sábado, 22 de agosto de 2009

Las carreras pedestres en el Bajo Martín (y 2)

Pedro Sierra, “el corredor de La Puebla”
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Artículo publicado en la revista Rujiar IX, Miscelánea del Centro de Estudios Bajo Martín, Centro de Estudios del Bajo Martín, Año 2008. págs. 210-228 ~ 2008 ~ISSN: 1696-0882

Celedonio García Rodríguez y José Antonio Adell Castán

Pedro Sierra, el corredor de La Puebla

A Pedro Sierra se le puede considerar el “rey de las carreras pedestres en Aragón”. Como otros destacados corredores se inició en las carreras que se celebraban en su pueblo natal, La Puebla de Híjar.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX se denominaban “corridas de peatones”, pero los vencedores recibían pollos y, a veces, pollos y metálico como premio. En las fiestas patronales de San Antonio Abad, San Fabián y San Sebastián, además de las carreras pedestres se organizaban otras de mujeres con cántaros llenos de agua en la cabeza y de burros aparejados al revés.

En los años veinte, los premios de la “corrida de peatones” de las fiestas septembrinas de la Natividad de la Virgen consistían en 15, 10 y 5 pesetas para los primeros clasificados. La prueba se disputaba por el siguiente recorrido: Subida del Vación, hasta el paso de la Dula y regreso. Curiosamente, tal como figura en el programa de 1925, se excluía la participación de corredores profesionales. La prohibición debió durar poco tiempo, como veremos en las carreras de los años treinta.

En las fiestas de agosto de 1926 en honor de San Roque y la Virgen de la Cama se encargó de la organización la incipiente “Agrupación Deportiva Celtiberia” y la prueba pasó a denominarse “carrera pedestre”. Los tres primeros clasificados fueron Antonio Salvador, Pascual Ferreros y Jesús Magallón.

La comisión de fiestas volvería a organizar la prueba en años posteriores con el tradicional apelativo de “corrida de peatones”. En 1930, para San roque y la Virgen e la Cama, vencería el local Antonio Salvador, seguido de Fernando Ornaque, de Jatiel, y tercero Antonio Villanueva, también de La Puebla. En septiembre de este mismo año vencería José Casorrán, de Albalate, seguido de los locales José y Andrés Royo. La Voz de Aragón publicaba una crónica de la prueba: “Siempre, no sé por qué, pero es el caso que este deporte llena un importante pasatiempo, y de tal manera se ejecutó que amenizado por la banda fue una de las notas salientes de la feria, y con tal motivo se otorgaron premios a los vencedores”. Los premios se mantenían como en la década anterior y así permanecerían hasta 1933.

El recorrido de la carrera de la feria de septiembre de1931 partía del puente del Vación, dando la vuelta por la plaza de la Estación y regresando por el Camino Negro. El periódico Heraldo de Aragón publicaba la siguiente crónica: “A la hora anunciada presentáronse los corredores Antonio Ezquerra Martín, Mariano Trullén, Luis Orcas, Mariano Sierra, José Procas Morer, Andrés Royo, Elías Navarro y Antonio Salvador, otorgándose los premios a Ezquerra, Trullén y Procas (José), que fueron los tres primeros en hacer el recorrido marcado”.

En la carrera de las mismas fiestas de1933, el recorrido fue más largo, puesto que se dieron tres vueltas al siguiente circuito: salida de la plaza de la estación, carretera de Albalate, camino Negro y carretera de la estación. Los premios también se elevaron a 25, 15 y 10 pesetas. Salieron ocho corredores y sólo cuatro llegaron a la meta; venció Rafael Lasmarías, de Albalate, seguido de Joaquín Pina y Juan Mirasol.
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Salida de la carrera pedestre de Urrea de Gaén de 2007. Foto: C. García
En el año 1934, se vuelve al mismo circuito de hacía 10 años y el ganador sería de nuevo Rafael Lasmarías, seguido de Santiago Galindo, de La Puebla, y Juan Aparicio, de Escatrón. Los tres premios se volvieron a incrementar en cinco pesetas.

En años posteriores siguieron organizando carreras pedestres, hasta la Guerra Civil. Después, la participación en estas carreras de Pedro Sierra supuso un revulsivo importante para recuperar la tradición.

Hemos comenzado esta cronología de carreras locales en 1925, justamente el mismo año que nació Pedro Sierra Gimeno. Era el 18 de noviembre y este niño sería, pasados algunos años, un joven conocido y querido en todo Aragón y también en el mundo del atletismo nacional.

La primera carrera de su vida fue en su pueblo, donde, por supuesto, ganó. En el año 1943 comenzó a correr por algunos pueblos de la comarca. Era aún joven, razón por la cual fue vencido por las grandes figuras del momento, pero ya se veían en él buenas maneras y una gran resistencia. En Calanda le ganó Gregorio Rojo, sacándole varias vueltas, pero sería la última vez que esto ocurriría. En 1944 ya ganó la “Copa de Navidad” de Zaragoza, competición federada de cross, con sólo 19 años.

Al volver de la mili comenzó a cosechar éxitos en cross, pista y, especialmente, en maratón, proclamándose campeón de España en las tres ocasiones que las disputó. En el primer maratón mejoró el registro nacional de la prueba, que ostentaba otro aragonés, Alejandro Pérez, “el Cartujano”, natural de La Cartuja Baja. En las otras dos ocasiones también mejoró su propio registro, que al mismo tiempo era el récord nacional. Participó con buenos puestos en el Cross de las Naciones y durante varios años fue internacional fijo en la selección española.
Abdelhak Sabhi y Raquel Llamas, vencedores de la carrera pedestre de La Puebla de Híjar en 2007, bailando la “jota de los pollos” al son de la música de los gaiteros. Foto: C. García

Un año organizó en su pueblo una gran prueba, a la que trajo a los mejores atletas nacionales del momento: Baldomá, Coll, Yebra, Losada, el asturiano Polo, que era campeón de España de 10.000 y Güengos, campeón nacional en 1.500. El público acudió en masa a presenciar la prueba. Hacía mucho calor y se dieron numerosas primas. José Fontanillas, de Alcaine, sacó una vuelta y Sierra fue a por él. Al final Sierra ganó, quedando segundo el de Alcaine. Miranda fue doblado 7 veces.

Pedro Sierra no fue bien tratado por la Federación, sufrió sanciones por participar en las carreras pedestres de los pueblos, acusado de profesionalismo. En su pueblo no se le ha reconocido como merecía hasta los últimos años de su vida, que se le dedicó el pabellón polideportivo y se puso su nombre a la tradicional carrera pedestre. En 1988 sus antiguos rivales y compañeros (Buenaventura Baldomá, Alberto Murillo y Tomás Ostáriz, entre otros) acudieron a una carrera-homenaje que se organizó en La Puebla. El 12 de septiembre de 2006, a la edad de 80 años, Pedro Sierra falleció.

Después de la retirada de Pedro Sierra de la práctica deportiva, la carrera pedestre de La Puebla se siguió celebrando. En los años setenta participaron atletas de renombre como Molins, Pro, Ferrando, Núñez, Adell...

Actualmente se denomina “Memorial Pedro Sierra”. Los vencedores de las ediciones que se han celebrado en las últimas décadas han sido: Fernando Díaz, Amado Hernández, Jesús Tello, Redouan Benarafa, Mustapha Elkouya-Ali, Abdelhaek Sabhi y Óscar Calero. en categoría femenina destacan Carmen Félix, Laura Rosell, Raquel Llamas y Pilar Román.

No queremos dejar de mencionar al alcañizano Ismael Zaforas, cura de La Puebla, que también participó en muchas carreras; además animó a un grupo de jóvenes para que acudieran a las carreras de la zona.

Homenaje a Manuel Blasco en Urrea de Gaén (2006). Foto: C. García
Manuel Blasco y las carreras de Urrea de Gaén

En Urrea de Gaén también ha existido siempre una gran afición a las carreras pedestres, motivo que justifica la existencia de destacados corredores, como Silvestre Blasco (probablemente fuera quien se conociera como el “tío Royo”) o Manuel Blasco.

Las carreras, aquí denominadas “corridas de pollos” se celebraban en el siglo XIX junto con los dances, soldadescas, gitanillas y otros festejos de las fiestas de San Roque. También se organizaban en las fiestas de la Virgen del Rosario.

Antaño se disputaban en la carretera, en dirección a Híjar, desde “el Cabezo” situado a la salida del pueblo, hasta la Cruz. Los premios eran pollos y algunas pesetas. Venían corredores de diferentes lugares: Blesa, Albalate…

En las carreras participaban corredores que acudían desde Blesa o Albalate. Eran amenizadas por los gaiteros. Habría que recordar a “El Salao”, de Urrea, o al gaitero de La Hoz de la Vieja.

A principios de siglo XX la distancia era de unos dos kilómetros. En el año 1911 el vencedor de la carrera de San Roque fue Victorián López, que se llevó el premio de 10 pesetas. El segundo, Antonio Blanqueador, y el tercero, Julián Pitarque se obtuvieron 6 y 4 pesetas, respectivamente.
Varios años después, en 1917, los premios se incrementaron a 15, 10 y 5 pesetas. A finales de esta década comenzó a destacar en todas las carreras de la comarca el corredor local Silvestre Blasco. En 1919 venció en su pueblo, por delante de Felipe Agorreta y de Mariano Gil.

En las fiestas de la Virgen del Rosario de 1928 vencieron Antonio Sariñena, Pascual Andrés y Eusebio Pérez.

En la carrera de San Roque de 1929 se impuso José Casorrán, de Albalate, por delante de Francisco Ornaque y de Liborio Alcaine. Al año los premios se incrementaron a 50, 30 y 20 pesetas para los tres primeros clasificados. La prueba se celebraba el día 15 a las cinco de la tarde, con un recorrido aproximado de 3 kilómetros. José Casorrán repitió triunfo, seguido de Miguel Salas, de Zaragoza, y Rafael Lasmarías, de Albalate.

Al año siguiente, en 1931, se produjeron unos incidentes con repercusiones en el ámbito local. F. Martín Pamplona, cronista de la localidad para Heraldo de Aragón, narraba lo sucedido: “Estando celebrándose durante las fiestas la carrera pedestre en la que ‘la autoridad prohíbe al público interrumpir a los corredores, bajo la multa correspondiente’, un joven forastero faltó a este mandato de la autoridad. Este hecho merece nuestras censuras y por lo tanto, creemos que se debió aplicar la multa que merecía; pero es el caso que las autoridades, con muy poco tacto, cogieron al individuo en cuestión y, allí mismo, lo entregaron a la Guardia Civil, quien lo detuvo. Como movidos por un resorte, toda la juventud urreana protestó enérgicamente por esta actitud, y en vista del cariz que tomaba el asunto, la Benemérita, con un acierto que le aplaudimos, libertó al susodicho muchacho. Un tanto excitados los ánimos bajó todo el público a la plaza y exteriorizó sus protestas al Ayuntamiento porque en el quiosco de la música habían puesto unos tapices que no eran precisamente los de los colores nacionales. Creemos sinceramente y lo hacemos observar, que en ello no hubo la menor intención política, pero el pueblo se entregó otra vez a sus diversiones.

Afortunadamente no ocurrió ningún accidente ni consecuencia grave, pues exceptuando la imposición de algunas multas y la dimisión del Ayuntamiento, por lo demás como si nada hubiese sucedido. Cuando escribimos estas líneas no sabemos si el gobernador habrá aceptado esta dimisión”.
Salida de la carrera pedestre de Urrea de Gaén de 2007. Foto: C. García

Los premios se volvería a rebajar en años posteriores a 30, 20 y 10 pesetas, motivo por el que F. Martín Pamplona escribía lo siguiente en el Heraldo de Aragón: “Otro asunto que tiene decisiva importancia es el de los festejos reservados para la última tarde de fiestas, y que, indiscutiblemente, son los más populares; me refiero a las carreras pedestres. ¿Por qué no señalar premios más importantes para que el número y calidad de corredores fuese de más valía? Y también, ¿cómo no se resucitan aquellas célebres carreras de entalegados? ¿Y la de asnos? Y puestos a hacer indicaciones, muy humildes por ser nuestras, nos atrevemos a decir que no estaría de más una carrera ciclista sólo para urreanos”. Después de la carrera para los adultos se celebró otra para niños de 12 a 14 años, con premios de 5, 3 y 2 pesetas.

Tras la guerra civil la afición al pedestrismo en la población iría en aumento. En 1947 los premios se incrementaron de 300, 200, 100 y 50 pesetas, además de varias primas. En estos años y en la década de los cincuenta se vieron emocionantes duelos entre Pedro Sierra, de La Puebla de Híjar, y el leridano Luis García. Coincidiría con la aparición de Manuel Blasco, que vencería en 1955 o 1956. También corrían en estos años Fernando Avión, Enrique Pamplona, Tomás Ostáriz, Mariano Martín y Ángel Lana, entre otros.

Manuel Blasco Laborda nació el 7 de diciembre de 1933. Como otros muchos jóvenes aragoneses se aficionó al atletismo participando en las tradicionales carreras pedestres que celebraban los pueblos de la comarca en las fiestas patronales.

Su llegada al atletismo federado, lo que en el argot popular se consideraba un salto cualitativo al “profesionalismo”, llegó después de que a los 18 años, en una carrera organizada en Belchite, dejara atrás a corredores de la categoría de Tomás Ostáriz y Mariano Martín, destacados atletas del Arenas, y a otros no menos conocidos como Francisco Binaburo y Jacinto De Castro, del Zaragoza C.D.

La práctica del atletismo en aquella época era verdaderamente sacrificada. Manuel Blasco se levantaba a las cinco para soltar el ganado y cuidarlo durante toda la mañana. Después de comer y tras una pequeña siesta, echaba mano a la azada para preparar los cultivos de la huerta o recabar el panizo hasta las nueve de la noche.

Sus entrenamientos los realizaba a partir de las diez de la noche en el campo de fútbol, compensando la fatiga con su entusiasmo y afición. Sin embargo, con tanto trabajo difícilmente podía alcanzar el nivel atlético del corredor pedestre que más admiraba en su época, Antonio Amorós.

Manuel Blasco era un extraordinario corredor, aunque de final lento. Su táctica consistía en adelantarse a su rival y llegar distanciado; si llegaba al sprint el triunfo era para el otro.
En la primera prueba oficial de Atletismo en la que Blasco participó, el “Cross de Neófitos”, celebrado el 8 de noviembre de 1953, ya venció luciendo la camiseta del Zaragoza.

En la siguiente prueba, el “Cross de Otoño”, disputada conjuntamente con corredores de primera categoría, volvió a “plantar cara” a sus adversarios, aunque en esta ocasión se clasificó en segundo lugar, por detrás de Enrique Pamplona y por delante de José Romero, entre otros.

En el “I Trofeo Eduardo Baeza”, organizado por la Federación en homenaje al que fuera presidente durante casi una década (1939-1947) y en aquel momento presidente de la Federación de Fútbol, venció José Romero y Blasco acabó segundo, por delante de Enrique Pamplona, de Mariano Martín y de José Luis Pamplona.

Pero en la “XIII Copa de San Valero”, carrera organizada por el Arenas S.D., Blasco ya no dejó opciones a los anfitriones, venciendo a Martín, Royo, Romeo, Lana y Peralta.

Al finalizar la primera temporada en la que Manuel Blasco corría como atleta federado se proclamó campeón de Aragón de Cross, triunfo que volvería a conquistar en 1957.

La temporada de 1954 Blasco la inició con nuevos triunfos, vistiendo la camiseta del Arenas. En 1956 ocupó el decimosexto lugar en el XXXVIII Campeonato de España de Campo a través, celebrado en Lasarte. También brilló en otras muchas pruebas. En 1957 venció en la “Copa de Reyes”, en la “Copa de San Valero”, acabó sexto (cuarto español) en el “Cross Internacional de Guecho”, se proclamó campeón de Aragón de Cross y décimo en el Nacional de Santander.

Con Pedro Sierra recorrieron las fiestas de innumerables pueblos e, incluso, entrenaron juntos al estar tan cercanas las poblaciones en las que residían. Ambos llegaron a correr en Lanaja contra un tractor.

En la década de los setenta participaron nuevos corredores en las carreras de Urrea, como Pro, Ferrando, Molins, Jimeno, Adell... Ya no se corría en la carretera, sino en una explanada, que luego se convertiría en el actual campo de fútbol. El público, los músicos, las reinas de las fiestas y los cohetes para anunciar las primas serían algunos de los muchos ingredientes de la tradicional celebración.

En la década de los años setenta llegaron nuevos corredores, como los catalanes José Pro, José Molins, Gómez (andaluz residente en Sabadell) o los aragoneses Andrés Jimeno (Zaragoza), Pedro Ferrando (Alcañiz), Miguel Ángel Panivino (Mediana de Aragón), José Antonio Adell (Binéfar)… Ya no se corría en la carretera, sino en una explanada que luego se convertiría en el actual campo de fútbol. El público, los músicos, las reinas y los cohetes para anunciar las primas son algunos de los muchos ingredientes de la tradicional celebración.


Carrera pedestre de Urrea de Gaén del 2007. Foto: C. García
Las corridas de pollos de Híjar y otros pueblos de la comarca
En Híjar se organizaban las corridas de pollos en las fiestas de la Virgen de Arcos, del Carmen y de San Vicente Paúl.

En 1924 vencería el olímpico Dionisio Carreras, de Codo, seguido de Senén Alcaine, de Vinaceite y de Florentín Pitarque, de Urrea de Gaén.

En estos años, las corridas de peatones, entalegados, saltos de pellejos y diferentes cucañas se organizan en el Arrabal del Puente. En los años treinta el Arrabal del Puente seguiría siendo el escenario de las carreras pedestres para hombres, mujeres, de burros, de bicicletas en velocidad y lentitud, entre otros festejos, que eran amenizados por la banda municipal.

Tras la Guerra Civil, las carreras se trasladaron al campo de fútbol y los premios alcanzaron la cuantía de 600, 300, 200 y 100 pesetas para los cuatro primeros clasificados (año 1948). En esta época participaron en las carreras de Híjar los mejores corredores españoles. En 1950 se anunciaba en los carteles la asistencia de Baldomá, Yebra, Miranda y Sierra, entre otros.

En Azaila se celebraban para Santa Ana. En 1909 resulto vencedor de la “corrida de pollos” Ramón Pina. Otros destacados corredores locales fueron José Blasco, Juan Bielsa Carreras y Enrique Terán. Acudían corredores de Blesa, Lécera (José Montañés Canfranc), de Zaragoza (Jerónimo Monje, Alfredo Martínez, Vicente Salas, etc.).

En la crónica de las fiestas de 1918, publicada en el Heraldo de Aragón se decía: “Hubo carrera pedestre, que fue presenciada por numeroso público, interesado en conocer su resultado por tomar parte en ella un afamado corredor de Blesa, que no convenció, pues si bien llegó primero a la meta, le siguió a muy corta distancia José Blasco, de este pueblo, que ganó el segundo premio. A continuación se celebró la de entalegado, espectáculo alegre y divertido, que viene a ser el ‘clou’ de la fiesta”.

En 1928 obtuvieron los premios los siguientes corredores: 1º Francisco Lahoz, 2º Antonio Artal y 3º Enrique Tesán.

Tras la guerra civil, la prueba ganaría en interés y destacados corredores aragoneses y catalanes acudirían a la misma. Tanta era la afición que había en la localidad que muchas personas de Azaila se trasladaban a Andorra, Albalate u otra población a presenciar las pruebas pedestres.

En Samper de Calanda se corría para Santa Quiteria, en mayo, y también, en las fiestas de agosto en honor a Santo Domingo de Guzmán. En el año 1926, en la prueba estival, venció Francisco Ornaque, seguido de Francisco Solsona y de Manuel Espallargas; el circuito iba desde la plaza de España hasta el camino de Zafranar, dando normalmente dos vueltas. Los premios consistían en tres, dos y un pollo para los tres primeros clasificados.

En Vinaceite se organizaban en las fiestas de la Natividades de la Virgen. En 1913 venció Santiago Ezquerra, llegando por delante de Antonio Martín y Florencio Calvo. Santiago sería el ganador en otras pruebas y ya en el final de la década de los años veinte otro Ezquerra, Basilio, ganaría todas las carreras que se disputaban en la comarca.
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2 comentarios:

pablo ornaque dijo...

Queridos amigos: He podido ver vuestro inmenso trabajo, digno de la más efusiva felicitación.Me ha emocionado la reseña que haceis sobre mi querido padre Francisco Ornaque Anadón, oriundo de Jatiel.Si os interesa os enviaré una foto con la indumentaria de atleta perteneciente al Real Club Deportivo Español,(en el que yo formé como miembro de la Junta directiva)..A finales de los años 20 y principio de los 30 incluso participó en la legendaria carrera anual Jean Bouin, que todavia se celebra anualmente en barcelona organizada por Mundo Deportivo.A pesar de correr como junior (entre seniors) en la general alcanzó puestos como el 12, 13, o 19 y también en el campeonto de catalunya, por residir en barcelona desde los 14 años. Saludos y mi eterno agradecimiento. Una abrazo. Pablo Ornaque Vaquero

Aragón dijo...

¡Hola Pablo! Cuando puedas envíanos un correo a aragoniagr@gmail.com Hasta pronto. Celedonio