre (Foto: C. García)
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Fijóse de repente en mi cuello, vio que la última sanguijuela se había desprendido, dirigió sus manos cubiertas de sangre a mi garganta, y al ver la acción creí que me iba a estrangular; sugestionado, sin poder impedirlo, me incorporé de repente, dirigí la mano a la mesa de noche, en cuyo cajón tenía un revólver… En aquel instante presentóse el médico del penal en la puerta de la alcoba; el penado se cuadró ante su jefe inmediato; tembloroso, aturdido, terminó su faena.

Nunca pude saber la continuación de la historia; no quise preguntarle más; cuando me veía, clavaba los ojos en el suelo, ocultaba las manos tras la espalda; si en la enfermería se practicaba una operación en que rojo líquido corría, Ramón no asistía jamás; si en las riñas, tan frecuentes entonces en los presidios, resultaba algún herido o muerto. Huía; al ver sangre se sentía bandido y los esfuerzos supremos de su voluntad no podían dominar el fatal impulso de su ser”.

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