sábado, 14 de enero de 2012

San Antonio Abad (17 de enero)

Ermita de San Antón, en Zaidín (Foto: C. García)
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EL CICLO FESTIVO ANUAL EN EL ALTO ARAGÓN
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Por José Antonio ADELL CASTÁN y Celedonio GARCÍA RODRÍGUEZ

Estamos de lleno en la “semana de los barbudos”, denominación que se da a los días centrales del mes de enero. Suelen ser los más fríos de todo el año. Se celebran las festividades de San Pablo Ermitaño (día 15), San Antón (día 17) y el oscense San Vicente (día 22). Se decía que estos santos traían el frío en sus largas barbas. También se les denomina santos capotudos.

Las tentaciones y seres fabulosos que encuentra San Antón en el desierto, según la leyenda, da pie a que esta fiesta sea precursora del Carnaval ("Pasando San Antón, Carnestolendas son"; en Lanaja añaden: "(...) la niebla a un rincón y los huevos al trompón), con representaciones teatrales en algunos lugares (Maestrazgo turolense y Els Ports de Morella).
En casi todos los pueblos se encienden hogueras la víspera de la fiesta del Santo, junto a las cuales se reúnen los vecinos para consumir viandas y beber vinos y licores. Antaño se comían patatas asadas, al mismo tiempo que se cantaba la vieja y conocida copla:
"San Antón es un francés,
que de Francia a España vino,
y lo que tiene a sus pies
San Antón es...".
Se representa al Santo acompañado de un tocino, por haber curado milagrosamente a uno de estos animales. Aún en Fraga se rifa el "tocinet de San Antón".
Se le considera el patrón de los animales domésticos, que en esta fecha son bendecidos, y hasta en el caso de las caballerías con rituales específicos como el de "las tres vueltas". Es también el patrón de los arrieros, que trabajan con mulas y caballos.
En Lanaja el cura bendecía las caballerías, puestas en "ringlos" en la "placetica de la iglesia o abajo en la calle. También se llevaba cebada o lo mejor que había en las casas"; según se dice:
"Día 17, San Antón,
la niebla en un rincón
y cada liebre con su liebrón,
y llegando a enero
la liebre al reguero" (1).
A principios de siglo, el gremio de faquines y descargadores organizaban diversos festejos para celebrar la festividad de su patrón. En Zaragoza, la víspera se aprovechaba para quemar todos los trastos viejos en la vía pública.
Había poblaciones en las que un acaudalado propietario celebraba su fiesta onomástica, como sucedía en Erés (Antonio Polo), costeando la misa. En Quicena también la familia Pardo pagaba la fiesta desde tiempo inmemorial.
La "pllega" de la Ribagorza
En diversas poblaciones de esta comarca existe la tradición de recoger comida por las casas en la mañana de esta jornada. Por la tarde es subastada y los beneficios sirven para sufragar las necesidades de la parroquia. En algunos lugares de Cataluña también existe esta subasta que se denomina de "los encantos de San Antón".
En Caladrones se recogen por la mañana varios lotes de alimento, que regalan los vecinos de la localidad. Se dejan en el altar del Santo, y después de la misa y del canto de los gozos se procede a la subasta de los alimentos, por lotes, en la plaza. Éstos se venden muy por encima de su valor real, especialmente las tartas. Una vez subastados todos los lotes, se va al local social, donde se come torta bendecida y se bebe vino. El dinero obtenido, que supera ampliamente las cien mil pesetas, se entrega a la parroquia.
En Benabarre el día de San Antón sólo se realiza la recolecta, la subasta se deja para el día de San Sebastián. En Tolva es la fiesta pequeña. Por la mañana se llevan las ofrendas a la plaza, que serán bendecidas y, tras la misa, subastadas. Antaño la casa Esparaber daba el "pan caritat".
En Graus la Cofradía del Santo subasta lo recogido en el Centro Deportivo y Recreativo Gradense. En Capella, la "pllega" no la organiza la parroquia, sino el propio Ayuntamiento.
En La Puebla de Castro, "Borbón", el sacristán, es el encargado de recoger viandas por todas las casas. Tras la misa se realiza la rifa de lo recogido, que sirve para los arreglos de la capilla del Santo. En Secastilla, la víspera, se enciende una hoguera y se asa longaniza y carne. En Ubiergo hay hogueras, celebración religiosa y reparto de tortas.
En Santaliestra y en San Quílez el alguacil recoge alimentos con tractor y remolque para subastarlos por la tarde. También en Perarrúa había subasta para el culto al Santo, que tiene capilla en la parroquial. En Pano era la fiesta mayor, con romería a la ermita del patrón, en el antiguo monasterio de San Juan Bautista.
En Campo, Antonio Longán recoge por todas las casas lo que quieran dar para el Santo, respondiendo siempre con "que el Santo te lo pague". Por la tarde se procede a la subasta por lotes y con el dinero obtenido se paga su culto, que dispone de una capilla en la calle de su nombre.
Eran las fiestas conjuntas de Llert y Esterún, en el valle de Bardají. La misa era en Llert y el baile en casa Marilloso o en casa Pedro de Esterún. En Chía es la fiesta pequeña también lo era en Liri, pero ahora no tiene celebración.
El Santo en tierras pirenaicas
En los pueblos de nuestra montaña se bendecían las mulas y caballerías en este día, pues eran especialmente importantes en su economía familiar.
En el actual despoblado de Paternoy, en el municipio de Bailo, lo tenían por patrón con tres días de fiestas. El volteo de campanas y el disparo de bombas en la plaza Mayor anunciaban el comienzo de las fiestas; por la noche salía la rondalla llevando algún afamado cantador (Cruz Labarta en 1934). El día del Patrón, tras la misa interpretada con banda, había procesión, y a continuación concierto y bailes. Al día siguiente se disputaba la carrera pedestre y el tiro de barra; por la tarde, como era costumbre, se mataban dos hermosos machos cabríos.
En los pueblos del valle de Echo la bendición de las caballerías era el acto central de la jornada. En Echo se soltaban en una era y allí el párroco efectuaba la bendición. En Siresa las bendecía en la fuente y se efectuaban carreras de burros. En Urdués la bendición era en la puerta de la iglesia y en Embún se repartía "pan caritat" a los asistentes.
Abena, Jarlata, Binué y Sasal acudían en esta jornada, que era el día de la Cofradía, en romería a la ermita de Santa Quiteria; era también la fiesta pequeña de Novés, todos ellos en el municipio de Jaca.
En esta época del año la cosecha recogida durante el verano ya se había consumido en su mitad y era época de matacía. Esta situación se reflejaba en los pueblos del Serrablo con el certero refrán:
"San Antón de enero,
mitad pajar y mitad granero,
y o cochín entero
en o saladero".
Era también época propicia para fiestas, pues la climatología no permitía realizar tareas en la montaña o en el campo. Así, San Antón es el patrón de Escuer Alto (despoblado), Escuer Bajo, Fablo (despoblado). Yéspola o Javierrelatre, todos ellos en el Serrablo.
En el Sobrarbe, Clamosa celebraba su fiesta pequeña, Fumanal y La Capana su fiesta mayor. En Margudgued, junto a Boltaña, continúa festejándose al Santo con hogueras y otros actos. Hay ermitas dedicadas a San Antón en Toledo de la Nata (sin culto) y en Samitier. Asimismo son las fiestas pequeñas de Paúles de Vero y Torrelisa.
En el Alto Sobrarbe los niños realizaban en este día las "esquilladas" con cencerros ("callaguar") a las afueras de la población o bien por las calles de la misma. En Bielsa es la fiesta de los mozos y los "goluchos" se introducen en las casas sin previo aviso.
Tradiciones en el llano
A pesar del frío propio de la época es la fiesta mayor de Castilsabás, Lascellas y Chalamera y lo era de los despoblados de Montarnedo y Alcaná.
En Castilsabas se mantienen las hogueras y los actos religiosos, pero ya no se cantan las coplillas por las calles:
"San Antonio Abad, el valiente,
con el enemigo mucho peleó;
le ponían por sendas y bosques
lazos abundantes, con mala intención".
En Lascellas, donde tiene ermita dedicada, desde hace diez años sólo hay celebración religiosa. En Chalamera la víspera hay hogueras por todas las calles y los festejos finalizan el día de San Sebastián.
Son las fiestas pequeñas de Castillazuelo, Cuarte, Olvena, Pueyo de Fañanás, Torrente de Cinca y Zaidín. En algunas de estas poblaciones se celebraba la fiesta principal, pero, posteriormente, se trasladó al verano.
En Torrente, la víspera, se enciende una monumental hoguera, que no se apaga en toda la fiesta. En ella se asan muchos kilos de carne, longaniza, sardinas..., y se beben muchos litros de vino de la cubeta allí instalada. El día del patrón hay misa, procesión y reparto de pan bendito.
San Antón en Zaidín (Foto: www.zaidin.org)
En Zaidín, la víspera, arde la hoguera en lo alto de la ermita, como aviso para que las restantes sean encendidas por todo el pueblo. El día del titular varias carrozas suben bellamente engalanadas a la ermita, acompañando a la procesión. Allí hay misa, canto de gozos, bendición y reparto de "pan caritat" y consumición de este, con buen vino, junto a la hoguera encendida la noche anterior. En esa mañana, antaño, se bailaba el "ball de les coques" en una plaza de la población, siendo posteriormente subastadas.
Son también las fiestas de invierno (tercera fiesta) de Castillonroy. La víspera se enciende una hoguera junto al pilaret del Santo. Los festejos suelen durar dos días.
Igualmente, los barrios o calles que llevan el nombre del Santo organizan sus hogueras y sus celebraciones. Así sucede en la calle San Antonio de Alcubierre o en la del mismo nombre de Tamarite. En esta población era costumbre que un joven montara una mula, poniéndose una corona y con una espada en la mano. Se le conocía con el nombre de "el rey de la espada". En ésta insertaba las tortas que recogía en las casas que tuvieran animales de "pie redondo", al son de la música que tocaban los acompañantes. Al final del recorrido todo el grupo que le había acompañado procedía a comérselas, con gran bullicio y algarabía.
En el barrio oscense de San Lorenzo tiene gran tradición esta festividad. En la plaza de Santa Clara se asan patatas y ofrecen vino a los asistentes. En ese mismo lugar se bendicen los animales y no falta el almuerzo a base de chorizo, longaniza, sardinas y vino para los vecinos del barrio.
Hay ermitas del Santo en otras poblaciones. En Alquézar se acude a la ermita, que está próxima a la población, donde hay reparto de torta y vino. Recientemente el Ayuntamiento de la localidad ha instituido los premios San Antón, entregados a aquellas personas que más se han esmerado en mejorar algún aspecto de la villa.
Diversas son las celebraciones de esta fecha, de tal forma que puede afirmarse que casi todas las poblaciones altoaragonesas tienen algún acto festivo en esta jornada. Algunas tradiciones se han perdido con la mecanización del campo y la desaparición de las caballerías.
En Albero Alto se bendecían las mulas y luego las llevaban a abrevar. En Albero Bajo se bendecía asimismo la cebada y se hacía dar vueltas a las caballerías alrededor de la iglesia, normalmente tres.
En Burceat es la fiesta de casa Blanco, ahora Casa Bielsa. En El Grado también había "pllega" y las caballerías pasaban por debajo de la imagen del Santo que se colocaba en la plaza. En Ilche las caballerías daban tres vueltas alrededor de la iglesia, debiendo rezar su dueño un Padrenuestro y un Avemaría en cada una de ellas.
Fornillos. Foto: C. García
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En Fornillos se acudía hasta la ermita de Santa Ana y también allí se daban las tres vueltas. En Permisán se engalanaban las mulas y había una auténtica expectación por ver quién acudía primero a la puerta de la iglesia. En Naval hay misa en la capilla del barrio de Cotón y subasta de patas de cerdo y otros alimentos recogidos por la población. En Salas Altas las caballerías daban varias vueltas alrededor de la iglesia pidiendo la protección del Santo.
Peñalba. Foto: C. García..En El Tormillo hay chocolatadas y comida. En Peñalba era una prohibición social y moral matar el tocino en ese día, pues se creía que se podía ofender al Santo. En Valfarta se realizaban carreras de mulas. En Selgua daban tres vueltas a una cruz ahora inexistente. En Monzón se reparte torta y vino tras la celebración religiosa. En Alcolea del Cinca existe la Cofradía de San Antonio Abad, que se encarga de la misa y comida de hermandad en esa jornada.
En Fraga la festividad del patrón de los animales, a comienzos de siglo, era la de carácter más popular. “Pasearon las calles doce briosas yuntas, con gusto y riqueza aparejadas, vistiendo los mozos el lujoso y clásico traje del país" (2). La Cofradía del Santo organiza la "rifa del tocino", actualmente, el Sábado de Carnaval.
En Barbastro era costumbre de tiempo inmemorial que los devotos de San Antón regalasen patas de cerdo para que fueran subastadas.
CITAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. Datos tomados del trabajo facilitado por Macario Andreu y realizado por la Asociación FAL (Os Fablans l'Aragonés en Lanaja) sobre costumbres de Lanaja, en fabla y en castellano: Goyosa añada mil nueuzientos uitantiun.
  2. El Noticiero, 30 de enero de 1909.
Publicado en “Cuadernos Altoaragoneses”, suplemento del Diario del Altoaragón, Domingo 17 de enero de 1993
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